Editorial

Salud Colombia www.saludcolombia.com
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Consejo Editorial:

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Comunicaciones
Editado en Bogotá D.C.

 

Un país de Teguas

Hasta la Confederación de Consumidores ha elevado recientemente su protesta por la proliferación de anuncios en los medios masivos de comunicación, en los que se ofrece, o mejor se engaña a los ciudadanos, con toda clase de panaceas, al tiempo que solicita la intervención del Estado en defensa del consumidor.

Que podremos decir los trabajadores de la salud, bastante maltratados por un país y un Estado en el que en cambio se elogia a toda clase de teguas, yerbateros y magos, ubicados en lo más alto de la escala social.

Nos horroriza ver la televisión, pues este poderoso medio de comunicación se utiliza para engañar incautos ciudadanos con toda clase de dietas, hierbas y menjurjes. Sin tapujos se promueve permanentemente la estafa -hasta en los espacios de noticias- con supuestas curas para la salud y  tratamientos estéticos con pretensiones científicas.

Tampoco podemos ya escuchar las noticias en la radio, sin vernos sometidos a la publicidad inescrupulosa de toda clase de mágicos remedios, que supuestamente producen desde la felicidad, hasta la potencia sexual, pasando por la longevidad, panaceas incluso promovidas por colegas inescrupulosos como recomendaciones científicas. ¡Y a que costo!

Cabe preguntarse cuantos miles de millones de pesos mueven en Colombia en todas estas terapias basura, que por cierto sostienen negocios multimillonarios con el silencio cómplice de las autoridades de salud, las mismas que después se atreven a contar estos miles de millones como gasto en salud del país. Deberían contarlos más bien en el capítulo de delitos económicos.

¿Acaso en esto consiste el dejar que el mercado opere libremente, libre de un Estado que intervenga para regular la oferta y la demanda de servicios? ¿Acaso la salud no es un servicio público? ¿Acaso el Estado no debe velar por la salud de los colombianos y los servicios de salud? ¿O cumplirá su deber al promover públicamente esencias florales desde la Presidencia de la República y el Consejo de Ministros?

Ya molestaba que personas con gran influencia en el sector estuvieran contaminando los decretos reglamentarios con apertura a tratamientos "alternativos", por lo que la Academia de Medicina siempre recordó, con razón, que Medicina solo hay una y que los tratamientos que prueben con estudios científicos sus resultados se incorporan al arsenal terapéutico de la ciencia. Lo demás es basura y, claro está, negocio.

Pero lo más triste que hemos observado últimamente, aparte del silencio cómplice de la Dirección del sector frente a estas estafas multimillonarias al pueblo colombiano, es que ya algunos colegas que teníamos en estima, nos han señalado que están iniciando consultorios de medicinas alternativas porque, aunque saben que no sirven para mayor cosa, resultan mucho más rentables que ejercer la profesión, ante la desvalorización de la misma patrocinada desde el Estado y el impulso publicitario del negocio alternativo.

Una vez más, rescatemos la dignidad de la medicina y el respeto por la ciencia. Defendamos al pueblo colombiano hoy tristemente engañado y estafado.

 

Diciembre de 2002


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