Reportaje

 

Francisco Rossi Buenaventura

Experto en Política de Medicamentos

Asesor del Viceministro de Salud

 

Nuestro Personaje  de la LXXI Edición es Francisco Augusto Rossi Buenaventura. El Dr. Rossi es médico, epidemiólogo de la Universidad de Antioquia. Ha sido funcionario del Instituto Nacional de Salud, Director de Vigilancia y Control del Ministerio de Salud, Director del Servicio de Salud del Putumayo y Asesor de la Organización Panamericana de la Salud en política de medicamentos en Colombia y posteriormente por varios años en Bolivia. Tras su regreso al país ocupó la Dirección de Proyectos Especiales de la Red Nacional de Cooperativas de Hospitales de Colombia. Posteriorkmente se dedicó a la Investigación de enfermedades de Alto Costo con FEDESALUD y el Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente se desempeña como Asesor del Viceministro de Salud en Política de Medicamentos

E. Dr.Rossi es reconocido en el sector como uno de los más importantes expertos, nacional e internacional, en política de medicamentos y fármaco economía. Defensor del gran efecto en este campo de la reforma de la Seguridad Social en Salud, ha colaborado estréchamente en la formulación de la política farmacéutica del país. Por ello es nuestro invitado en Salud Colombia.


    

S.C.:  Estos días se ha estado lanzando la Política de Medicamentos por parte del Ministerio de  Protección Social, ¿En qué consiste dicha Política de Medicamentos?

F.R.: Pues sería interesante distinguir dos planos de la respuesta de esa pregunta:

El primer plano sería hablar del proceso que el Ministerio quiso realizar para discutir esta política. Un grupo del Ministerio, en el que están representantes del despacho del Viceministro de Salud y Bienestar, de la Dirección General de Calidad y Servicios y de la Dirección de Salud Pública, y en una relación muy estrecha con el INVIMA, estuvimos trabajando un par de meses para proponer un documento borrador que se colocó en la página Web del Ministerio, se repartió impreso y también en medio magnético a los actores que tenían algún interés. Es así que durante los últimos dos meses y algo, tres meses, hemos recibido observaciones por correo electrónico, hemos asistido a reuniones donde nos han hecho comentarios, preguntas, observaciones y recibimos un total de unos 36 documentos hasta ayer, escritos, en los que diferentes instituciones, gremios, grupos envían recomendaciones, solicitudes de modificación, de adición, etc, etc,. Esperamos en un período de más o menos unos 15 días, o un mes, recoger esas observaciones, evaluarlas y poder producir un documento definitivo que calculamos debe estar en la página del Ministerio hacia el 15 de Agosto. Esto significa que aunque hay cosas que están proponiéndose para discusión, hay otras que están en camino y ese es pues el otro plano: el contenido de la política.

 

S.C.: Bueno, hablemos entonces del contenido de la política.

F.R.: La política la hemos querido plantear desde dos perspectivas, pues consideramos que hay dos grandes ejes, dos grandes conceptos que iluminan, que son el fundamento de la política:  uno es el concepto de medicamento esencial que no es cosa distinta que escoger de entre todos los que hay en el mercado los que nos parecen los mas eficaces, los mas seguros, los de mejor balance beneficio riesgos y beneficio riesgo costo que son, ni mas ni menos, los que están en la lista de medicamentos del POS, y a eso combinarle, como el otro gran eje, el otro gran pilar, la promoción de los medicamentos genéricos, que no es otra cosa que promover competencia. No es que estemos casados con aquellas empresas que producen  medicamentos que se venden bajo nombre genérico, sino en realidad que la propuesta se fundamenta en que siempre que se prescriba, siempre que se compre, siempre que se haga cualquier transacción en medicamentos se haga con la denominación común internacional y eso significa que todos aquellos que ofrecen esa denominación común internacional, o nombre genérico o principio activo tengan que competir por precio, sobre el supuesto –en esto creemos que tenemos buenas noticias- que hemos hecho avances y que tenemos razonables tranquilidades de que todos los productos que tienen la misma denominación común internacional y el mismo principio activo, cumplen  los mismos requisitos de calidad y son, por decirlo de manera general, iguales para efectos del paciente, son equivalentes terapéuticos. Hay algunos problemas allí para resolver pero nuestra impresión, nuestra tranquilidad, es que el grueso de los medicamentos y especialmente los del POS son equivalentes terapéuticos y su calidad está asegurada.

Sobre esas dos bases el documento plantea tres grandes capítulos, digamos que son los tres grandes componentes de la política y en esto seguimos un poco los esquemas que propone y las recomendaciones que hace la Organización Mundial de la Salud. El Acceso, la Calidad y el Uso apropiado, uso racional o uso adecuado de los medicamentos.

 

S.C.: Revisemos, uno por uno, cada componente.

F.R.: Me gustaría antes decir que, para efectos del documento de la política, partimos  de la base de que hemos hecho cosas buenas. Que este país en el tema de políticas de medicamentos tiene cosas interesantes para mostrar y tiene cosas interesantes en el Acceso. Probablemente la mejor realización que tengamos en Acceso a medicamentos es que aquellos que pertenecen a la seguridad social tienen garantizado el Acceso a una lista de productos (con cuotas moderadoras, con copagos)  pero que en eso hay una mejora notable particularmente en el Régimen Subsidiado. Uno diría que históricamente la gente que hoy está en el Contributivo tenía sus medicamentos, hoy es un derecho y si hablamos, por ejemplo, de medicamentos de alto costo, el hecho de que uno estuviera en el contributivo no le garantizaba que  tuviera acceso a un tratamiento para el cáncer, o el VIH Sida. Hoy son cosas que el Sistema garantiza y que -puesto que las garantiza- han dejado de ser un problema para la población que está afiliada al Sistema. Sin embargo hemos revisado, pues diferentes trabajos que se hacen desde la perspectiva de la Encuesta de Calidad de Vida, el trabajo de la Defensoría del Pueblo y algunos otros muestran que, aún a pesar de la seguridad social, la población sigue pagando una proporción muy alta de sus ingresos en medicamentos, pues sigue siendo medicamentos el primer rubro de gasto directo de los hogares en Colombia.

Uno pensaría que con la Seguridad Social eso debería haber cambiado, pero no ha sido así, sigue estando en primer lugar, lo que probablemente significa que a pesar de tener el derecho, las aseguradoras han encontrado la manera de demorar o de hacer compleja la entrega de medicamentos, al punto de que la gente está yendo a comprarlos de su bolsillo. Tenemos un fenómeno de demanda insatisfecha, no sabemos cual es la magnitud, pero existe y es un fenómeno que hay que combatir, porque estamos incumpliendo las obligaciones del contrato de seguridad social, es decir el contrato del seguro de salud, pero por supuesto, también están los medicamentos que estando por fuera del Sistema, que estando por fuera de los listados, por la ruta judicial, no están siendo entregados, y que son un problema para la población, y está la población que no está asegurada y que está pagando los medicamentos de su bolsillo o recibiéndolos por esquemas que, como los hospitales públicos, cada vez tienen menos posibilidades de ser entregados, especialmente los ambulatorios, que hoy por hoy son problema del paciente.

En ese terreno tenemos que trabajar, más que cualquier otra cosa, en una política de precios. Si la gente los va a seguir pagando, hagamos lo posible para que esos precios sean lo más justos y los más razonables, y en eso digamos que estamos satisfechos con el esquema que funciona en el país, esquema que combina competencia donde hay múltiples oferentes y control donde hay muy pocos. Los medicamentos que tienen 3 oferentes o menos son objeto de control por parte del Ministerio de Desarrollo y la Comisión Nacional de Precios, donde participa el Ministerio de Protección Social. A esos medicamentos el Ministerio les fija el precio y a los demás, en la práctica, es un poco el mercado, la competencia, la posibilidad de escoger entre múltiples alternativas lo que ha hecho que nuestros precios -en las evaluaciones de mercado que se hacen anualmente-, estén entre los más bajos en toda la América, y en América del Sur, después de probablemente Paraguay, tenemos los precios promedios más bajos. e igualmente  la comparación con muchos países de Centro América es muy favorable, lo que sustenta, digamos, el esquema que estamos utilizando; eso no significa que para la población, especialmente para la población más pobre que no está afiliada al Sistema, no sea una carga de todas maneras importante y que es necesario seguir buscando mecanismos para que tengan acceso a los medicamentos. Para los estratos 0, 1 y 2 los medicamentos representan hasta el 30 y el 40% del ingreso, incluso un poco más, mientras para el estrato 6 no representa más del 8% y este es un fenómeno de inequidad que tenemos que ver como se corrige.

 

S.C.: Hablemos de la Calidad

F.R.: Allí me gustaría hacer un poquito de énfasis,  decir como con fuerza, que al hacer una evaluación de lo que ha pasado en 10 años de Seguridad Social en éste país, con la calidad de los medicamentos, los resultados son realmente importantes. Son, podría uno decir, impresionantes. Hace 10 años de la calidad de medicamentos en nuestro país nadie daba cuenta. Nosotros decíamos públicamente con vergüenza que la calidad de medicamentos en Colombia era una incógnita, pues no se podía tener certeza de si el medicamento que estaba tomando cumplía estándares o no, si era falsificado o no, si era bueno o no. Hoy se puede decir con bastante certeza y con bastante confianza de que lo que se toma un paciente es de buena calidad. Hay que hacer una aclaración, y es que en medicamentos no hay calidades diferenciales, hay un único estándar y las diferencias de precio que puede haber no pueden  ser atribuidas a diferencias de calidad. Lo que ha hecho el sistema de Seguridad Social para lograrlo es en primer lugar la creación de una agencia, el INVIMA, porque tener una agencia especializada fuerte, -con los problemas que con seguridad mucha gente podría criticarle- ha significado para el país un esfuerzo consistente, serio, técnico, juicioso, que ha dado resultados. Hoy, prácticamente el cien por ciento de quienes fabrican medicamentos en Colombia cumplen los mismos estándares que se cumplen en Estados Unidos, que se cumplen en Europa, que se cumplen en la mayor parte de países del mundo que tienen estándares  definidos, y tenemos fama de ser el país, en las Américas, y cuando digo en las Américas, aclaro que Canadá y Estados Unidos evidentemente nos llevan una ventaja importante, probablemente Cuba con un esquema distinto, pero del resto, tenemos unos niveles de calidad de inspección y por lo tanto de calidad de producción comparables a México, Argentina y Brasil, eso con certeza, y probablemente mejores que la del resto de países de América. Esto nos ha puesto en un lugar de cierta importancia en el concierto americano, somos exportadores de medicamentos, somos exportadores detrás de México, Brasil y Argentina, y estamos haciendo convenios con ellos para que en estos procesos de armonización los medicamentos puedan circular entre estos países con razonable libertad pero sobretodo con la certeza de que su calidad es buena.

No obstante, eso no quiere decir que no sigamos con problemas y que no tengamos cosas que hacer. Hemos definido en la política temas críticos como la discusión sobre bioequivalencia. Nuestra impresión es que se le ha hecho mucho ruido, se ha querido utilizar la bioequivalencia como el argumento mediante el cual se exija una demostración de calidad de los productos que no son originales y que esa falta de demostración, en alguna medida, justificaría el uso sólo de originales. Algunas instituciones así lo creen y así lo hacen, nuestra postura es que no, bioequivalencia es una prueba que se requiere en muy pocos productos -pueden ser 50 o digamos 70 para ser amplios y muy exigentes- de un universo que puede estar en 2.500, solamente para formas orales y solamente para aquellas en las que haya alguna justificación terapéutica de hacerlo, porque su ventana, su relación entre lo tóxico y lo útil es bien estrecha. Se ha generado un poco la imagen de que existen tres tipos de medicamentos: los innovadores, sobre cuya calidad no hay duda; los genéricos que han demostrado bioequivalencia y que por lo tanto son intercambiables, que en nuestro país son prácticamente nulos, son muy poquitos, no pasan de cinco, y las copias. Se ha hecho un esfuerzo de desacreditar los que se conocen como copias. La realidad es que bioequivalencia es una prueba que hay que hacer por razones de calidad y antes del registro a 50 medicamentos y en los demás las pruebas de calidad que estamos haciendo son suficientes. Ese es un tema crítico el de la bioequivalencia, más en el terreno de ponerle su justa dimensión, y hacer las pruebas, que hay que hacerlas en esos 50, 70 productos, los que sean, pero hay otros terrenos en los que de calidad también sabemos que  tenemos que adelantar muchas acciones.

Uno de los temas críticos es que se perdió con el INVIMA, se perdió con la Seguridad Social, una relación que no digamos que fue muy buena en el pasado, pero que era importante entre el nivel central  y las seccionales. Y las seccionales son las responsables de la inspección, vigilancia y control sobre medicamentos en la calle. Particularmente los departamentos, las direcciones departamentales. Ha habido una cierta pérdida de conexión y hay un esfuerzo que el Ministerio y el INVIMA están impulsando por volver a establecer una red que incluya la posibilidad de hacer algunas pruebas de calidad en laboratorios departamentales desarrollados. Vamos a hacer también evaluaciones de calidad de productos; le hemos dado mucho énfasis a las buenas prácticas de manufactura, pero también hay que hacer evaluación de productos con criterios de riesgo.

 

S.C.: Pasemos al tercero que es el Uso Racional

F.R.: Allí partimos de la base de que con los medicamentos tenemos muchas rutas por las cuales no los estamos usando bien, y que resulta un poquito grotesco hacer un enorme esfuerzo para que los precios sean razonables, para que el sistema suministre productos, para que la calidad se garantice -y ambas cosas valen mucha plata-, y al final o porque el médico o porque el paciente o porque la estructura de distribución que tenemos, tienen problemas, en algún punto no hay un buen uso del medicamento, de modo que todo el esfuerzo se pierde. Tenemos problemas de uso con los médicos. A mis colegas les pica que eso se diga, pero evidentemente tenemos errores de diagnostico, eso pues obvio, pero sobre todo errores de prescripción a pesar de haber hecho un buen diagnóstico. Hemos hecho unas tres veces una medición de cuantas veces se ordenan antibióticos en casos de infección respiratoria aguda en pediatría -ya que tenemos bastante evidencia mundial y nacional de que en esos casos son infecciones virales en las que los antibióticos no solamente no son útiles sino que su uso es, no digamos que contraindicado, no está indicado porque se genera resistencia porque se está sometiendo a un riesgo al paciente y el antibiótico no está teniendo ninguna eficacia-, pero seguimos teniendo más de la mitad de casos en los que se prescriben antibióticos a sabiendas que la infección respiratoria aguda no los requiere.

Así muchos otros indicadores de prescripción inapropiada. Hay uno que a mi me parece muy importante resaltar, porque es el que con mucha frecuencia para los médicos resulta ser una sorpresa y no se le da la trascendencia que tiene y es la calidad de la receta. Cuando uno hace una receta, lo mínimo, estrictamente imprescindible es que se sepa a quién se le está haciendo, cuando se le está haciendo, qué se le está ordenando y cuando se dice qué se está ordenando, hay que escribir Ampicilina 500 miligramos en cápsulas, tantas cápsulas durante tantos días, para tomar de la siguiente manera. Evaluaciones hechas al azar en múltiples hospitales, usualmente universitarios, porque son trabajos que hacemos con estudiantes, nos muestran que 7 de cada 10 o 70 de cada 100, 70% de las recetas les falta algún dato, o el nombre del paciente, lo que pues es grave o, por ejemplo, decir Ampicilina  500 mlgrs, que puede ser en ampollas, que pueden ser en cápsulas, que puede ser en jarabe, etc, etc, o por ejemplo decir Ampicilina 500 mlgrs,  en cápsulas, tomar una cada 8 horas, que el paciente lícitamente le puede preguntar a uno ¿toda la vida? , 6 meses? o 2 días?. Una receta incompleta es una tragedia, es un problema. Yo recuerdo mucho, es una anécdota simpática, de una evaluación que se hizo en San Juan de Dios, simplemente sobre la legibilidad de las recetas hechas a mano, y la historia es que, efectivamente, un 15% de las recetas que llegaron a la farmacia no pudieron ser interpretadas por la persona que estaba en la farmacia, por las personas que entre otras cosas se precian de una enorme habilidad de grafología médica porque las interpretan. Hay riesgos de error y esos riesgos no se deben minimizar, pero el hecho es que 15 de 100 no pudieron ser leídas y no hubo ningún acuerdo de que era lo que ahí decía. Lo divertido del asunto es que 3 de esas 15, es decir, el 3% pues no fueron 100, pero para efectos numéricos 3%, 3 de 100 fueron devueltas al médico, que tampoco fue capaz de saber que era lo que él había escrito en esa receta, y tenía que ir a la historia para tratar  de averiguar de que se trataba. 

Este no es un problema menor, si asumimos que un medicamento en algún momento puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, en algún momento puede significar la diferencia entre una incapacidad o no, o por supuesto, entre lo más importante de lo que se hace en medicina y de lo que hace la terapéutica, lo que hacen los medicamentos, que es aliviar un dolor que dure tres días y hubiera podido eliminarse, no tiene justificación, para eso existimos en salud y tener estos problemas en la prescripción es un desastre. ¿Qué tenemos previsto hacer? Varias cosas. Insistimos mucho en tratar de introducir muchos más elementos de formación en terapéutica que de formación en farmacología. Lo que tenemos hoy es mucho más aprendizaje de farmacología  que de terapéutica. Terapéutica enseñan los laboratorios farmacéuticos a través de la promoción y la publicidad, que es un desastre, y en eso hay un trabajo que hacer con las facultades. 

El otro es evidentemente poner un poquito de orden en algo que se ha desordenado, no en Colombia, en el mundo entero, que es la publicidad y la promoción. Por supuesto hay ejemplos que todo el mundo conoce como un computador por cada 100 recetas, el problema de los viajes relacionados con recetas, el problema de las actividades científicas en el exterior que son financiadas con cargo al costo de los medicamentos y son actividades promociónales, etc, etc., pero por supuesto la visita médica, porque la visita de todas maneras es una actividad muy de promoción y publicidad, que tiene una influencia importante en lo que pasa en la prescripción en los hospitales; si no la tuviera hace mucho que se hubiera dejado de hacer, uno de los esquemas de publicidad más costosos y para los hospitales y para las instituciones del sistema es un poco el problema que hay que entrar a resolver, probablemente con algunas restricciones, probablemente con algunas medidas de ordenamiento de esta visita médica.

En otros terrenos estamos tratando de impulsar, por ejemplo, en el tema de los antibióticos, algo que creemos ya tiene un apoyo muy grande y que va a ser una medida a implementar relativamente rápida, y es la exigencia de receta, al menos para antibióticos. Quisiéramos en el mediano plazo lograr que Colombia, como muchos otros países del mundo, cumpliera aquello de que medicamento que requiere receta,.... requiere receta. Al menos empecemos con los antibióticos, de manera que en las farmacias no se puedan vender antibióticos si no hay una receta y haya un control de inventarios contra receta.  Otro tema crítico es el tipo de personas que atienden al usuario en las farmacias. En muchos países es forzoso que sea un farmacéutico, en nuestro país no lo ha sido por muchas razones, entre otras porque no habría farmacéuticos suficientes, pero hay un acuerdo en tratar de avanzar hacia una capacitación de las personas que hoy rigen los destinos de una farmacia, los expendedores,  personas que tienen una convicción de que su tarea requiere un proceso de capacitación y de que su tarea es una tarea muy importante, definitiva para el manejo de los medicamentos. Con ellos hay un acuerdo en avanzar en procesos de capacitación, sin autorizar que se expidan nuevas credenciales, es decir llegará un momento que no se den mas credenciales de expendedores, así se llaman, y luego exigir que para el futuro tenga que ser o un farmacéutico o un regente de farmacia y mientras tanto fortalecer mucho este proceso de capacitación y el proceso de acreditación de instituciones prestadoras de servicios, pues eso son las farmacias.

 

S.C.: Ahora tres preguntas relacionadas con política:  Primera ¿Qué va a pasar con el INVIMA?

F.R.: Bueno, digamos un poco de información por los medios, sin muy buenas bases, según pudimos verlo en estos días, es que había intención de suprimirlo y regresar a un esquema como el que se tenía antes del 93. La realidad es que en Planeación Nacional y en el Ministerio se ha estado estudiando cuales son las funciones del INVIMA, cómo las debería cumplir el Estado y se está tratando de evaluar cómo el Estado podría cumplir mejor esas funciones, sobre la base de que dispone de unos recursos que son limitados y que provienen de tarifas. Digamos que se han estado evaluando varias opciones, porque básicamente la intención que se tenía era fortalecer mucho y se tiene que fortalecer mucho la superintendencia de la protección social. Las tareas que cumple el INVIMA son en muy buena medida tareas de una Superintendencia y se evalúa hasta donde podían quedar en una gran Superintendencia de protección social.

Digamos que hoy por hoy hay una tendencia a considerar que se trata sí de unas funciones muy de superintendencia, pero con un nivel de especialidad que justifica que sea una institución, especializada y yo pensaría que esa es una tendencia fuerte, aunque está en debate con Planeación Nacional si la propuesta de una Superintendencia muy grande y muy fuerte también pudiera considerarse, pero yo pensaría a estas alturas, sin que se haya tomado una decisión, que el carácter especializado por razones de trasparencia, de economía y justamente de la especialidad de los temas, y la amplitud, hacen que uno piense que el INVIMA va a continuar.

 

S.C.: La segunda es: Qué alcance en el acceso de medicamentos para el VIH / SIDA tiene el convenio que se acaba de firmar entee los países andinos y una serie de laboratorios para rebajar el precio de dichos medicamentos?

F.R.: Se nos quedaron bastantes cositas sueltas. Ese tema, digamos que se abordó desde la perspectiva de la política, porque tiene que ver, por supuesto, con precios de medicamentos, pero también está muy estrechamente relacionado con una discusión que en la política es central, y es la de la propiedad intelectual, que no tocamos. Y es que estos medicamentos independientemente de que hoy ninguno, ninguno tiene patente en Colombia, tienen unos precios muy altos derivados del hecho de que tienen patente en los países donde han sido desarrollados, Estados Unidos y la Comunidad Europea, y bueno Japón, Canadá, etc., y eso hace que a nuestros países lleguen con precios sumamente altos. Lo que nos ha sucedido es que a pesar de tener una competencia -hay genéricos en muchos de ellos, no en todos-, esta oferta de los genéricos para países como Colombia, para países como Perú, digamos que son los dos que más le han apostado a la competencia como mecanismo para bajar precios, no les ha resultado un mecanismo muy eficaz. Por otro lado, lo que pasó en Perú, en Lima, fue que 10 países llegaron a la conclusión de que sus políticas para los precios de los medicamentos y sus políticas de propiedad intelectual, pero sobre todo sus políticas del manejo del VIH /SIDA estaban haciendo que el problema se saliera de las manos. Yo creo que esa fue la conclusión más importante de esa reunión en Lima, el SIDA, el VIH se nos están saliendo de las manos y necesitamos un abordaje común, 10 países, 10 ministros, que además se concreta muy especialmente en la discusión de precios, pero que tuvo muchas otras discusiones técnicas. El resultado final fue una reducción de precios muy, muy grande que estamos trabajando para que en Colombia se concrete en un corto plazo. Ello significa que lo que nos estaba costando unos tres millones en el mejor escenario, dos millones y medio de pesos por mes y por paciente, lo podamos reducir a unos cien mil pesos mensuales, en el mejor escenario, por supuesto que vamos a tener tratamientos de cien mil pesos mensuales, de cuatrocientos mil pesos mensuales y vamos a tener algunos tratamientos que van a seguir costando un millón de pesos mensuales. Nuestra realidad anterior era que teníamos tratamientos de treinta millones de pesos al año y tratamientos de seis, siete millones de pesos al año. Ese es el tamaño de las reducciones.

 

S.C.: La tercera pregunta es: Cuándo se va a regular la publicidad desbordada en los medios de comunicación del Noni, y similares, panaceas de toda especie con las que están estafando masivamente a los inermes ciudadanos en Colombia?

F.R.: Eso está regulado, no es que no se haya regulado. En el manejo de la publicidad en medicamentos y en cosas afines, la experiencia que tiene el mundo entero es muy desalentadora. Uno mira comunicaciones en periódicos de la OMS, en periódicos de circulación diaria, New York Times, Le Monde Diplomatic, cosas de esa naturaleza, periódicamente aparecen este tipo de quejas por los usuarios, por los ministerios, por todo el mundo. Porque independientemente de la fortaleza de los aparatos regulatorios y de los aparatos de inspección vigilancia y control, siempre se encuentra el mecanismo para burlarlos y siempre se encuentra el mecanismo para poder hacer publicidades que desbordan lo que es razonable, lo que es sanitariamente aceptable y lo que es permitido. Casos, como por ejemplo, poner publicidades cuando no son de aprobación previa, a sabiendas de que van a ser retiradas y multadas, pero que los rendimientos que generan porque están muy  bien hechas, compensan perfectamente el valor de las multas. Eso pasa en muchas partes. O cosas como por ejemplo, apoyarse en unas autorizaciones que fueron dadas de manera más o menos general y generar una publicidades que exceden esos términos. Entonces el Estado, viene, recoge y sanciona y simplemente se readecuan las publicidades. El caso del Noni es bien concreto y bien claro, porque solicitó registro sanitario como alimento, luego hizo publicidad como si fuera un medicamento eficaz para curar todos los males, incluso yo creo que ha debido utilizarse para la deuda externa, la inflación, porque fue para lo único que no fue vendido y ahora la forma en que está siendo presentada esa publicidad, porque se sigue haciendo, es que si bien no se reivindican indicaciones terapéuticas de manera explícita, se hace de manera velada argumentando de que tiene registro, lo que es cierto, como alimento, como lo tiene el Maracuyá  o la Mermelada de Mora y para fines prácticos la eficacia no es distinta a la de la Mermelada de Mora.

 

S.C.: No bastaría en esa mayoría de  productos que son aprobados como alimentos por el INVIMA una nota como la que tienen los cigarrillos, que prohíbe cualquier publicidad que se haga como medicamento o efectos terapéuticos de este alimento.

F.R.: Eso pudiera ser interesante. Ha habido muchos esfuerzos de poner en orden la publicidad, pero el problema es que en muchos productos la publicidad se aprueba previamente. El interesado presenta su intención de hacer un mensaje de tal o cual naturaleza y, a criterio del INVIMA, digamos que los mensajes exceden lo autorizable: Inducen al consumo exageradamente, están reivindicando lo que no es cierto . Siempre el interesado puede argumentar que cuales son las bases jurídicas para no permitirle algo “discutible”.  Hemos hecho muchos esfuerzos para que se definan las normas, pero esta es una tarea en la cual tenemos mucho que aprender, mucho camino por recorrer. Hay quienes dicen eso no se ha podido manejar acabemos la publicidad. En el otro extremo se señalan que muchos medicamentos se han convertido en productos de consumo, y eso también es verdad. Hay que moverse con cierta prudencia razonable. Ahí vamos, y no vamos bien.

 

S.C.: ¿Algún otro tema por desarrollar?

F.R.: Está pendiente el tema de las falsificaciones. Hay que hacer un reconocimiento de que este país ha hecho esfuerzos que le han merecido incluso renombre a nivel internacional. Seguimos teniendo problemas. Consideramos que hay algún porcentaje de productos que todavía se pueden mover por los circuitos normales de comercialización de medicamentos y que son falsificados. Algo tenemos que hacer y estamos haciendo. Tal vez la medida más importante que se quiere implementar, aparte de las policivas y similares, es la de asegurar que solamente puedan distribuir medicamentos personas que tengan la obligación de responder por lo que hacen. No es que hoy no lo hagan, pero algunas normas adicionales, como por ejemplo asegurar trazabilidad, que es el término que se utiliza en buenas prácticas de distribución, nos ayudan a que quien se responsabiliza por una distribución, tenga que responder por medicamentos falsificados, si llegaran a su poder. En otras palabras que yo tenga certeza a quien le compro y de donde procede cada producto. No es otra cosa que hacer un seguimiento de productor por productor, lote por lote, con todos los fármacos, costumbre ya institucionalizada por razones legales en muchos países y que es lo que permite, en el caso de detectar un fabricante un lote con problemas de fabricación, que no es usual, permita saber de inmediato donde están distribuidos con exactitud para recogerlos. Igualmente hacia atrás desde una institución de salud si un medicamento presenta algún problema. Se utilizan para ello los códigos de barras en todo el circuito, pero es algo que no está suficientemente generalizado, ni tiene respaldo legal, y es una de las cosas en las que queremos avanzar.

 


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