Acrílico del maestro Gustavo Parra

 

De nuestros

Colaboradores

 


 

LAS PROBLEMAS ÉTICOS DEL NEOLIBERALISMO

Y LOS RECIENTES AVANCES EN GENÉTICA HUMANA..

 

 

Por:  Alvaro Cardona*  y Rafael Huertas**

Se ha visto que el neoliberalismo es la escenificación actualizada, en estos tiempos de gran desarrollo científico y tecnológico, de la teoría económica construida en función del máximo rendimiento de las inversiones, sin consideración por imperativos éticos relativos a la equidad.

Las evidentes dificultades éticas que tiene la doctrina neoliberal, aproximándola peligrosamente a prácticas de exclusión y segregación, se intentan compensar con políticas correctivas como las llamadas "inversiones sociales" que, tal como hemos visto, no han logrado evitar la irrupción de problemas de gran impacto para la humanidad. La paradoja es que la misma teoría neoliberal  explica  el surgimiento y reproducción de estas catástrofes humanitarias.

La segregación y exclusión de grupos de población con menor capacidad de hacer rentable la inversión de recursos; es decir, menos productivos económicamente bien por razones de talento natural o de sustentación social de oportunidades, es connatural a los principios en que se fundamenta el neoliberalismo. En la actualidad son habituales en los procesos de selección laboral las prácticas discriminatorias basadas en factores como la edad, el sexo, el origen étnico, la “inteligencia” o la apariencia física. Factores, todos ellos, asumidos como variables de pronóstico de la potencial productividad  de las personas que determinan quien puede ocupar un lugar en el mundo de la actual economía y quienes deben quedar excluidos de ella[1]. 

A esta tarea de discriminación se han venido aplicando técnicas de evaluación psicológica y somática en las que se hacen intervenir disciplinas como la Medicina, la Psicología y la Antropología[2]. Puede decirse que el modelo económico neoliberal recoge una larga tradición que ha utilizado los avances científicos para clasificar a hombres y mujeres en función de su potencialidad productiva, estableciendo así, meritocracias y taxonomías sociales.

El peligro de que esta discriminación de seres humanos alcance grados de perfectibilidad monstruosa ha comenzado a hacerse presente, si la humanidad no opone resistencias eficaces, con los descubrimientos sobre el genoma humano. La posibilidad de saber anticipadamente quien tiene mayores probabilidades de padecer determinado tipo de enfermedades y de calcular la expectativa de duración de la vida de cada quien, será una opción tecnológica que tenderá a ser utilizada para afinar la discriminación en función de una productividad económica sin imperativos éticos.

Adicionalmente, se comienza a insinuar que las técnicas de diagnóstico genético podrían utilizarse por las empresas de seguros de vida y de salud para hacer más segura su gestión, lo que cabe perfectamente dentro de la lógica eficientista y mercantil. Si en la provisión de servicios de salud se sigue acentuando el principio de la financiación privada, no estaremos lejos de que multitud de personas sean rechazadas en edades tempranas de sus vidas por las empresas aseguradoras de salud, en virtud de sus potenciales enfermedades. Esta población así excluida, ¿no tendría mucha semejanza con los campos de concentración nazi conformados a partir de los prejuicios sobre la calidad genética de la población judía?

Estos problemas éticos que están presentes en la doctrina neoliberal no son solo anticipaciones imaginativas. Toda esta problemática se hace aún más compleja si tenemos en cuenta el papel jugado por la empresa privada en el descubrimiento del genoma y sus intereses en la creación de patentes, con la consiguiente comercialización de productos relacionados con el mismo. Desde la década de los 80,  se ha pretendido patentar los descubrimientos relativos a la secuenciación de los genes humanos, argumentando que ésta es la única manera de garantizar la inversión de recursos privados en la investigación genética. La trayectoria que se seguiría con la aceptación de estas patentes es fácilmente imaginable: solo los grandes capitales transnacionales podrían aprovechar los usos médicos de tales descubrimientos, y adoptar decisiones que, de nuevo, estarían refrendadas sólo por el rendimiento económico que de ellos pudieran derivarse.

Es evidente que el genoma humano es patrimonio de la humanidad y no puede ser adscrito a ninguna persona o empresa particular. El debate permanece abierto, y sin duda, será objeto de discusiones en los próximos años, por lo que conviene un esfuerzo de elaboración desde posiciones progresistas y solidarias para intentar dar respuestas adecuada a  las nuevas demandas teóricas y prácticas que el desarrollo científico trae consigo[3]. Quede claro que, en ningún momento, pretendemos cuestionar la importancia de dichos descubrimientos y las posibilidades que, convenientemente utilizados, pueden tener para la especie humana. No se trata, ni mucho menos, de hacer lecturas “antiprogresistas” del “progreso” científico; pero no podemos por menos que advertir de los peligros que una  utilización mercantil o poco solidaria del mismo pueden conllevar.



.  Nota: Este articulo hace parte del trabajo titulado Neoliberalismo, condiciones de vida y salud que sera publicado en la revista española Papeles de la FIM.

* Profesor de la Facultad Nacional de Salud Pública.Universidad de Antioquia (Medellín-Colombia)

** Investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid-España)

[1] Véase BERLINGUER, Giovanni. Salud y desigualdades. En VV.AA., La ofensiva neoliberal y la sanidad pública, Madrid, FIM, 1991,  pp. 15-37.

[2] La crítica a este tipo de actuaciones tiene ya una larga tradición, pudiendo situarse su punto de partida en la respuesta a las teorías del determinismo biológico y a la llamada sociobiología. Véase, el ya clásico libro de GOULD, S., La falsa medida del hombre, Barcelona, 1984 (original de 1981). También LÓPEZ CEREZO, J.A. y LUJÁN, J.L., El artefacto de la inteligencia. Una reflexión crítica sobre el determinismo biológico de la inteligencia, Barcelona, Anthropos, 1989; HUERTAS, Rafael.  Clasificar y educar. Historia natural y social de la deficiencia mental. Madrid, CSIC, 1999.

[3]Los interesados en esta problemática pueden consultar la Directive 98/44/EC of the european parlament  and of the Council of 6 july 1998. On the legal protection of Biotechnological Inventions.

 



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