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Pobreza mayor enemigo de la salud

Ginebra: El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que el VIH/Sida se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el desarrollo, pero para ganar la batalla a esta y otras enfermedades devastadoras es necesario primero acabar con la pobreza.

En una intervención en la sesión plenaria de la 54 Asamblea Mundial de la Salud, Annan afirmó que "el mayor enemigo de la salud en el mundo en desarrollo es la pobreza y la lucha por la salud es parte de la lucha por el desarrollo".

En este sentido, afirmó que no se acabará con el Sida, la tuberculosis, la malaria o cualquier otra de las enfermedades infecciosas que azotan al mundo en desarrollo hasta que se gane la batalla por el agua potable, el saneamiento, los cuidados sanitarios básicos y contra la malnutrición.

Por ello, indicó que el mejor remedio para todas estas enfermedades es el crecimiento económico y el desarrollo con una base amplia. Annan hizo hincapié especialmente en las desastrosas consecuencias del Sida en Africa, donde la media de vida había alcanzado los 59 años a finales de la década de los ochenta y debido al VIH caerá en los próximos años de nuevo por debajo de los 45, el mismo nivel que a comienzos de los cincuenta.

Agregó que aunque el Sida se ha convertido en la primera causa de mortalidad en Africa, no es sólo un problema de este continente y recordó que algunas partes del Caribe y del sudeste asiático no están mucho mejor, además de alertar de una posible explosión de nuevas infecciones en el sur de Asia y el este de Europa.

Por ello, se refirió a la necesidad de ampliar la acción contra esta enfermedad mediante una mayor información, especialmente entre la gente joven, para evitar la infección, así como una lucha específica para reducir "la forma más trágica de la transmisión del virus: de la madre a su hijo".

Igualmente Annan destacó la necesidad de proporcionar cuidado y tratamiento para los que ya portan el virus, de reforzar la investigación para lograr una vacuna y una cura y cuidar a todas las personas cuyas vidas han sido devastadas por el Sida.

El secretario general de la ONU se refirió especialmente a la situación de los 13 millones de huérfanos que ha dejado la enfermedad, cifra que está en crecimiento. Por todo ello abogó por lograr un liderazgo a todos los niveles, desde la familia a las comunidades locales, Gobiernos nacionales e instituciones internacionales.

Sin embargo, afirmó que "Naciones Unidas puede lograr poco por sí misma. Nuestro liderazgo es sólo útil para hacer que otros respondan a nuestra llamada", por lo que resaltó la importancia de crear redes de acción como la que ya funciona en Africa y que ya da resultados. 

Asimismo, hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que se aumenten los recursos financieros y señaló que, según los cálculos del Programa de las Naciones Unidas contra el Sida (ONUSIDA), el gasto en los programas de prevención en los países con ingresos bajos o medios debería aumentarse en alrededor de 10.000 millones de dólares cada año.

De ahí la propuesta que Annan presentó hace tres semanas en la cumbre de Abuya sobre el Sida, sobre la creación de un Fondo Global para la Salud y el Sida, como mecanismo para movilizar dinero extra, que también podría destinarse a otras enfermedades infecciosas, como la tuberculosis y la malaria. 

 

Se requiere más dinero para la salud

Ginebra: La directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Gro Harmel Brundtlan, pidió que aumente cada año el dinero para luchar contra el sida, la malaria y la tuberculosis.

Brundtland señaló en su discurso de apertura de la 54 Asamblea Mundial de la Salud que el dinero necesario, unos 10.000 millones de dólares al año, debe llegar de todas las fuentes, tanto nacionales como internacionales.

La directora general de la OMS recordó su iniciativa de crear un fondo internacional para la salud y la idea del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de establecer otro contra el sida.

Las diferencias de salud entre ricos y pobres se deben a la falta de fondos, aseguró la directora general de la OMS. El sida, dijo Brundtland, es "el mayor desafío de nuestra época" y es vital que "trabajemos juntos para hacer frente a esta epidemia de una manera eficaz".

La OMS "está trabajando duro" junto a sus Estados miembros y otros socios para establecer sistemas de salud que ofrezcan cuidados de forma segura, duradera y asumible.  Brundtland indicó que "debemos ser responsables y realistas", lo que no significa que no se pueda empezar a mejorar de forma rápida el acceso a los medicamentos para tratar esta enfermedad.

Sin embargo, hay que hacer todo lo posible para conseguir una financiación consistente, pues "sería una tragedia que la gente que comienza a tomar la terapia antiretroviral tenga que abandonarla por falta de recursos".

Brundtland se mostró convencida de que es posible reducir aún más los precios de los medicamentos contra el sida, que no son accesibles a los países pobres. Algunas industrias farmacéuticas se han comprometido a ofrecer estos medicamentos a un precio bajo para los enfermos de los países en desarrollo.

En otro momento de su discurso, Brundtland dijo que las fuerzas del mercado "no crean un ambiente que favorezca el desarrollo de los bienes esenciales de salud pública que son necesarios para los más pobres del mundo". Las fuerzas del mercado "ciertamente no animan a repartir esos bienes a un precio que la gente pobre o sus sistemas de salud puedan asumir con facilidad", señaló.

La buena salud "es vital para el desarrollo social y económico", dijo Brundtland, y aseguró que existe un creciente reconocimiento por los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil de que la salud de los individuos, comunidades y sociedades es crucial para el futuro bienestar del planeta.

Brundtlan se mostró convencida de que es posible acortar las diferencias entre ricos y pobres, y de que muchas enfermedades tienen cura pero, para conseguirlo, "debemos actuar ahora", aseguró.

 

Abismo entre países pobres y ricos


Viena: La medicina progresa a pasos agigantados, pero el abismo entre pobres y ricos en el mundo va creciendo, señaló el experto en genética mexicano José María Cantu en el X Congreso Internacional de Genética Humana en Viena.

En el Congreso, que reunió en esta capital a unos 4.000 expertos de todo el mundo, Cantu llamó la atención sobre las posibilidades desiguales que ofrecen los logros de la investigación a los países industrializados y los que se están en
vías de desarrollo, así como a diversos estratos sociales incluso en los países desarrollados.

El acceso a los métodos de tratamiento y fármacos más eficientes, así como a la información necesaria, es cada vez más limitado para los pobres, afirmó el experto de la Universidad de Guadalajara. Las actuales tendencias en la investigación del genoma humana llevan hacia una medicina muy prometedora que será, sin embargo, inaccesible para muchos.

Las inversiones privadas en investigación y desarrollo han alcanzado en años recientes el doble de las públicas, y se centran en las dolencias más frecuentes en los países más ricos del mundo para descuidar los males que sufren los pobres.

Así, por ejemplo, Estados Unidos gasta el 2,7 por ciento de su Producto Nacional Bruto (PNB) en la investigación genética, mientras que en México llega tan sólo al 0,4 por ciento, y no sólo resulta difícil mantener cierto nivel en los estudios en este campo, sino que lo mismo sucede en la transferencia de tecnología.

El experto mexicano llamó la atención sobre los múltiples factores que obstaculizan el progreso de la medicina en los países pobres, como el hecho de que en la sociedad hay poca comprensión de la importancia de la investigación y se mantiene baja la cuota de científicos en comparación con los países ricos. Por ello, se calcula que en México hay 70 investigadores por cada millón de habitantes, en Brasil 170 y en Estados Unidos más de 8.500.

En un intento de aprovechar al máximo los escasos recursos humanos y materiales, México ha creado una red de comunicación basada en Internet, la Red de Biomedicina Molecular Mexicana, que intenta mejorar la calidad de la atención médica.

El científico lamentó la tendencia actual de convertir la medicina en un negocio lucrativo, por lo que no beneficia por igual a los países en desarrollo como a los industrializados y tampoco llega a todos los estratos sociales de los países ricos, ya que cerca del 15 por ciento de los estadounidenses no tienen acceso a
servicios médicos.

 

TBC requiere 400 millones de dólares     

Ginebra: La Organización Mundial de la Salud (OMS) necesita 400 millones de dólares anuales de la comunidad internacional para tratar al 70 por ciento de los ocho millones de nuevos casos de tuberculosis que aparecen cada año, la mayoría de ellos en 22 países. 

Expertos de la OMS explicaron hoy en rueda de prensa que ese dinero serviría para financiar la iniciativa DOTS (estrategia internacionalmente recomendada para el control de la tuberculosis), cuyo objetivo es lograr para el año 2005 una tasa de curación del 85 por ciento y un nivel de detección precoz del 70 por ciento.

Para desarrollar completamente este proyecto de la OMS se necesitarían 900 millones de dólares anuales. En la actualidad los países afectados aportan 500 millones al año, y la comunidad internacional apenas un diez por ciento de la
cantidad precisa, por lo que hay un déficit en un momento en el que los casos de tuberculosis no dejan de aumentar debido a la propagación del virus del sida.

El aumento de financiación permitiría tratar a cinco millones de personas al año a través de la iniciativa DOTS, cuyo coste en los países más pobres apenas llega a once dólares por paciente cada seis meses. Las medidas que contempla este programa, de aplicarse a la totalidad de los enfermos, permitirían la curación del 95 por ciento, incluso en los países más pobres.

Cada año mueren dos millones de afectados por la tuberculosis, enfermedad cuya incidencia está creciendo debido al sida. Se estima que de aquí al año 2020 alrededor de mil millones de personas podrían contraer la infección, 200 millones desarrollarla y unos 35 millones morir a causa de ella si no se fortalecen los
controles.

Una persona se infecta de tuberculosis cada segundo, la mayoría en países fuertemente afectados por el sida y cuyos pacientes han perdido las defensas de su organismo. Por ello los expertos de la OMS consideran que la forma más
eficaz de lucha es la utilización de medicamentos antiretrovirales contra el sida, de forma que mejoren las defensas de los portadores del virus. 

De los ocho millones personas que resultan infectadas de tuberculosis cada año, 1,5 millones son en el Africa subsahariana y tres millones en el sudeste asiático. Además se han registrado nuevos brotes de tuberculosis en el este de Europa, donde las muertes a causa de esta enfermedad están en aumento después de un periodo de disminución continua de 40 años.
                       
Hasta el momento, y desde que se puso en marcha DOTS hace diez años, siete millones de enfermos de tuberculosis han recibido tratamiento y los mejores resultados se han logrado en Perú, que ha alcanzado los niveles marcados por la OMS, por lo que ha salido de la lista de 22 países más afectados.

El ministro de Salud de Perú, Eduardo Pretell Zarate, explicó a EFE que el éxito de su país se ha basado en el profundo compromiso del Gobierno, una cuidadosa aplicación de las medidas incluidas en DOTS, la mejora de la red de centros sanitarios y de laboratorios, además de intensos programas de educación.

Pretell dijo que se ha pasado de tener 300 a 1.200 laboratorios en los que es posible detectar de forma precoz la enfermedad, y de apenas un millar de centros de salud a más de 2.500, además de que ahora todos estos consultorios tienen los medios necesarios para tratar la tuberculosis.

Estas medidas han evitado 91.000 muertes por tuberculosis y en la actualidad se registran unos 40.000 casos por año, un 40 por ciento menos que en 1992, con una tasa de resistencia a los medicamentos de apenas el tres por ciento.

El ministro destacó además estos logros teniendo en cuenta la grave situación que vive Perú, por la extrema pobreza que ha aumentado en los últimos años y el mal estado nutricional de parte de la población, lo que les hace más vulnerables ante las enfermedades transmisibles, como la tuberculosis. 

 

Se redujo la lepra en un 90%

Ginebra: La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que en la última década se ha logrado reducir en un 90 por ciento el número de casos de lepra, enfermedad que padecen en la actualidad seis millones de personas.

Este "gran logro" fue anunciado por la OMS en la Asamblea Mundial de la Salud y con él se alcanza el objetivo fijado en 1991, cuando se pronosticó que en una década se reducirían en un 90 por ciento los casos, a pesar de que aún quedan países como Brasil e India donde no está totalmente erradicada.

La directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland, señaló que "podemos estar orgullosos de esta victoria, que nos ha permitido reducir a un nivel muy bajo una de las enfermedades más horribles que hayan afectado nunca al ser humano".

Brundtland expresó su gratitud a todos aquellos que apoyan la iniciativa de la OMS contra la lepra e indicó que "hoy ninguna persona debe sufrir el rechazo social, malformaciones y discapacidades que provoca esta enfermedad que podemos curar".

La "espectacular disminución" de los casos de esta enfermedad se ha conseguido gracias a los trabajos de la Alianza Mundial para la eliminación de la lepra, que en la actualidad está presidida por India. La erradicación de la lepra no es posible, pero se ha llegado a la tasa de un caso por cada 100.000 habitantes, que es la proporción mínima fijada.

La mayor preocupación ahora son los seis países donde la lepra aún no está totalmente controlada, pero que se han comprometido a intensificar los esfuerzos en este sentido: Brasil, India, Madagascar, Mozambique, Myanmar y Nepal. Los países donde la lepra es aún endémica tienen como objetivo mejorar con urgencia el acceso a la terapia de fármacos combinados en las comunidades donde, a causa del aislamiento, la guerra o la falta de infraestructuras, no disponen de ella.

La lucha contra la lepra pretende curar hasta el año 2005 a entre 2,5 y 2,8 millones de personas, periodo durante el cual una multinacional de medicamentos suiza proporcionará gratuitamente los fármacos. Además, deben hacerse campañas de información en los lugares de alto riesgo para evitar el rechazo del enfermo por parte de su familia y de la comunidad y animarle a que reciba tratamiento inmediato.

En los últimos quince años más de once millones de pacientes han superado la lepra gracias a la combinación de tres medicamentos que deben ser tomados durante un periodo de seis a doce meses, según la gravedad de la infección.
                       

Industria farmacéutica critica a Brasil

Ginebra: La Federación Internacional de la Industria Farmacéutica criticó hoy la propuesta brasileña en la Asamblea Mundial de la Salud de incluir en las legislaciones nacionales garantías de que se permita la producción local de genéricos en situaciones especiales, como la epidemia de sida.

Según explicó su director general, Harvey E. Bale, la Federación desconfía de que Brasil esté utilizando el caso de los fármacos esenciales para saltarse los compromisos sobre protección de la propiedad intelectual suscritos en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En 1996, Brasil aprobó una ley de patentes que se ajustaba básicamente al acuerdo sobre medidas de protección intelectual relacionadas con el comercio (ADPIC o TRIPS, según sus siglas inglesas) de la OMC, pero, según la industria farmacéutica, decidió mantener un polémico artículo de su viejo sistema de patentes.

Según la Federación, ese artículo exige la producción local a partir de los tres años desde la fecha de la concesión de una patente del producto que sea, lo mismo fármacos que aviones, lo que en opinión de la industria farmacéutica viola el acuerdo ADPIC. La intención de Brasil no es "beneficiar a los pacientes, sino
proteger la industria local", critica la Federación.

"No es cierto, por otro lado, que Brasil esté fabricando localmente todos los fármacos que utiliza contra el sida, sino que importa la mayor parte de los ingredientes de países como la India", señaló Bale.

Localmente sólo se produce alrededor de un 18 por ciento de todos los fármacos antirretrovirales que compra el ministerio brasileño de la Salud mientras que el 81 por ciento restante se compra a multinacionales, afirmó el portavoz de la industria farmacéutica.

Bale dijo que muchos de los genéricos -fármacos que se venden sin patente- que se fabrican en Brasil y que se conocen con el nombre de "similares" han sido probados sólo en laboratorio y no en humanos antes de su comercialización.

Según el portavoz de la industria farmacéutica, si cundiese el argumento brasileño sobre la producción local de fármacos, éstos terminarían además resultando más caros porque no es eficaz tener una planta de producción en cada país en un sector basado en la economía de escala como es el farmacéutico.

También criticó los regímenes de licencia obligatoria, es decir sin permiso del titular de la patente por falta de explotación, salud pública u otros casos de emergencia nacional, que permite como excepciones el acuerdo ADPIC, porque la experiencia demuestra que desincentivan la llegada de inversiones. 

En cuanto a la propuesta de incentivar la política de precios diferenciados de los medicamentos contra el sida de acuerdo con la situación socioeconómica de los países, Bale dijo que hay que dejar a las compañías que negocien los precios con los países.

 

Brasil propone medicamentos a precios justos

Ginebra: Brasil propuso en la Asamblea Mundial de la Salud un acceso "a precios justos y responsables" a los medicamentos y, en especial, a los tratamientos contra el sida.

El ministro de Salud brasileño, José Serra, también pidió la creación de un fondo internacional para la prevención y adquisición prioritaria de estos productos para los países más pobres. Serra señaló que estas medidas permitirían no sólo mejorar la calidad de vida de los enfermos, sino que contribuirían a impedir la propagación del sida, al reducir la carga vírica de las personas portadoras.

Al igual que hizo durante la recién finalizada Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Brasil insistió en la necesidad de que se establezcan precios de medicamentos diferenciados en función de los recursos financieros de cada país. 

José Serra aseguró que "Brasil se niega a hacer correr riesgos a su población por disposiciones legislativas nacionales o internacionales". En este sentido, recordó que Brasil está recibiendo presiones internacionales, al igual que ocurrió cuando el Gobierno sudafricano adoptó una legislación que le permitiera importar medicinas más baratas para afrontar las necesidades de su población.

Uno de los países que más se opone a las propuestas brasileñas es Estados Unidos, por lo que Serra se entrevistó tras intervenir en la Asamblea con el secretario de Estado de Salud de este país, Tommy Thompson. Tras casi una hora de reunión, Thompson afirmó que la discusión fue "productiva  y constructiva", que las previsiones son "muy positivas" y que confía en lograr un acuerdo. 

Por su parte, Serra señaló que se había tratado de un intercambio de posiciones sin ninguna conclusión y que tienen que entrar más en detalle, aunque aseguró que "no retrocederemos ni un milímetro en nuestra posición". El ministro indicó que, si se trata de un medicamento esencial, es absolutamente necesario controlar el precio, y añadió que la propuesta de su Gobierno se refiere sólo a este tipo de productos.

La rebaja de precios de las medicinas choca con los acuerdos sobre propiedad intelectual suscritos en el marco de la Organización Mundial del Comercio y es una de las cuestiones que más problemas plantea para la aprobación de la propuesta brasileña.

Sin embargo, Serra se mostró optimista y recordó que hace sólo cuatro años era completamente impensable discutir estos asuntos. Brasil asegura que es necesario incluir en las legislaciones nacionales una garantía que permita la producción local de medicamentos genéricos en situaciones especiales. Igualmente apoya la propuesta del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de crear un fondo internacional para la prevención y adquisición prioritaria de medicamentos contra el sida.

Otra de las propuestas brasileñas es la creación un banco de precios de medicamentos contra el sida en Internet para controlar tanto los precios como la calidad de los fármacos. También es necesario promover la cooperación técnica
internacional para la fabricación de genéricos y de terapias antiretrovirales, y desarrollar redes de laboratorio y de servicios de salud para atención a los pacientes.    

 

Bush apoya ley de derechos de pacientes

Washington: El presidente George W. Bush apoyó un proyecto de ley de derechos de los pacientes que se estudia en el Senado, y que intenta lograr un difícil equilibrio entre dar mayores derechos a los ciudadanos y limitar la posibilidad de demandar judicialmente a las aseguradoras.

El proyecto fue elaborado por un grupo de tres senadores, dos republicanos y un demócrata moderado, en un intento de romper el callejón sin salida en que se había convertido este asunto en los últimos años, ante las grandes diferencias entre los dos partidos.

La propuesta "supone un progreso importante", dijo el presidente en un comunicado difundido hoy, en el que manifestó su confianza en que el Congreso podrá aprobar "durante este año" una ley para firmarla.

El proyecto de los senadores John Breaux (demócrata), Bill Frist y James Jeffords (republicanos) prevé que los clientes tengan más posibilidades de demandar a las compañías en tribunales federales si creen que se les ha negado atención médica de forma irregular. Pero el texto también incluye mayores restricciones sobre el tipo de demandas o la compensación económica que los asegurados podrían
lograr.

En primer lugar, los pacientes con quejas tendrían que acudir primero a un panel de mediación -un organismo que tendría que crearse-, y sólo podrían presentar demandas si su petición es rechazada.

El proyecto no aumenta las posibilidades de presentar demandas en tribunales estatales, pero sí permite que los clientes que se crean dañados puedan lograr mayores compensaciones en tribunales federales. Así, las empresas que fueran declaradas culpables sólo deberían pagar una indemnización por el cuidado denegado, así como un máximo de 500.000 dólares en concepto de daños y perjuicios, pero sin compensaciones punitivas.

El presidente Bush consideró que este texto supone "un compromiso de sentido común", después de que el Congreso "ha estado dividido mucho tiempo" sobre este asunto. La Cámara de Representantes aprobó un texto propio, y la Casa Blanca confía en que la versión de los tres senadores pueda salir adelante en el Senado para pasar al proceso de reconciliación entre las dos cámaras del Congreso.

Bush había amenazado con vetar dos proyectos anteriores que expandían notablemente las posibilidades de los pacientes de demandar a las compañías de seguro médico (HMO) en los tribunales estatales. Una de esas propuestas fue elaborada por el senador republicano John McCain (rival de Bush por la candidatura republicana a la presidencia) y los demócratas Ted Kennedy y John Edwards.

El presidente ha apoyado la idea de aumentar los derechos, pero ha tenido en cuenta los argumentos de las empresas del sector, que afirman que un aumento de las demandas judiciales con compensaciones multimillonarias tendría como consecuencia un aumento del coste que deben pagar los asegurados para tener cobertura médica.

"El proyecto de ley protege a las empresas y sus empleados de litigaciones innecesarias que hubieran incrementado las primas y obligado a muchos estadounidenses a pasar sin seguro médico", señaló Bush.
 

 

Farmacéuticas no atienden enfermedades tropicales

Ginebra: Brasil y otros países en desarrollo defienden en la Asamblea Mundial de la Salud,  una mayor atención de la OMS y de las multinacionales farmacéuticas a enfermedades que hacen estragos en el Tercer Mundo, actualmente descuidadas.

Uno de los proyectos de resolución presentados por Brasil pretende que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus 191 Estados miembros desarrollen una estrategia para combatir enfermedades que matan anualmente a millones de personas en Africa, Asia y Latinoamérica, pero que apenas interesan a los laboratorios al no ser rentables comercialmente.

Según un trabajo publicado en el Journal of the American Medical Association, de los 1.223 nuevos fármacos que salieron al mercado entre 1975 y 1997, sólo 13 estaban destinados al tratamiento de enfermedades tropicales, y la mitad fueron fruto de investigaciones veterinarias.

Anualmente 17 millones de personas mueren en el mundo de males infecciosos, el 90 por ciento en los países más pobres del planeta, afirma la ONG Médicos sin Fronteras. Las dificultades de acceso a los fármacos esenciales para combatir las enfermedades más recurrentes se debe a distintos factores que incluyen tanto la falta de infraestructura sanitaria pública como de producción de fármacos de buena calidad a bajo precio en los países del Sur.

Una de las enfermedades típicas del Tercer Mundo es la de chagas, con un índice de mortandad del 50 por ciento si no se trata a tiempo, y que padecen actualmente veinte millones de personas en América Latina, explicó el experto colombiano de la OMS Alvaro Moncayo.

Según denuncia James Orbinski, presidente del consejo internacional de Médicos sin Fronteras, en un libro colectivo sobre "la Organización Mundial de Comercio y la Gobernación Mundial", tampoco se han desarrollado nuevos medicamentos para tratar enfermedades que habían desaparecido prácticamente del mundo rico
como la tuberculosis.

A pesar de que, señala Orbinski, hay actualmente en el mundo dos mil millones de personas que llevan la bacteria de la tuberculosis como infección latente, y 16 millones que sufren la enfermedad - la mitad de ellos, contagiosos - el último fármaco que salió al mercado fue la rifampicina en 1967.

El problema se ve agravado por las resistencias crecientes a los antibióticos tradicionales, afirma Orbinski, según el cual si bien la tuberculosis es curable todavía hoy por hoy, es posible que deje de serlo pronto. Además, señala, el tratamiento con los fármacos capaces de combatir esa nueva variante que es la "Tuberculosis Resistente a Múltiples Drogas" (siglas en inglés: MDRTB) y que ha aparecido en más de un centenar de países, cuestan  entre 8.000 y 15.000 dólares,
precio prohibitivo y no sólo para los pacientes del Tercer Mundo.

Según Germán Velásquez, del Departamento de Drogas Esenciales de la OMS, no sólo en Africa, sino también en algunos países de la antigua Europa del Este la gente está muriendo diariamente de tuberculosis porque no se puede pagar el tratamiento.

Con frecuencia, la industria farmacéutica argumenta que lo más importante no es el precio de los medicamentos, sino la existencia de una infraestructura adecuada, de la que carecen muchos países del Tercer Mundo, por lo que de poco sirve abaratar, por ejemplo, los fármacos contra el sida si aquélla no existe.

Los expertos de la OMS como Velásquez no están, sin embargo, de acuerdo y señalan que cuando se bajaron los precios de algunas vacunas, los países afectados del Tercer Mundo se las arreglaron para alcanzar índices de cobertura próximos a un 90 por ciento.

De ahí que no sólo la mayoría de los países en desarrollo sino muchas ONG que trabajan allí piden que el acuerdo que protege los derechos de propiedad intelectual en el comercio internacional (patentes farmacéuticas) no impida el acceso a los medicamentos básicos de todos aquellos que hoy no pueden pagarlos.

Es preciso, señala Orbinski en nombre de Médicos sin Fronteras, que defiende el derecho a la salud como uno de los derechos humanos, llegar a un sistema equilibrado que respete la propiedad intelectual pero tenga en cuenta también "las necesidades específicas" y las prioridades en materia sanitaria del Tercer Mundo. 


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Mayo del 2001