Noticias




 

A quien sirve el manejo financiero del FOSYGA

Mucho ha evolucionado el manejo financiero del Sector Salud, desde la tradicional presupuestación basada en la metodología de planeación CENDES/OPS del Sistema Nacional de Salud, hasta el actual desempeño del Fondo de Solidaridad y Garantía, creado por la Ley 100 de 1993, con sus cuatro subcuentas. 

Sin embargo, la introducción de la experticia en inversión para el manejo de los recursos financieros del sector, y la consecuente especulación con el dinero de la salud,  no necesariamente ha significado beneficios para el sector.

Es fácil demostrar hoy, por ejemplo, que la especulación con los recursos derivados del punto de cotización destinado a la cuenta de Solidaridad, no sirvió en los últimos años para incrementar los recursos del sector salud, sino para suplir, con los rendimientos de las inversiones y congelaciones de recursos, las responsabilidades del Gobierno con el Régimen Subsidiado a través del presupuesto nacional. 

Es decir que este manejo financiero no le sirvió al Ministerio de Salud y sí con seguridad al Ministerio de Hacienda y al DNP para ahorrar los recursos que debían destinar del presupuesto nacional para el aseguramiento la población pobre, como puede apreciarse en el gráfico por la imágen en espejo de las lineas que representan los dos tipos de recursos. 

Cabe destacar adicionalmente que fué tan eficiente este manejo de los rendimientos, que superó con creces el déficit de los recursos del presupuesto nacional. Tal eficiencia hace sospechar que el motivo real de los ya repetidos atrasos en los giros de recursos a los territorios, justificados siempre en alguna razón atribuíble a estos últimos, surja de la tentación de seguir financiando el Régimen Subsidiado con los rendimientos producidos precisamente por tal mora.

En suma, todo parece indicar que los expertos financieros que tanta relevancia han tenido en el Ministerio de Salud desde que fueran introducidos para dirigir estas operaciones, han resultado en la práctica útiles a otros intereses distintos de los del sector salud. También significaría que, por razones relacionadas con la relevancia del manejo financiero, el Ministerio de Salud perdió definitivamente el control de los recursos del sector.

Otra prueba de ello es la ejecución presupuestal de ingresos y gastos de la Subcuenta de Solidaridad. Cuando menos requiere explicaciones la forma de justificar en la ejecución de egresos el cumplimiento de los aportes del presupuesto nacional. En 1998 se presupuestaron 113.000 millones de ingresos del presupuesto nacional, pero la ejecución definitiva del rubro señala un recaudo real de apenas 70.000 millones. Curiosamente después aparece un rubro de ejecución de egresos provenientes del presupuesto nacional de 115.000 millones. Igual sucede en 1999, se presupuestan 84.000 millones, ingresan realmente 53.000 millones, pero se informa en el presupuesto de gastos ejecutados 84.000 millones del presupuesto nacional.

De seguro estas cifras, que demuestran algo así como la multiplicación milagrosa de los aportes del presupuesto nacional, deben servir para demostrar a la Corte Constitucional que se cumplen los aportes exigidos por el máximo tribunal para dar cumplimiento a la Ley y el principio constitucional de la universalidad. Lo sorprendente es que el Consejo Nacional de Seguridad Social acepte con su rúbrica tales milagros presupuestales, pues tal cual aparecen publicados en los informes anuales al Congreso.

Por otra parte, todo parece indicar que tal comportamiento especulativo ha alcanzado ahora la Subcuenta de Compensación, donde igualmente se empezaron a frenar los reconocimientos de las compensaciones presentadas por las EPS, también por causas atribuibles supuestamente a las mismas, por supuesto también justificadas, pero en fecha que coincide con el agotamiento de las reservas de la cuenta y después de dos años de observar importantes rendimientos financieros de las cuentas de recaudo, por valor de 13.868 en 1998 y 18.580 millones en 1999. De seguro mejorarán notoriamente los rendimientos con la decisión actual.

En suma, con el manejo financiero descrito no se beneficia el sector salud, sino que, por el contrario se le deteriora, pues la dirección del Sistema, al especular con los recursos en primera instancia, pierde toda autoridad para exigir posteriormente que las EPS y ARS no se comporten en igual forma y cumplan oportunamente sus obligaciones con las IPS. Se pierde la autoridad moral, al igual que se está perdiendo la capacidad técnica del Ministerio de Salud, al desplazar a todos los expertos en salud de sus dependencias, en razón del monopolio de la perspectiva financiera.


La Subcuenta de Compensación y la UPC no están en riesgo

Es importante aclarar que si bien la subcuenta de compensación presenta dificultades a la fecha, como consecuencia del incremento de beneficiarios por afiliado, así como por causa de la crisis económica y sus efectos sobre el empleo, que ha hecho disminuir el número de cotizantes, esta es una situación meramente coyuntural, y la proyección de las cifras demuestra una total solidez en el financiamiento de la UPC. La razón es simple, el tamaño de la familia disminuye tanto como un 6% cada cuatro años, como puede demostrarse al comparar las Encuestas Nacionales de Calidad de Vida de 1993 y 1997. 

La densidad familiar (división del número de miembros de la familia por el número de cotizantes) en las EPS privadas muestra una disminución desde 2.68 en 1997 a 2.62 en 1999, correspondiente a las tendencias demográficas (aún no se tienen datos definitivos del 2000), y si bien el promedio familiar de las EPS está en 2.42 y continúa subiendo, esto sucede en función de la lenta afiliación familiar del ISS, que mostró una densidad todavía inferior a 2.2 en 1999. Si bien la densidad familiar puede aumentar adicionalmente en una época de crisis económica y desempleo, por la disminución de trabajadores por familia, este fenómeno sería coyuntural, mientras que la disminución progresiva del tamaño de la familia no lo es y siempre tiende a disminuir el número de beneficiarios por cotizante.

En el mismo sentido, el salario promedio de los cotizantes, o densidad salarial, alcanzó 2.09 salarios mínimos en 1999, el año de mayor recesión, cifra muy superior a los 1.8 salarios mínimos estimados en las proyecciones de la Ley. De tal modo que no se encuentran razones justificadas para temer ningún descalabro de la Subcuenta de Compensación. Las proyecciones indican que la UPC construída sobre el tamaño de la familia, el número de trabajadores por familia y el salario promedio de los cotizantes, crecerá hasta un 5% anual por encima de la inflación.

Por las anteriores razones, si se presenta actualmente un crecimiento de la densidad familiar, que jalona hacia abajo temporalmente la disponibilidad de recursos per cápita, por debajo de la UPC autorizada,  éste fenómeno puede ocasionar un déficit transitorio de la subcuenta (que no se hubiera presentado de contar con reservas suficientes, de haber recogido los excedentes del ISS en los primeros años, como lo señaló en fallo la Corte Constitucional, como también si las EPS privadas hubieran cuidado mejor los recursos del Sistema), pero este déficit de todas formas es manejable y financiable, sobre la seguridad absoluta de la modificación de la tendencia a mediano y largo plazo.

La labor de los expertos financieros es pues solventar tales dificultades de la Subcuenta de Compensación con la mirada de largo plazo y no causar pánico o ahogar al Sistema en un vaso de agua. En el Régimen Subsidiado procurar los recursos que la Ley establece en lugar de especular con los mismos o buscar la fórmula adecuada para una transición ordenada y no destructiva de los recursos de oferta a la demanda. Igualmente, para ambos regímenes, estudiar el efecto financiero de la selección adversa y la distribución inequitativa de los riesgos, problema que requiere una urgente solución para hacer claridad sobre los costos reales del aseguramiento y evitar la quiebra consecutiva de EPS. 

En fin, se requiere una mirada hacia el propósito de universalizar la seguridad social en salud y lograr su financiamiento a través de múltiples iniciativas para captar recursos, por parte de los expertos financieros, y no la simple especulación con los dineros ya obtenidos, en contra del interés sectorial. El Banco del Sistema, o Fondo de Solidaridad y Garantía no ha sido creado con el propósito fundamental de generar rendimientos, aún a costa de quebrar las instituciones de salud, como tampoco las corporaciones de vivienda fueron hechas para ganar intereses aún a costa de quebrar a los compradores de vivienda y al sector de la construcción.


Aprobada Ley de Seguridad Social para comunidades indígenas

La Corte Constitucional rechazó los argumentos de inconstitucionalidad expuestos por el Gobierno Nacional para no sancionar el Proyecto de ley aprobado por el Congreso "Por medio del cual se reglamenta la participación de los pueblos indígenas en el Sistema General de Seguridad Social en salud.

La Corte Constitucional aceptó en consecuencia los argumentos esgrimidos por el Congreso de la República al reafirmar su apoyo al proyecto de Ley observado por el Ejecutivo. En consecuencia, el Gobierno deberá sancionar la Ley, originalmente presentada por el senador Jesús Piñacué, que reglamenta la forma de operación, financiamiento y control del Sistema General de Seguridad Social en Salud, aplicable a los pueblos indígenas de Colombia.

La norma aporabada pretende "proteger de manera efectiva los derechos a la salud de los pueblos indígenas, garantizando su integridad cultural, de tal manera que se asegure su permanencia social y cultural, según los términos establecidos en la Constitución Política y los tratados internacionales". Esto implica que el Gobierno y el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud debarán reconocer particularidades en la formulación del Plan Obligatorio de Salud y del Plan de Atención Básica para las comunidades indígenas, como también dar prioridad a los pueblos indígenas en la afiliación y la cobertura de beneficios hasta la unificación con el POS Contributivo, incluída una UPC diferencial hasta en un 50%.

La Ley autoriza también en la práctica la permanencia de las ARS indígenas, las cuales estaban condenadas a desaparecer en Marzo por no cumplir los requisitos de capital y afiliados establecidos por  el Decreto 1804 de 1999. Estas estarán bajo la tutela de las autoridades indígenas, las cuales podrán seleccionar la ARS que más les convenga y determinar la afiliación o el traslado colectivos, así como establecer limitaciones a la promoción de servicios o mercadeo de estas entidades dentro de sus territorios.

El Gobierno Nacional había considerado que tales privilegios resultaban violatorios del derecho de igualdad y acababan con los principios de eficacia y efectividad en la administración. La Corte Constitucional consideró que privilegiar a las comunidades indígenas marginadas por el contrario garantiza el principio de igualdad, y defendió el derecho constitucional a la autodeterminación de los pueblos indígenas en materia del servicio de salud. 

 

Resumen Epidemiológico del 2000

SITUACION DE LOS EVENTOS OBJETO DE VIGILANCIA EN SALUD PUBLICA, COLOMBIA 2000 

Se presenta a continuación el resumen de los eventos de mayor interés al término del Calendario Epidemiológico del 2000, informe correspondiente tradicionalmente al Boletin 52 del Sistema de Vigilancia Epidemiológica, publicado por la Oficina de Epidemiología del Ministerio de Salud.

  

MALARIA

 

Finalizando 1999 y al inicio de 2000, se presentó en el departamento de Guajira una epidemia de malaria en la cual se registraron 1.860 casos de P.falciparum y 1.240 de P.vivax. El pico máximo de la epidemia se presento en el periodo comprendido entre el 1º de Diciembre de 1999 y el 25 de Enero cuando se diagnosticaron 3.100 casos de malaria, de los cuales el 64.9% ocurrieron en Riohacha, 25.9% en Manaure, 8.0% en Dibulla. Durante las actividades de campo se establecieron como principales factores de riesgo las desfavorables condiciones ambientales debido a las persistentes lluvias que conllevaron al aumento y permanencia de encharcamientos extensos y aptos para la reproducción de vectores. Otro factor decisivo fue la gran dispersión de focos. La población urbana de Riohacha y las comunidades indígenas Wayuú de las zonas rurales de Riohacha y Manaure, fueron las más afectadas.

Además de la situación vivida en la Guajira, los departamentos de Córdoba, Cesar y Nariño registraron incrementos de casos durante el primer trimestre del año. Ante estos aumentos de casos ocasionados principalmente por P. falciparum se brindó apoyo a los departamentos con miras a la identificación de casos febriles mediante búsqueda activa, administración de esquemas completos de tratamientos antimaláricos, educación a la comunidad, fumigaciones, rociado intradomiciliario y uso de toldillos impregnados. Adicionalmente se procuro aumentar los centros de diagnóstico y se trabajó de forma conjunta con Venezuela para el cubrimiento del cordón fronterizo con el vecino país, mediante la capacitación de promotores.

De acuerdo con el SIVIGILA, la distribución de casos por semana epidemiológica en el año 2000 está completa y ajustada en el 100% para el departamento de Córdoba, entre el 60 y 70% en Norte de Santander, Arauca y Putumayo, menos del 50% en Guaviare, Vichada, Amazonas, Caqueta y Antioquia. Los demás departamentos no han ajustado a la fecha la notificación correspondiente al año 2000.

De acuerdo con estos ajustes, la malaria por P. falciparum se observó en mayor número durante el primer semestre del año, con una reducción sostenida durante el segundo semestre, lo cual puede deberse a la falta de correccción del número de casos por parte de algunos departamentos. Los departamentos con información ajustada que presentaron mayor número de casos por P.falciparum fueron Córdoba (6.446), La Guajira (3.025), Chocó (2.616), Guaviare (2.203), Meta (2.140) y Antioquia (2.029), con tasas de incidencia de 487.3, 625.2, 642.3, 1878.9, 305.5 y 37.7 por 100.000 habitantes, respectivamente.

El comportamiento de la malaria por P.vivax fue más regular durante el año con un rango entre 500 y 1200 casos y picos máximos de casos notificados en las semanas 18 y 19 con  1630 y 1919 casos, respectivamente. Con los ajustes de información, Córdoba reportó un total de 17.207 casos en las 52 semanas (IPA: 1300 por 100.000 habitantes), siendo inferior al reporte ajustado de 1999 con 20.069 casos. Le siguen en número de casos los departamentos de Antioquia (6.254), Guaviare (3.525), Meta (3.006), La Guajira (1.554) y Caquetá (1.128).

 

Gráfica 1. Incidencia de Malaria por tipo de especie parasitaria. Colombia 1996 - 2000

 

Durante el año 2000, el número total de casos reportados al SIVIGILA ascendió a 23.414 por P.falciparum; y 40.387 por P.vivax, para unas tasas de 55,3 y 95.5 por 100.000 habitantes, respectivamente.

En la decada de los noventa, se presentó un aumento de la endemia del 100% con respecto a la dácada anterior, con un registro promedio anual de casi 150.000 casos registrados. Sin embargo, y aún reconociendo el importante subregistro de malaria originado por las transformaciones en el sistema de notificación, las cifras de malaria en los dos últimos años han sido las más bajas del último quinquenio (gráfica 1).

  

DENGUE

 

Después del pico epidémico registrado en 1.998 cuando se presentaron 58.011 casos de Dengue Clásico y 5.043 de Dengue Hemorrágico, durante los años de 1.999 y 2.000 se ha presentado una reducción en el número de casos notificados siendo de 20.336  y 22.757 casos de Dengue Clásico y 1.093 y 1.818 de Dengue Hemorrágico respectivamente. Es así como la tasa de incidencia de Dengue ha pasado en 1998 de 154 casos por 100.000 habitantes, a 51.6 en 1.999 y a 58.1 para el 2.000 (gráfica 2).

 

Gráfica 2. Incidencia de Dengue. Colombia 1996 - 2000

 

En el 2000, el mayor número de casos de dengue clásico fueron reportados en los departamentos de Valle (2.682), Huila (2.595), Santander (2.228), Norte de Santander (1.942) y Quindio (1.646) en tanto el dengue Hemorrágico se presentó con mayor frecuencia en Santander (494), Cundinamarca (200), Caqueta (194), Córdoba (157) y Norte de Santander (150).

Los índices de infestación por A.aegypti registrados en estos departamentos oscilaron entre mediano y alto riesgo, es decir, índices por encima del 10%, para lo cual se aplicaron medidas de control de focos de transmisión mediante control químico de larvas y adultos, recolección de inservibles y educación en salud por parte de los grupos operativos de control de vectores.

A partir de la semana epidemiológica Nº 13 (abril de 2000) se registró un aumento de casos con picos máximos en las semanas epidemiológicas 21 (Mayo) y 24 (Junio), a expensas del aumento de casos en los departamentos de Quindio y Norte de Santander y manteniéndose más o menos constante el número de caso por semana durante el resto del año.

En Dengue Hemorrágico, el comportamiento por semanas epidemiológicas se mantuvo la mayor parte del año por debajo de los 50 casos, sobrepasándose esta cifra solo durante las semanas 22, 50 y 51, por el aumento de casos en el departamento de Santander.

 

FIEBRE AMARILLA

 

Después de 65 semanas sin detección de casos desde el último registrado en la semana epidemiológica 20 (Mayo) de 1999 en la vereda El Rubí del municipio de Orito en el Putumayo, a partir de agosto de 2000, se reportaron 4 casos en las semanas 33, 34, 41 y 48. Los casos, todos fallecidos y confirmados por laboratorio del INS, se presentaron en hombres entre 20 y 57 años de edad, procedentes de Guaviare (2), Meta (1) y Vichada (1).

En la investigación de campo del Guaviare en las zonas de ubicación de los casos, se estableció una baja circulación del virus de la fiebre amarilla, con índices aédicos entre 0 y 48% y coberturas de vacunación inferiores al 60%.  De igual forma se comprobó la presencia de depósitos colonizados entre el 4.86% y 15.77% y multifocalidad de criaderos por vivienda.

 

RABIA

 

Un total de 18 casos de rabia humana se han presentado en lo corrido de los últimos cinco años, 5 en 1.996, 7 en 1997, 2 en 1.998, 3 en 1.999 y 1 al finalizar en año 2.000 (gráfica 3). Este último caso en una mujer de 24 años de edad procedente de Orito (Putumayo), quien falleció en Bogotá el día 15 de marzo, con diagnostico de encefalitis rábica. A raíz de este evento y a que en el departamento de Putumayo se había presentado un primer caso confirmado de rabia humana el 23 de noviembre de 1.999 y 2 casos confirmados  de rabia canina en ese año, se adelantó una intensa campaña de control consistente en la búsqueda activa de casos expuestos para la aplicación de tratamientos completos y vacunación animal en zonas urbanas y rurales del departamento.

La reducción del número de casos posiblemente se deba a que se han adelantado esfuerzos para el control de Rabia encaminadas principalmente a la vacunación masiva para obtener coberturas superiores a 90% y 100% en caninos, control de la población de animales callejeros, vigilancia y control de focos, información y educación a la comunidad y actualización del recurso humano responsable. Sin embargo, continúa teniéndose la dificultad con las estimaciones de la población canina que no tiene en cuenta la dinámica de la estructura de esta población y por ende dificulta las acciones de control y vacunación.

 

Gráfica 3. Número de Casos de Rabia Animal y Número de casos de Rabia Humana

Colombia 1996-2000

 

Los casos de rabia animal reportados en el año 2000 mediante el programa de Vigilancia y Control de Rabia llegaron a los 138, provenientes de Magdalena (28), Atlántico (14), Santander (10), Barranquilla (10), Bolivar (7), Cesar (5), Tolima (5), Sucre (4), Córdoba (4), Putumayo (3), Arauca (1), Valle (1), Cartagena (1), Santa Marta (1), Huila (1) y Bogotá (1). El predominio de casos de rabia se presentó entre caninos (69), seguidos por los bovinos (61), zorros (6), gatos (3), micos (1) y ñeque (1)

El total de exposiciones rábicas reportadas al final del 2.000 fue de 18.018 casos procedentes del centro oriente  (8.430) y occidente del país (4.685) principalmente, con un comportamiento regular durante las 52 semanas epidemiológicas.

Las coberturas de vacunación canina durante el presente año, alcanzaron sólo el 36% de acuerdo a los datos parciales reportados por los servicios, sin embargo, esta pendiente la actualización y ajuste de información. Llama la atención a la ausencia de reportes durante todo el año de los departamentos del Valle, Vaupés, Amazonas y Vichada.

 

COLERA

 

Durante el último quinquenio, el país ha observado una drástica disminución de los casos confirmados de cólera. Es así como durante 1996 se reportaron 4.426 casos de cólera con una tasa de incidencia de 11.2, que se redujo para 1997 a 3.8 con 1518 casos, en 1998 a 1.1 con 445 casos, en 1999 a 0.05 con 20 casos y en el 2000 a una tasa inferior a 0.001 con un solo caso notificado. Las causas de esta reducción probablemente se relacionen con la permanencia de las medidas de vigilancia y control de EDA y el mejoramiento de la vigilancia de este evento con la investigación de los casos hasta ser correctamente clasificados y notificarse solamente los casos confirmados.

El caso del año 2000, ocurrió en un hombre de 33 años residente en el área urbana del municipio de Tumaco, quien presentó cuadro clínico compatible con cólera que se confirmó por laboratorio, según reporte del INS. Durante el año anterior el departamento de Nariño había reportado 3 casos, 2 de ellos procedentes de Tumaco. No se identificaron otros casos, ni se esclareció la fuente de infección.

Con el ánimo de mantener el control de la enfermedad, se mantiene la vigilancia intensificada a través del estudio para cólera del 10% de los episodios de EDA y el envío de todos los cultivos positivos al Laboratorio de Microbiología del INS para su confirmación y serotipificación, y la adopción de las medidas de control de calidad de alimentos –incluida la calidad del agua- en los sitios donde se presentan probables.

  

TUBERCULOSIS

 

Respecto a la incidencia de tuberculosis, se estima un subregistro de casos de aproximado del 25% debido a la deficiencia en la búsqueda activa de casos. Durante el año 2000, se reportaron al SIVIGILA un total de 5.699 casos de tuberculosis para una tasa de 13.4 por 100.000 habitantes.

Considerando el subregistro, la aparente reducción en la incidencia de casos reportados de Tuberculosis que se observa en el último quinquenio (gráfica 4), antes que brindar tranquilidad respecto a la situación, requiere implementar estrategias que permitan consolidar el diagnóstico, el reporte y el tratamiento oportunos.

  

Gráfica 4. Incidencia de Tuberculosis. Colombia 1996-2000

 

Los departamentos con el mayor reporte de tuberculosis en el 2000, fueron Valle con 1.047 casos para una tasa de incidencia de 25.1 por 100.000 habitantes, seguido por Antioquia con 531 casos y una tasa de 9.9, Bogotá con 482 casos y una tasa de 7.5 y Cesar con 309 casos y una tasa de 32.1.

El comportamiento observado de los casos reportados se mantuvo regular, con un rango entre 80 y 140 casos por semana. Solo entre las semanas 24 y 37 se presentó un número de casos superior a 140, con una subsecuente reducción en la notificación hasta el final del año.

De otra parte, el total de casos de Tuberculosis Extrapulmonar reportados fue de 505, de los cuales el 43.2% fueron notificados por Bogotá y el 17.8% por Antioquia, entes que presentaron las mayores frecuencias.

 

MENINGITIS BACTERIANAS

 

La notificación total de casos de Meningitis Bacteriana por N.meningitidis alcanzó los 166 para una tasa de incidencia menor al 1 por 100.000 habitantes. La presencia de casos se concentró en Antioquia (22), Valle (22), Bogotá (16), Cundinamarca (12), Córdoba (11), y Boyaca (10), departamentos en los cuales se presentó el 56% de los casos notificados. El mayor número de casos se presento en la semana 31 con 9 casos, manteniéndose en el resto del año un comportamiento regular.

La meningitis por Haemophilus influenzae presentó una tasa de incidencia de 0.3 por 100.000 habitantes, con un total de casos reportados de 119 continuando la tendencia de disminución que se trae desde 1998 cuando se presentaron 306 casos y de 1999 en el que se registraron 163.  

Los departamentos con mayor número de casos reportados fueron Antioquia con 29 casos, Cundinamarca (18) y Sucre (10). Las coberturas de vacunación alcanzaron el 39.0% en Antioquia y 71.3% para Cundinamarca a Septiembre de 2.000, en tanto Sucre alcanzaba el 44.1% a Octubre.

Finalmente la Meningitis Tuberculosa se presentó con un total de 41 casos provenientes de Nariño (9), Antioquia (7), Santander (5), Cauca (5), Risaralda (4), La Guajira (2), Huila (2), Cesar (1), Choco (1), Tolima (1), Putumayo (1), Vaupes (1), Vichada (1) y Bogotá (1).

  

SARAMPION Y RUBEOLA

 

Durante el año 2000 se notificaron al Sistema de Vigilancia de Sarampión y Rubéola (MESS), un total de 1794 casos sospechosos, de los cuales 1208 (67.3%) fueron sospechosos de sarampión y  586 sospechosos de rubéola. El 8% (145/1794) de los casos se confirmaron para rubéola, 6 (0.3%) están en investigación en Antioquia (1) y Sucre (5). Un (1) solo caso de sarampión notificado en Bogotá se confirmó clínicamente en la semana 25. El 91.5% (1642) de los casos sospechosos de sarampión y rubéola se descartaron con otros diagnósticos.

De los 1794 casos notificados por 30 Departamentos y los 4 Distritos, el 52% (934) fueron notificados por Antioquia, Caldas, Santander, Norte de Santander y Bogotá y la totalidad en tan sólo en el 23% (250/1090) de los municipios del país. Guainía y Vichada no reportaron casos sospechosos.

De los 1642 casos descartados, 1.6% (26) se confirmaron por laboratorio como casos de dengue y 2.0% (32) fueron asociados a la vacunación con triple viral.

Los 145 casos confirmados para rubéola proceden de 19 departamentos y el Distrito Capital. El 71% de los casos confirmados para rubéola se notificaron en Antioquia, Nariño, Norte de Santander y Bogotá.

 

TETANOS NEONATAL (TNN)

 

Durante el presente año se reportaron 12 casos de TNN en comparación con los 26 de 1999 para una tasa de incidencia de 0.01por mil nacidos vivos, con lo cual se evidencia la tendencia al descenso de este evento. El 25% de los casos se localizaron en Nariño y el resto en Arauca, Norte de Santander, Santander, Tolima, Antioquia, Valle, Córdoba, La Guajira y Sucre.

El  64% de los casos procede del área rural y el 36% restante de la zona urbana, demostrando que las áreas de riesgo para TNN se incrementarán cada vez más en la zona rural por limitaciones en el acceso a los servicios de salud.

En el 73% del total de casos, la madre no tiene antecedentes vacunales con TD, y el 27% restante tenia una sola dosis de T.D. Es así como además los informes relativos a las coberturas de vacunación con DPT para el 2000 dan cuenta de una cobertura de apenas el 56.1%.

En el 82% de los casos, las madres no tuvieron control prenatal algunas de las cuales sin embargo se encontraban afiliadas a EPS y solamente el 18% de las madres lo tuvo, evidenciando la falta de compromiso de las aseguradoras para el cumplimiento de las actividades de vacunación. En el 45% de los casos el parto fue atendido en la casa  por partera o comadrona  no capacitada, el 37% por un familiar y en el 18% el parto fue atendido en el hospital. En el 82% de los casos atendidos por partera o por familiares, se utilizó instrumental casero inadecuado que se consideró como posible fuente de infección debido a la falta de esterilización y en el 18% posterior a las atenciones hospitalarias, se colocaron sustancias contaminantes en  el muñón umbilical del recién nacido.

 

POLIOMIELITIS

 

El país continua inmerso en el cumplimiento de la erradicación de la Poliomielitis, ante lo cual se mantiene las acciones de vacunación para el logro de coberturas con VOP superiores al 95% y el fortalecimiento de la vigilancia de las Parálisis Flácidas Agudas en todo el territorio con prioridad en las ciudades de mayor riesgo para las importaciones de poliovirus salvaje por la permanente migración y desplazamiento como Cartagena, Barranquilla, Cali, Buenaventura, Santa Marta, San Andrés, Cúcuta, Bogotá, Amazonas y Nariño.

HEPATITIS B Y TOSFERINA

 

Se reportaron al sistema un total de 1.283 casos de Hepatitis B con una tasa de incidencia nacional de 3.0 casos por 100.000 habitantes, siendo Cundinamarca el departamento en el cual se reportó el 18% de los casos seguido de Antioquia 7.3%, Tolima 6.2% y Santander 5%. De esta forma las tasas de incidencia se mantienen elevadas oscilando en estos departamentos entre 1.7 y 10.8 por 100.000 habitantes.

De otra parte el reporte de los casos de Tosferina en el año 2000, superó al reportado durante 1999, al pasar de 331 a 446 para una tasa de incidencia de 1.05 por 100.000 habitantes. El 59.2% de los casos se notificaron en Antioquia seguido por Santa Marta en donde se reportó el 10.3%.

 


Regresar a Noticias Regresar a Portada