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Campaña para desprestigiar genéricos

por Joaquín Rábago (EFE).

Ginebra: La gran industria de medicamentos de marca lleva a cabo una fuerte campaña en contra de los genéricos fabricados por países como Brasil o la India, que podrían ayudar a combatir enfermedades como el sida, cuyo tratamiento resulta actualmente prohibitivo para millones de personas.

Así, unos grandes laboratorios británicos han escrito una carta al director de los servicios médicos del Ministerio de Sanidad de Kenia, Richard Muga, con copia para el titular del Departamento, en un intento de desprestigiar "el programa antirretroviral" (contra el sida) puesto en marcha por Brasil y que puede beneficiar a otros países.

En los documentos que acompañan esa carta y a los que ha tenido acceso EFE, la multinacional del Reino Unido señala que ese programa brasileño no está a la altura de los estándares internacionales y augura problemas para el eventual aprovisionamiento de fármacos genéricos además de recordar que puede haber un conflicto con las leyes de propiedad intelectual.

Esa iniciativa constituye una respuesta al anuncio del Ministerio de la Salud del Brasil en el sentido de que podría exportar al continente africano medicamentos más baratos.

Fuentes de la Organización Mundial de la Salud dijeron a EFE que es "falso que los genéricos signifiquen menor calidad" porque ésta no depende de que un medicamento esté protegido o no por una patente.

Tanto Brasil como la India, aseguró el doctor Germán Velásquez, coordinador del programa de acción de fármacos de la OMS, tienen "la competencia técnica, las personas y los recursos para asegurar la calidad de los fármacos", sean o no genéricos.

El doctor Valerio Reggi, responsable de la seguridad y calidad de los medicamentos en la OMS, califica de "curioso" el que se critique a esos países cuando "todas las transnacionales del mundo, del sector que sea, tienen allí fábricas y empleados", lo que demuestra que en otros casos confían en sus estándares de calidad.

Ambos expertos afirmaron que a pesar de que hace un año cinco multinacionales farmacéuticas se comprometieron a reducir en un 80 por ciento el precio de los fármacos contra el sida para los países en desarrollo sin fijar, sin embargo, plazos, hasta ahora prácticamente no ha ocurrido nada salvo algunos acuerdos bilaterales de poca monta.

Así, por ejemplo, en Senegal sólo un centenar de enfermos se benefician del programa de tratamiento de los seropositivos con fármacos a precios reducidos expresamente por las multinacionales: 1.200 dólares por año y paciente frente a los 15.000 dólares que cuesta el cóctel de fármacos contra la enfermedad en los países ricos.

Una compañía india, Cipla, anunció a la ONG Médicos Sin Fronteras que podría venderles un genérico contra el sida a un costo de sólo 350 dólares por paciente y año y explicó que podría ofrecer un precio de 600 dólares a los gobiernos que se interesasen por importar el producto.

Las grandes multinacionales del sector vieron inmediatamente en esa oferta una amenaza para sus exportaciones y no sólo las dirigidas a los países en vías de desarrollo.

La batalla contra los genéricos se animará el próximo 5 de marzo cuando 42 compañías farmacéuticas privadas lleven a la Corte Suprema de Suráfrica la nueva ley de medicamentos de ese país, que fomenta la prescripción de genéricos y permite las importaciones paralelas de fármacos de marca de países donde son más baratos.

Los laboratorios argumentan en líneas generales que los elevados precios de los nuevos medicamentos están justificados por los costos de investigación y desarrollo de nuevos medicamentos hasta su registro oficial, pero los expertos de la OMS critican la falta de transparencia del mercado.

Hasta hace cinco años, los laboratorios hablaban de una inversión de entre 40 y 100 millones de dólares para desarrollar un nuevo producto, pero últimamente han elevado esa cantidad a entre 400 y 500 millones de dólares sin que sea posible su verificación.

El problema es el total secreto que rodea a esas inversiones, señalan fuentes de la OMS, que critican además que las prioridades de los laboratorios a la hora de elegir sus líneas de investigación no coincidan con las exigencias sanitarias de muchos países pobres.

Así, según un reciente estudio de los expertos P. Trouiller y P. Olliaro, entre 1975 y 1996, de 1.223 nuevos productos, sólo once estaban destinados al tratamiento de enfermedades tropicales.

El fármaco no es una mercancía como cualquier otra que pueda dejarse a las simples leyes del mercado, explican en la OMS, porque quien determina el consumo -el médico- no paga, el consumidor no puede escoger y quienes normalmente pagan, las cajas de seguro, son grandes burocracias incapaces de negociar precios o condiciones.

 

Doble juego con genéricos

Ginebra. El gigante farmacéutico Novartis es acusado por el semanario suizo "L'Hebdo" de practicar un "doble juego" con los fármacos genéricos, ya que los critica cuando son contrarios a sus intereses pese a ser uno de los mayores productores mundiales de esas copias de medicamentos de marca.

En el portal de internet del fabricante suizo, bajo la rúbrica Novartis Generics, puede leerse en efecto un alegato a favor de los genéricos, productos que tienen los mismos principios activos que los fármacos de marca originales e idénticos efectos terapéuticos.

"Las mejores medicinas en el mercado no tienen que ser inasequibles por sus precios. Una vez que expiran las patentes de los fármacos de marca pueden producirse versiones que son equivalentes sin acarrear los elevados costes de investigación y desarrollo iniciales", señala Novartis.

"Los beneficios son precios más bajos y una contribución a la reducción de los gastos sanitarios, dice la empresa, que se ufana de ser "una de los mayores negocios de fármacos genéricos con ventas de más de mil millones de francos suizos (620 millones de dólares)", explica el laboratorio en "internet".

La multinacional, asegura el semanario, ha reforzado incluso su presupuesto de marketing a favor de los genéricos para hacer frente a un aumento de la competencia.

Sin embargo, en la propia Suiza, país donde según las estadísticas los fármacos figuran entre los más caros del mundo, Novartis combate la iniciativa de Denner, una gran cadena de distribución, que votarán los ciudadanos este domingo, destinada a liberalizar las importaciones desde países vecinos donde las medicinas son más baratas.

El semanario suizo señala que en Suiza Novartis ha distribuido entre los médicos bloques de recetas donde aparecen ya impresos los fármacos de marca que fabrica. Se trata de combatir la posibilidad que tienen los farmacéuticos desde enero de sustituir un medicamento de marca por un genérico si el médico no prescribe específicamente uno del primer grupo.

La mayor compañía de seguros de salud de Suiza, Helsana, concede a los farmacéuticos que venden genéricos una prima equivalente a algo más de la mitad del precio entre el genérico y el fármaco original.

El principal argumento de los grandes laboratorios contra la iniciativa suiza para abaratar los precios de los fármacos es que la calidad debe primar sobre el precio. Pero los expertos de la Organización Mundial de la Salud aseguran que en principio no tiene por qué haber diferencia de calidad entre el fármaco original y la copia genérica.

 


Laboratorios defienden sus patentes 

Felipe Cuna. EL MUNDO

Nueva York.- Las multinacionales norteamericanas de farmacia han montado una defensa numantina en contra del uso de genéricos para combatir el sida en Africa porque alegan que se juegan su futuro, el de sus accionistas y el de la investigación de nuevos medicamentos.

Los todopoderosos fabricantes de medicamentos temen convertirse en el objetivo de las manifestaciones de los grupos que últimamente batallan contra el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial y que los ingresos de estas multinacionales, que mueven un negocio de 63 billones de pesetas al año, sufran directamente las consecuencias de ser retratadas como compañías sin corazón a las que nos les preocupa el futuro de los 25 millones de enfermos del virus del sida que hay en Africa.

Para las empresas farmacéuticas, la defensa de sus patentes -y con ello de sus beneficios- es vital para su subsistencia. «Debemos continuar la protección de las patentes para estimular la inversión privada en innovación y nuevas medicinas», asegura Judith Bello, la vicepresidenta ejecutiva de PHRMA, la asociación que protege los intereses de la industria en EEUU.

Bello teme que si las patentes no son protegidas y se autoriza la masiva llegada de genéricos a Africa para tratar el sida nada evitará que estas mismas medicinas sean enviadas después a Rusia, Asia y América Latina. ¿Y qué sucederá cuando la población de color de Estados Unidos, la que más sufre ahora la devastación del VIH, solicite también genéricos para combatir la enfermedad?

Mark Groombridge, del Instituto Cato de Washington, ha declarado a la cadena de televisión ABC que «si ahora deben bajar los precios de los medicamentos antisida, ¿qué harán cuando los enfermos de cáncer o del corazón pidan también una rebaja de los fármacos que toman?».

La industria farmacéutica rechaza el argumento moral de que tienen una responsabilidad directa en salvar la vida de los enfermos o, por lo menos, de prolongarla. «No somos la única solución a un problema que va más allá de una respuesta médica», declara Bello.

Los laboratorios mantienen que los culpables son los gobiernos y las organizaciones humanitarias e internacionales, que han perdido mucho tiempo en empezar a atajar la expansión del sida en Africa.

Multinacionales ceden a la presión humanitaria


BELEN REYES GUITIAN

MADRID.- La compañía farmacéutica Merck ha anunciado esta semana que reducirá drásticamente los precios de dos medicamentos contra el sida, Crivixan y Stocrin. La noticia supone una novedad por dos aspectos: la compañía ha hecho público el precio al que se venderán estos medicamentos en los países pobres y, además, la oferta está abierta a casi todos los países en desarrollo.

Hasta ahora, las compañías farmacéuticas que habían decidido participar en la inciativa de la ONU para mejorar el acceso a los medicamentos contra el sida habían negociado los precios en secreto y país por país, en un proceso lento y criticado por su falta de transparencia.

Este gesto puede ser una señal de que algo está cambiando en las grandes compañías farmacéuticas, aunque sea, como sostienen las ONG, por una simple cuestión de imagen. En los últimos meses, el lobby farmacéutico ha estado en el ojo del huracán por su enconada defensa de las patentes de sus productos y su lucha en los tribunales y la Organización Mundial de Comercio (OMC) contra los fabricantes de medicamentos genéricos que no respetan el copyright y los gobiernos que permiten su fabricación o importación.

En frente se han encontrado con una campaña en la que participan ONG como Médicos Sin Fronteras (MSF) y Oxfam (Intermon en España), apoyada por la Organización Mundial de la Salud y el Parlamento Europeo.

El problema es que en Africa vive el 95% de los portadores del VIH del mundo, y que el sida afecta en algunos países incluso al 25% de los adultos. Y que para sus gobiernos resulta impensable pagar lo mismo que en Europa o Estados Unidos por los tratamientos antirretrovirales o para las enfermedades oportunistas.

Por eso algunos países como la India, Tailandia o Brasil han optado por torear las reglas de patentes de la OMC para poder fabricar genéricos más baratos, ganándose de paso amenazas de represalias o bloqueos comerciales, e incluso demandas en los tribunales. Y lo que los fabricantes de genéricos, como el laboratorio indio Cipla, han puesto sobre el tapete, es que es posible bajar el precio de las medicinas a niveles asequibles para bastantes países, aunque siguen siendo demasiado costosos para los más pobres.

Al mismo tiempo que Merck y otras grandes como Glaxo Smith Kline o Bristol Myers Squibb anuncian nuevos descuentos en su medicinas, pleitean, junto con otras 36 compañías, contra el Gobierno sudafricano por una ley de 1997 que aún no ha podido entrar en vigor y que permitiría al Ejecutivo hacer importaciones paralelas de medicamentos más baratos para tratar a los enfermos de sida en un país con que hay 4,5 millones de seropositivos.

Si la industria no hubiera bloqueado la ley y el Gobierno hubiera podido importar medicamentos baratos, 300.000 personas podrían haber salvado sus vidas, según un informe de Oxfam. Esta ONG sostiene que las normas de la OMC permiten la importación paralela de medicamentos cuando se produce una emergencia nacional de salud. También señala que los beneficios de las cinco grandes suponen el doble de lo que Sudáfrica puede gastarse en su presupuesto de salud y educación.

La industria se defiende de estas acusaciones descalificando los argumentos de las ONG. La industria norteamericana, agrupada en PHRMA (Pharmaceutical Research and Manufacturers of America), argumenta que los problemas de salud del Tercer Mundo no dependen de los precios de las medicinas.

Por un lado culpan a los gobiernos de estos países de elevar con aranceles los precios de las medicinas importadas. También acusan a los gobiernos de décadas de negligencia y de gastar más en defensa que en sanidad, hasta el punto de que, dado el presupuesto de salud de algunos países, ninguna medicina, por muy barata que fuese, sería asequible.

Desde Oxfam se tilda a la industria farmacéutica de hipócrita y MSF ha iniciado una campaña de recogida de firmas en Internet para intentar que las compañías retiren la demanda contra el Gobierno sudafricano.

Una pequeña compañía estadounidense ha anunciado que crearía un fondo de 250 millones de dólares para comprar medicamentos contra el sida y distribuirlos gratuitamente en Africa. Mientras, el ministro de Sanidad de Kenya, donde 600 personas mueren al día por el sida, modificará su legislación para que su país pueda importar medicinas genéricas contra el sida por tratarse de una emergencia nacional.

Brasil, que también fabrica genéricos contra el sida, ha pedido a la ONU que reconozca el derecho a que los países produzcan o importen estos genéricos.

Las multinacionales argumentan que si no se respetan los derechos de patente es imposible recuperar la fuerte inversión que supone desarrollar un medicamento.

Pero Africa supone apenas un 1% del mercado de estas marcas, por lo que, según argumentan las ONG la competencia desleal aquí no tendría por qué afectar a su cuenta de resultados.

 


Gobierno Brasileño quiere tregua con farmacéuticas

Río de Janeiro: El Gobierno brasileño quiere una tregua en su "guerra" contra los laboratorios multinacionales que producen remedios contra el sida y ya está negociando un acuerdo amistoso con el estadounidense Merck Sharp & Dohme, informó aquí el diario económico "Valor".

Brasil, que patrocina un programa de distribución gratuita de remedios contra el sida que ha sido elogiado por la ONU, suspendió la patente de algunos medicamentos para poder fabricar en laboratorios públicos productos que tienen costos muy elevados en el país.

La suspensión de las patentes, justificada en leyes contra el abuso económico, causó la ira de los laboratorios multinacionales, así como de algunos países desarrollados, que, como Estados Unidos, ya demandaron a Brasil ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por violación de la propiedad intelectual.

La reclamación estadounidense se refiere a un artículo de la ley brasileña de propiedad intelectual que permite al Estado suspender la patente de una medicina en caso de que su productor sea responsabilizado de abuso económico.

La misma ley permite al Estado suspender la patente en caso de emergencia sanitaria o cuando el laboratorio tarde más de tres años en comenzar a producir su remedio en Brasil.

En una propuesta de tregua en esa "guerra", el ministerio brasileño de Salud está negociando un acuerdo con la Merck Sharp & Dohme, fabricante de uno de los doce remedios incluidos en el cóctel de medicinas que el Gobierno distribuye entre los portadores del VIH.

El Gobierno pagó el año pasado 62 millones de dólares por el producto del laboratorio estadounidense y había amenazado con suspender su patente para poder fabricarlo en el país y reducir los precios del programa de combate del sida, se informó en el periódico.

Mediante el acuerdo propuesto, un laboratorio del Gobierno brasileño podrá fabricar el remedio Efavirenz -cuya patente sólo vence en 2013- a cambio de pagar un pequeño porcentaje correspondiente a la propiedad intelectual.

Merck Sharp & Dohme, además, venderá el principio activo de su remedio al laboratorio público brasileño, el Instituto Farmacéutico de Manguinhos.

De acuerdo con el diario "Valor", la propuesta brasileña está siendo analizada por la dirección del laboratorio en Estados Unidos, que al parecer dará una respuesta al Gobierno en abril próximo.

Brasil gastó el año pasado 319 millones de dólares en la adquisición de los remedios que distribuye gratuitamente entre enfermos de sida y, según cálculos oficiales, esos gastos pueden aumentar a 422 millones de dólares este año.

El programa brasileño de atención a portadores de sida fue elogiado en un informe sobre el impacto de la enfermedad que la ONU dio a conocer en Ginebra. 

Aumentan muertes por fiebre amarilla

Belo Horizonte: Las autoridades sanitarias del estado brasileño de Minas Gerais intensificaron la campaña de vacunación contra la fiebre amarilla ante el aumento de las muertes por esa enfermedad, que se elevan a once en las dos últimas semanas.

"Declaramos estado de alerta en todo el estado, pero estamos concentrando nuestra atención en la región centro-oeste de Minas Gerais, que es donde se concentra el foco de fiebre amarilla", dijo un portavoz de la secretaría regional de Salud.

De los 83 casos de fiebre amarilla registrados el año pasado en todo Brasil, apenas dos fueron notificados en Minas Gerais.

 

Un millon de huerfanos por Sida

Kinshasa: El Programa Nacional Congoleño de Lucha Contra el sida (PNCLS) confirmó en esta capital que en la actualidad hay en la República Democrática del Congo (RDC) más de un millón de niños huérfanos por la enfermedad.

Esta situación alarmante se debe, según refleja un informe del PNCLS, al aumento de contagios de sida en el país desde agosto de 1998, cuando los líderes militares tutsi congoleños o banyamulengues, apoyados por Ruanda y Uganda, se levantaron en armas contra el régimen de Kinshasa.

La situación de guerra civil en la RDC ha contribuido, según el informe, a la multiplicación de los contagios y cálculos recientes señalan que en 2001 los seropositivos en la RDC superarán 1.100.000.

Aunque debido a la conflagración que divide el país es muy difícil saber con exactitud el número de personas que son portadoras de virus del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida), las autoridades sanitarias de la RDC dieron a conocer los niveles de contagio en varias poblaciones que se encuentran bajo control gubernamental.

En el puerto de Matadi, el más importante del país situado en la desembocadura del Rio Congo, la tasa de infecciones ha aumentado en los últimos años más de un 10 por ciento, mientras que en la capital económica de la RDC, Lubumbashi, el número de contagios aumentó un 8,6 por ciento.

En Africa, según un último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), viven 25 millones de los más de 30 millones de personas infectadas por la enfermedad en el mundo.

Sida en Latinoamérica: 1.4 millones

Naciones Unidas: Las personas infectadas por el virus del SIDA en América Latina y el Caribe son ya 1.400.000, de las que 540.000 se encuentran sólo en Brasil, según un informe del secretario general de la ONU, Kofi Annan, presentado a la Asamblea General.

Según calculan los expertos de la ONU, en 2000 contrajeron la enfermedad en esos países 150.000 personas, tanto adultos como niños.

Los países del Caribe, en el bloque de los países pobres, padecen el índice de infección más alto del mundo después de los países del Africa subsahariana, y el SIDA es hoy la principal causa de muerte entre los jóvenes de ambos sexos.

A pesar de que el 40 por ciento de los contagios en América Latina se producen por las relaciones sexuales entre homosexuales, sólo el uno por ciento de los presupuestos oficiales se dedica a financiar programas para su lucha en este sector, indica el informe de Annan.

En los países de América Central, que en muchos casos han padecido años de guerras y desastres naturales, la epidemia se concentra especialmente entre las capas más pobres y móviles de la población, y los índices están aumentando entre las mujeres.

En Haití, destaca el informe, ocho de cada cien personas en los centros urbanos, y cuatro de cada cien en las zonas rurales, han contraído la enfermedad, y la epidemia se extiende rápidamente por el Caribe por medio de contactos heterosexuales, en mayor medida que por contactos homosexuales o contagios entre drogadictos.

Uno de los factores que promueven el contagio, agrega el informe, es la iniciación temprana de la vida sexual entre los jóvenes, lo que se une al frecuente cambio de parejas y las relaciones íntimas entre muchachas jóvenes con hombre mayores. Con todo, agrega, el número de casos, y especialmente el de muertes causadas por la enfermedad, decayó significativamente merced al acceso que tienen al tratamiento médico que les prolonga la vida.

En sólo tres años, desde 1995 a 1998, los casos de mortalidad por el SIDA se redujeron en Brasil en un 30 por ciento debido a los esfuerzos destinados a prevenir el contagio. En 1999, indica Annan, una investigación en ese país, el más poblado de Latinoamérica, comprobó que el uso del preservativo en el primer contacto sexual se había elevado a un 48 por ciento (frente al 4 por cien de quince años atrás), pero este índice es muy desigual según sea el nivel de estudios (un 70 por cien entre la población instruida).

Uno de los principales desafíos en América latina y el Caribe sigue siendo, a pesar de esos progresos, expandir los programas destinados a despertar la conciencia entre los homosexuales y los drogadictos que se inyectan los estupefacientes.

Las muertes causadas por el SIDA son prematuras. La mayoría de los infectados por el virus son jóvenes de entre los 20 y los 30 años, y morirán, según un promedio establecido por los expertos, una década después de contraerla, dice el informe.

El tratamiento de enfermos del SIDA está aumentando en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, lo que está permitiendo a los enfermos vivir más años y en mejores condiciones de salud. 

 


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Marzo del 2001