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Amor reduce capacidad de pensar

Berlín: El amor reduce la capacidad de pensar, puesto que afecta a las regiones del cerebro encargadas de la memoria y la concentración de forma similar a las drogas, según las investigaciones del científico suizo Andreas Bartels.

Segn la revista alemana "Psycholgie heute" ("Psicolog a hoy"), Bartels utilizó para su estudio a personas de once países diferentes que confesaron estar profundamente enamoradas.

El cientfico colocó  a los sujetos de experimentacin frente a una fotografía del hombre o mujer amado para comprobar las incidencias en la actividad del cerebro.

Durante la contemplación de la imagen, las tomografías de resonancia magntica descubrieron que en el cerebro de los enamorados sólo se registr una irrigación sangunea fuerte en cuatro pequeñas regiones. Esas áreas son exactamente las mismas que son estimuladas por las drogas, según el estudio del University College de Londres.

Pero no todas las consecuencias del amor son malas, pues según el investigador, también ralentiza la actividad de las zonas cerebrales donde se generan las depresiones y los miedos.

En definitiva, el estudio demuestra lo que casi todos ya saban: que los enamorados están algo atontados, pero menos tristes. 

Enfermos de SIDA alojados en hoteles de lujo

Nueva York: El Ayuntamiento de Nueva York se ha visto obligado a alojar a personas sin hogar afectadas por el sida en hoteles de Manhattan a un precio que alcanza los 329 dólares por noche, reconocieron funcionarios de la administracin y las propias empresas hoteleras.

Varios medios de prensa neoyorquinos se ocupan de este asunto e incluso el Daily News le dedica su portada, en la que inserta la fotografa de una habitación de un hotel de cuatro estrellas de Manhattan y debajo el titular "Personas sin hogar a 329 dólares por noche".

La agencia municipal Human Resources Administration está obligada por una orden judicial de 1999 a buscar alojamiento a las personas sin hogar infectadas de sida y debe procurar refugio desde el mismo día en que los solicitantes piden ayuda.

La agencia ha señalado que suele utilizar habitaciones individuales en establecimientos más modestos pero que la "limitada disponibilidad" de este tipo de alojamientos obliga a recurrir a hoteles de mayor nivel y según la portavoz Debra Sproles, eso demuestra la "imposibilidad de cumplir con la orden judicial".

Así , el pasado viernes HRA reservó 20 habitaciones en Sofitel, un céntrico hotel de Manhattan con un precio superior a los 300 dólares por noche, para solucionar temporalmente la necesidad de alojar a una parte de las doscientas personas sin hogar y con sida que lo solicitan cada noche.

Expertos en ayuda a enfermos de sida calculan que la ciudad destina unos 180.000 dólares a la semana a alojar en hoteles a los necesitados o unos 9 millones de dólares por año y que esta solución demuestra la incapacidad de la administración para ofrecer alojamiento estable a este grupo de personas sin hogar.

 

Persiste racismo en medicina

Washington: Los pacientes negros que sufren un infarto cerebral reciben cinco veces menos medicamentos para disolver coágulos sanguíneos
que los de raza blanca, según un estudio que destaca las disparidades raciales en la medicina.   

La investigación, realizada por cinetíficos de la Universidad de California en San Francisco, ha analizado en 42 centros de atención médica de EEUU el tratamiento que se suministra a quienes sufren un infarto cerebral.    

Al analizar los casos de 1.195 pacientes, entre junio y diciembre de 1999, un 5,3 por ciento de los pacientes de raza blanca recibió un fármaco destinado a disolver los coágulos, frente a un 1,1 por ciento de los enfermos de raza negra.    

Claiborne Johnston, quien ha dirigido el estudio, ha señalado que se trata de una peculiar forma de "racismo" en la salud, cuyas causas no se conocen, aunque pudiera estar motivado por el mayor rechazo entre los pacientes negros a tomar algún tipo de medicamentos con efectos secundarios.    

El fármaco estudiado, denominado tPA, está asociado con una mayor posibilidad de que se produzcan hemorragias en el cerebro, por lo que su uso no siempre es generalizado. Aun así, la mayoría de los médicos consideran que sus beneficios exceden los riesgos que entraña.

Este estudio se incluye en una larga lista de casos en los que la atención
en dolencias cardiovasculares ha reflejado un tratamiento dispar para los
enfermos de raza negra.   Ello a pesar de que se desestimen circunstancias
como la diferente cobertura médica que tienen negros y blancos o las peculiaridades por edad, residencia u otras circunstancias que pudieran modificar el tipo de tratamiento.    

El estudio indica que otras minorías recibieron el mismo tratamiento de anticoagulantes que el que recibieron los pacientes de raza
blanca. 

 

Control de medicación no es útil en tuberculosis 

VICTOR CORDOBA (El Mundo de Madrid)

Un estudio publicado en 'The Lancet'  hará replantearse a muchos especialistas cuál es la mejor forma de tratar la tuberculosis en los países en vías de desarrollo. Un ensayo controlado, realizado por expertos de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, y del Programa Nacional Antituberculosis de Pakistán, echa por tierra el dogma de que el éxito frente a la tuberculosis en las zonas más pobres del planeta depende de que un sanitario controle que cada paciente se tome todos los días, y delante de él, las pastillas contra la enfermedad.

Durante tres años, los investigadores reclutaron a 497 adultos, con enfermedad demostrada mediante un análisis de esputo, residentes en tres ciudades paquistaníes dotadas de ambulatorios dedicados a tratar la tuberculosis.

De forma aleatoria, los pacientes fueron divididos en tres grupos y a cada uno se le asignó una forma de controlar el tratamiento (que fue la misma medicación en todos). Un grupo de 162 personas se administraron ellos mismos las pastillas, que recogían cada 15 días, una vez que se les insistió en la importancia de no dejar la terapia ni un solo día.

El segundo grupo, de 165 tuberculosos, se trató también en su casa pero con la recomendación de que la toma de los fármacos fuera siempre supervisada por un familiar próximo. El último grupo lo formaron 170 pacientes que acudieron a diario, de lunes a viernes, a un dispensario en el que un sanitario les daba la medicación recomendada y comprobaba que cada enfermo se la tomaba delante de él.La media de curación de los tres grupos fue similar: el 60%.

Asimismo, los resultados fueron también iguales en todos los centros que participaron en la investigación. Tampoco hubo diferencias significativas en las características de los pacientes en los que el tratamiento no consiguió curar la enfermedad.

«Nadie esperaba estos resultados. Estábamos convencidos de que la terapia en la que existía un testigo de la toma de la medicación daría resultados mucho mejores que el tratamiento administrado por el propio paciente», reconocen los autores del estudio.

La estrategia global de la OMS contra la tuberculosis se basa en el acrónimo DOT (Direct Observed Treatment) y consiste fundamentalmente en cinco componentes: diagnóstico y seguimiento con análisis de esputo; un régimen corto de terapia; aportación garantizada de los fármacos; historias clínicas fiables y —sobre todo— observación directa de la toma de la medicación por parte de un sanitario.

Aunque varios estudios de observación han sugerido que la comprobación directa de la toma de los antituberculosos es esencial para conseguir que se cure la infección en las zonas más pobres del mundo (precisamente donde más prevalencia hay), los dos ensayos controlados que hasta ahora se han realizado sobre este hecho han sido contradictorios.

Los investigadores creen que la estrategia global de la OMS frente a una de las infecciones que más vidas se cobra cada año en el mundo sigue siendo válida, pero que una de sus partes más complicadas, el hecho de que un sanitario compruebe cómo los pacientes se tragan las pastillas, tiene que ser evaluada con mayor profundidad.

 


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Abril del 2001