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Pretenden devolver células adultas a estado embrionario

CARLOS MARTINEZ (El Mundo)

Diferentes compañías de EEUU, con la empresa británica que clonó a la oveja Dolly a la cabeza, están dispuestas a afrontar uno de los mayores retos científicos que se puedan imaginar: invertir la evolución de un grupo de células adultas y devolverlas a su estado embrionario.

Es decir, de alguna manera, marcha atrás en el desarrollo celular con el propósito de disponer de una nueva fuente de células madre, pluripotenciales, sin necesidad de utilizar embriones humanos. Con células animales ya lo han conseguido.

El pasado mes de febrero, los científicos de PPL Therapeutics (con sede en Edimburgo, Escocia), anunciaron la realización de un experimento de este tipo en el laboratorio que disponen en Virginia (EEUU). A partir de células de la piel de vacas obtuvieron células pluripotenciales y, después, células del corazón, con las que se podría regenerar un corazón infartado.

Aunque se han propuesto más de 20 fuentes de donde derivar células madre como alternativa a los embriones humanos, esta era la primera vez que se refería un proceso similar, aunque no se conocían los detalles. El director científico de la compañía, Alan Colman, ha desvelado los aspectos esenciales de la técnica, según informó The Wall Street Journal.

Los investigadores de PPL llevan trabajando en ella desde octubre de 2000, cuando el Gobierno de EEUU les concedió casi dos millones de dólares para financiar los experimentos. Su intención actual es reproducir los estudios realizados con animales pero con células humanas y de monos.

La técnica con la que esperan lograrlo se ha bautizado como de-diferenciación. Para devolver una célula adulta de la piel a su estado embrionario (antes de su diferenciación), los investigadores le transfieren el citoplasma de un óvulo. El resultado son células pluripotenciales similares a las que se obtienen de un embrión de unos siete días.

A continuación, se cultivan en laboratorio y se redigiren, como se hace habitualmente en las investigaciones con células madre, para obtener el tejido deseado, en este caso coronario. El último paso, que no se ha intentado todavía, sería trasplantar las células obtenidas en el corazón del paciente. Para evitar el rechazo, el estudio debería realizarse con células de la piel del propio afectado.

El proceso es muy complicado y ha fallado en muchas de las ocasiones en las que se ha tratado de llevar a cabo, lo que ha llevado a PPL a admitir que el anuncio realizado en febrero fue prematuro. Sin embargo, consideran que ya han acumulado la experiencia necesaria para tratar de llevar a cabo el experimento con células humanas de la piel.

La investigación se realizará en la sede de la compañía en Edimburgo. Mientras tanto, en el laboratorio de Virginia (EEUU) se hará lo mismo con células de mono y, si se obtienen resultados positivos, se realizarán los primeros trasplantes a animales enfermos. La viabilidad del proyecto suscita muchas dudas, pero la dura competencia que existe en el sector justifica las prisas.

Al menos otras tres empresas luchan en el mismo mercado que PPL Therapeutics por ser las primeras en realizar con éxito un experimento de de-diferenciación con células humanas.

Después de clonar cerdos y vacas, los representantes de Infigen (EEUU) han apostado por explorar el método en cerdos, para lo que esperan reunir entre 10 y 15 millones de dólares. En días pasados Advance Cell Technology (la compañía que hace unas semanas anunció su intención de clonar embriones humanos con los que investigar, para lo que viajará al Reino Unido) registró una patente de este tipo. TriStemGroup, una empresa de biotecnología fundada recientemente en Irlanda, afirma haber logrado células madre a partir de sangre adulta en tan sólo seis horas, aunque diversas publicaciones científicas han rechazado el estudio.

«Creo que la excitación frenética actual se calmará en un par de años», declaró a 'The Wall Street Journal' Colman, en referencia a los continuos anuncios de investigaciones con células madre que se han realizado en los últimos meses.

 


Células madre para producir insulina

Prosiguen los avances en el intento de 'curar' enfermedades incurables a partir de células madre. Científicos israelíes han anunciado que lograron que estas células pluripotenciales –procedentes de embriones humanos– se transformasen en células productoras de insulina, según publica hoy 'The Wall Street Journal' . Este descubrimiento podría contribuir a tratar la diabetes del tipo 1.

El estudio coincide con un agrio debate político en EEUU acerca del empleo de estas 'controvertidas' células, que se obtienen principalmente de embriones desechados durante el proceso de fecundación 'in vitro'.

Mientras esperan una decisión del presidente Bush sobre el tema –actualmente está prohibida la financiación pública de estos estudios–, los congresistas promueven leyes a favor y en contra de las investigaciones y los científicos intentan demostrar las bondades de las células pluripotenciales –capaces de transformarse en cualquier tejido– en el tratamiento de enfermedades incurables, como la diabetes.

Los investigadores del Instituto de Tecnología y del Rambam Medical Center de Haifa (ambos en Israel) han conseguido crear células productoras de insulina a partir de células pluripotenciales humanas en un cultivo de laboratorio, según publicará el próximo número la revista 'Diabetes' , de la Asociación Americana de Diabetes.

Ahora será necesario que estas células madre productoras de insulina se pudiesen transplantar a diabéticos del tipo 1. Los investigadores proseguirán estos prometedores avances en animales.

Pero incluso con estos hallazgos, la cura para la diabetes está lejos. Las células madre 'transformadas' deberían suministrar las dosis de insulina en función de los niveles de glucosa del cuerpo, por lo que aún es necesario encontrar una forma de 'guiar' a estas células para que fabriquen una gran cantidad de la hormona.

 

Consumo de cafeína ayuda a prevenir Parkinson

En mayo de este año, el 'Journal of the American Medical Association' (JAMA) publicó un estudio, elaborado por un equipo de científicos del Hospital de Veteranos de Honolulu (Hawai), en el que se relacionaba el consumo de café y otras bebidas con cafeína con una incidencia mucho menor de sufrir Parkinson.

Este estudio analizó los datos de más de 8.000 varones hawaianos que pertenecían al seguimiento epidemiológico Honolulu Heart Program y concluyó que los que no tomaban cafeína tenían hasta cinco veces más posibilidades de sufrir esta patología.

No obstante, los autores de la investigación insistieron en la necesidad de llevar a cabo más trabajos al respecto para dilucidar el verdadero papel del café y otras bebidas estimulantes en la prevención del Parkinson.

Ahora, un reciente trabajo presentado en la reunión anual de la 'Asociación Neurológica Americana' (ANA), ha coincidido con estos hallazgos, aunque los autores han advertido que aún es muy pronto para hacer recomendaciones acerca del consumo de café para proteger el cerebro y que hacen falta más trabajos sobre el tema.

El doctor Alberto Ascherio y su equipo, de la Harvard School of Public Health de Boston (EEUU) revisaron los datos de más de 88.000 mujeres y 47.000 varones pertenecientes a las muestras del Nurses’ Health Study y al Health Professionals Follow-up Study, respectivamente, dos grandes seguimientos epidemiológicos que están en marcha en EEUU desde hace décadas.

Según pudieron observar Ascherio y sus colaboradores, el consumo de café y otras bebidas estimulantes estaba inversamente relacionado con el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.

«Los hombres que consumían cafeína habitualmente tenían hasta un 60% menos de probabilidades de desarrollar esta patología», dijo Ascherio en la presentación de su trabajo. Al parecer, este efecto no era tan significativo en las mujeres.

Finalmente, los autores observaron un hecho curioso: los mayores beneficios del café se obtienen de su consumo moderado. Es decir, ni los que se abstienen por completo de la cafeína ni los que toman más de cuatro tazas diarias de café o bebidas estimulantes reducen su riesgo de sufrir Parkinson.

Ascherio y su equipo sólo observaron este efecto entre los que bebían entre una y tres tazas diarias de café o productos con cafeína. Por ello, han concluido que la sustancia responsable de que el café, el té y otras bebidas similares protejan el cerebro se debe, fundamentalmente, a la cafeína, ya que las bebidas descafeinadas no tuvieron ninguna incidencia en la patología.

En cualquier caso, los autores han advertido de que quizá otros compuestos que también se pierden en el proceso de descafeinado jueguen un papel importante en este sentido.

De forma casi paralela a estos dos trabajos, ha salido a la luz otro, en el 'Clinical Pharmacology and Therapeutics', en el que se afirma que la combinación de ibuprofeno y cafeína es mucho más eficaz que el fármaco sólo a la hora de aliviar el dolor de cabeza.

Asimismo este cóctel también ha resultado efectivo contra las molestias menstruales y ciertos tipos de dolor posoperatorio. El motivo de esta analgesia parece ser la acción vasoconstrictora de la cafeína, lo que evita el dolor de la vasodilatación de los vasos sanguíneos. Según los autores, una de las mayores ventajas de esta forma de aliviar el dolor es que la cafeína no necesita ser ingerida en forma de pastilla. «Una buena taza de café puede conseguir este objetivo», explican.

 

Posibilidad de salvar a pacientes con hipotermia

Un médico acude al lugar donde se ha producido el hundimiento de un transbordador. Los equipos de rescate comienzan a extraer los cuerpos, aparentemente sin vida, de las aguas heladas. No hay pulso, ni ningún otro signo vital. Pero es posible que estén vivos, pues el frío protege el cerebro.

No obstante, el médico se encuentra en un dilema. La aplicación de calor reanima a las personas que sufren de hipotermia, pero el tratamiento es muy peligroso. Las células del cerebro podrían morir por falta de oxígeno si su temperatura aumenta antes de que la sangre comience a circular.

Esto podría provocar la muerte del paciente. ¿Qué hacer? La inyección de un simple compuesto químico podría ser la solución, según Kyrill Ivanov, del Instituto de Fisiología Pavlov, en San Petersburgo. Según publica el 'Journal of Thermal Biology', el tratamiento de Ivanov reactiva las funciones vitales: el flujo sanguíneo se restituye y comienza a distribuir oxígeno por el cuerpo antes de que aumente la temperatura de las células y se interrumpa el estado letárgico del cerebro. «Es como hacer la vida viable a bajas temperaturas», explica Ivanov.

Ivanov asegura que ha logrado reanimar ratas y conejos después de reducir la temperatura de su cerebro hasta los 16ºC. Y ahora pretende probar el mismo método en personas afectadas de hipotermia como consecuencia de una catástrofe. «Este trabajo podría aplicarse a los seres humanos», opina Andy Cossins, bioquímico de la Universidad de Liverpool, en el Reino Unido. «Es verdaderamente fascinante».

Cuando la temperatura corporal desciende del nivel normal, 37 grados, el organismo comienza a interrumpir una a una las funciones vitales. El cuerpo deja de temblar a los 30 grados, la respiración cesa a los 25, y los latidos del corazón a los 23.

Algunas personas han sido reanimadas después de permanecer más de una hora a estas temperaturas, aunque este tratamiento requiere un hospital con el equipo necesario para realizar un bypass de pulmón y corazón, y no deja de ser sumamente peligroso.

Las funciones vitales se interrumpen a bajas temperaturas debido al aumento del nivel de calcio en las células, explica Ivanov. El calcio del flujo sanguíneo está pasando constantemente al interior de las células, pero éstas lo expulsan para mantener un nivel constante.

Este proceso requiere mucha energía, de modo que cuando el cuerpo se enfría y disminuye sus funciones, las células no pueden eliminar el exceso de calcio. De aquí que Ivanov se planteara reducir el nivel de calcio intracelular con el objetivo de reactivar las células y aumentar la temperatura del cuerpo.

El primer paso de su experimento consistió en reducir la temperatura corporal de ratas y conejos hasta 16 grados centígrados, lo que interrumpió la respiración y los temblores de los animales. A continuación les administró una inyección de EDTA, compuesto que disminuye el nivel de calcio en la sangre y en el interior de las células.

Los animales comenzaron a temblar y a respirar antes de que aumentara la temperatura del cerebro. Todos se recuperaron totalmente cuando Ivanov los retiró del agua fría y los expuso a la temperatura ambiente. Sin embargo, los que no recibieron la inyección de EDTA no sobrevivieron al experimento.

«Hemos descubierto la forma de reanimar un organismo sin aplicarle calor», sostiene Ivanov. El científico pretende ahora probar su método en seres humanos. «Si me pidieran que ayudara a una persona con síntomas de hipotermia, lo haría inmediatamente».

John McGowan, jefe de la sección de resucitación del Southern General Hospital de Glasgow, considera excepcional el estudio de Ivanov, aunque advierte que la reacción de las ratas no es necesariamente igual a la de los humanos. «Las personas y las ratas no tienen los mismos mecanismos de regulación térmica», explica.

No obstante McGowan cree que, en caso de funcionar, el tratamiento podría salvar a las víctimas de catástrofes que ocurren en lugares muy apartados, lejos de hospitales. «Provocar temblores en el paciente bastaría para impedir el descenso de la temperatura corporal».


 


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Junio-Julio del 2001