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El Sistema General de Seguridad Social en Salud va camino al desastre

Aunque las personas más allegadas al Gobierno pretendan incansablemente demostrar lo contrario, el Sistema General de Seguridad Social se muestra agotado. Existen suficientes razones y abrumadora evidencia para afirmar el fracaso actual en sus propósitos fundamentales, y es previsible que de insistir la Dirección del Sistema en las mismas recetas y orientaciones sin duda lo llevará al desastre.

Se han publicado numerosos estudios que demuestran la crisis general del Sistema en toda clase de aspectos, incluyendo el más crítico, su incapacidad de responder decente y humanamente a las necesidades de los ciudadanos en salud o, quizás mejor, su gran capacidad para hacer nugatorios los derechos, incluso en los que respecta a los servicios especificados en el Plan Obligatorio de Salud, en el contrato "privado" que supuestamente rige la relación entre los ciudadanos y las aseguradoras en el Régimen Contributivo o entre el Estado y las correspondientes EPS en el Régimen Subsidiado.

A pesar de la gravedad de lo encontrado en muchos estudios e investigaciones, la Dirección del Sistema ha hecho caso omiso de los resultados. Aduce múltiples razones, cuando no cuestiona su validez técnica o científica o emite toda clase de justificaciones, al tiempo que proyecta estudios con personas ideológicamente cercanas para demostrar lo opuesto. Los recursos de investigación disponibles en Colciencias para la investigación independiente son mínimos, dado que el Ministerio de Hacienda y el DNP no permiten presupuestar gran parte de los recursos aportados por los departamentos al Fondo de Investigación en Salud.

Lo curioso es que los estudios cercanos al Gobierno, estos sí realizados con toda la solidez "técnica" o "científica" para mostrar los enormes avances y ventajas del Sistema, acaban siendo verdaderamente útiles para demostrar el estruendoso fracaso del mismo. ¿Como es ello posible? Simplemente porque las cifras y los resultados que presentan permiten lecturas distintas y diversas. Estamos ante el aforismo del vaso medio lleno. Si se quiere, se muestran las bondades del contenido y las ventajas para los afiliados, pero si lo miramos desde otra perspectiva, observamos las enormes falencias del Sistema y el enorme sufrimiento que significa para los ciudadanos el vaso medio vacío. Señalemos algunos ejemplos al respecto:

El mismo estudio que confirma el crecimiento del gasto en salud como consecuencia de la reforma, (Cuentas Nacionales de Salud) demuestra que el gasto creció únicamente entre 1993 y 1997 y que después descendió sin parar hasta el año 2003. El gasto en salud crece del 6.2 al 9,6 como porcentaje del PIB entre 1993 y 1997 y cae del 9,6 al 7.8 entre 1997 y 2003. Muestra igualmente un incremento del gasto per cápita de 257 mil pesos en 1993 a 403 mil en 1997 y una caída hasta 320 mil en 2003. Adicionalmente el gasto per cápita crece significativamente en la población cubierta por el Régimen Contributivo y no crece para el conjunto de la población pobre.

El mismo estudio, que muestra un un crecimiento del gasto específico en atención a las personas de un 10.6% entre 1993 y 2003 (menor que el crecimiento poblacional en el mismo periodo), sirve para demostrar una caída del gasto per cápita en los recursos efectivamente dedicados a la atención en salud. Este es el peor resultado que pueda demostrar una reforma. Adicionalmente, el gasto anual per cápita dedicado a los servicios ambulatorios cae incesantemente desde 1995, cuando alcanzó los 178 mil pesos, hasta 130 mil en 2003, hecho de suma gravedad y que demostraría el mayor fracaso en el propósito del acceso real a las necesidades de diagnóstico y tratamiento oportuno.

Por otra parte, después de muchos estudios sobre el acceso a los servicios de salud, entre ellos los de la Defensoría del Pueblo, a los que no se ha hecho el suficiente caso pese a sus preocupantes resultados, recientemente se presentaron nuevos estudios para demostrar las ventajas del aseguramiento ante expertos nacionales e internacionales y directivos del sector, estudios avalados por el Banco Mundial, el BID y otras instituciones internacionales. Destacan resultados como estos que se transcriben a continuación literalmente:

􀁹 ¼ de los afiliados al RS no reciben la atención médica cuando la necesitan (½ de los no afiliados).

􀁹 ½ de los afiliados al RC no reciben todos los medicamentos que les fueron recetados. no reciben ninguno de éstos.

Los resultados se presentan como bondades del aseguramiento y defensa del Sistema, al señalar que tan sólo 1 de cada 4 afiliados al Régimen Subsidiado (y esto quiere decir cuatro millones o más) no reciben atención médica cuando la necesitan, situación mucho mejor que la de los vinculados, cuya mitad (léase de nuevo seis millones o más) no reciben atención cuando la necesitan. Lamentamos señalar, oféndase quien se quiera ofender, que es un resultado absolutamente desastroso para el Sistema General de Seguridad Social en Salud el hecho de que millones de personas sigan sin recibir servicios a pesar de que las EPS del Régimen Subsidiado recibieran el pago por estos servicios. Más aún, en términos del contrato privado que se supone es el contrato de aseguramiento en salud, este resultado constituye simple y llanamente demostración de franco incumplimiento de contrato o, lo que es igual, de robo descarado de los recursos.

Cabe señalar en este punto que los vinculados no son simplemente "no asegurados" como se los pretende mostrar en los estudios citados, al menos no como lo era la población del Sistema Nacional de Salud antes del año 1993. Los vinculados son una construcción del Sistema, a la mayoría de los cuales se les ha excluido intencionalmente de los beneficios del Sistema por el mecanismo del la focalización (léase SISBEN 3), al tiempo que se han recortado sistemáticamente los recursos de los hospitales para su atención. Resulta lógico encontrar ventajas de los afiliados al Régimen Subsidiado respecto de aquellos que han sido dejados intencionalmente por puertas de los servicios de salud. No cabe demostrar por tanto que los afiliados del Régimen Subsidiado se encuentran bien o mucho mejor, lo que sucede es que los vinculados se encuentran muy mal, realmente excluidos, salvo honrosas excepciones como la del Distrito Capital que sigue invirtiendo en este grupo importantes recursos.

Y que decir del Régimen Contributivo, del contrato privado entre el afiliado y las EPS del Régimen Contributivo, cuando la mitad de los cotizantes y beneficiarios no reciben todos los medicamentos y un tercio no reciben ninguno, aunque estén especificados en el contrato (POS) por el cual se está pagando. Parece ser que la tutela se ha convertido en el único mecanismo capaz de hacer cumplir contratos en esta economía de mercado "sui géneris". ¿Que sucede con el regulador? ¿Que sucede con la Superintendencia? Para 1992 y 1993, justamente los años anteriores a la reforma, las estadísticas de cumplimiento y satisfacción en las farmacias del ISS en Bogotá eran del 99% y en todo el país superiores al 90%.

Finalmente, es necesario precisar que la seguridad social es el mejor camino para garantizar la salud de los colombianos y que cuando se cuestiona con dureza lo que está sucediendo actualmente, no se está cuestionando la seguridad social, ni siquiera la delegación del servicio público en actores privados, lo que se cuestiona es la falta absoluta de capacidad de la Dirección del Sistema para ordenar y regular el sistema, la desviación de los propósitos de un sistema universal con un plan de beneficios igual para todos los colombianos, la desprotección de la mayoría de los trabajadores del país sin contrato formal de trabajo, el camino tomado del asistencialismo y el clientelismo político en el Régimen Subsidiado que desresponsabiliza a los patronos y deja sin derechos a los trabajadores, el manejo irregular de muchas EPS en los dos Regímenes (especialmente las sin dueño), donde los administradores roban, dilapidan o simplemente manejan con total irresponsabilidad los dineros de la salud de los colombianos.

En fin, el positivismo que cada día muestra la Dirección del Sistema parece ir en contravía de lo que le sucede a los ciudadanos, la mayoría de los cuales no encuentran una respuesta decente y humana a sus necesidades de salud en el actual funcionamiento del SGSSS.

 

Febrero de 2008

 


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