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Medicamentos aumentan gasto hospitalario 
en España

 

Por: MAYKA SÁNCHEZ, en El País, de Madrid


El gasto de farmacia se dispara también en los hospitales. Hasta ahora la política de contención se había centrado en las recetas extrahospitalarias, pero la factura que va sin receta está creciendo en los últimos cinco años en porcentajes que oscilan entre el 13% y el 22,7%, según datos estimativos de Farmaindustria. La partida de fármacos se sitúa en segundo lugar, detrás de la de personal. La incorporación constante de nuevas terapias, cada vez más caras, es la principal causa del crecimiento del gasto farmacéutico hospitalario, seguido del diagnóstico de nuevas enfermedades, la complejidad de procesos antes no tratados y del envejecimiento progresivo de la población, que genera el ingreso de un alto número de pacientes crónicos y con pluripatología.

España tiene porcentualmente el gasto farmacéutico más elevado de la Unión Europea (UE), entre el 20% y el 25% del total del gasto sanitario. También presenta uno de los más altos índices de crecimiento de gasto en medicamentos de los países desarrollados. En el ámbito de la atención primaria y especializada no hospitalaria, las medidas adoptadas en la última década por las autoridades sanitarias para contener el gasto farmacéutico se han reflejado en un crecimiento medio anual de un 6% a 8% frente al 10% a 12% de la década de los ochenta.

En el ámbito hospitalario, en cambio, la contención no ha sido posible. Datos estimativos de Farmaindustria revelan un incremento progresivo en el último lustro: en 1995 se gastaron en medicamentos en los hospitales 118.238 millones de pesetas, con un crecimiento del 16% con respecto al año anterior. En 1997 el gasto por este concepto creció ya un 22,7%, llegándose a los 168.284 millones. A partir de ese año el incremento es menor, pero siempre superior al del resto de la factura farmacéutica y muy por encima del IPC. En 1998 el aumento fue del 18,2% y en 1999 del 13%.

Deuda histórica

Los mismos datos de Farmaindustria indican que existe una deuda, calificada como histórica, del sector hospitalario español con los laboratorios farmacéuticos proveedores que supera los 120.000 millones de pesetas.

La media del crecimiento anual se sitúa entre el 16% y el 18% y, según todos los expertos, es prácticamente imposible reducirla. Esto no significa que en el sector hospitalario no se impongan medidas de contención del gasto farmacéutico.

"En el hospital tenemos dos características que no se dan en la asistencia extrahospitalaria: se incorporan los fármacos más innovadores y caros, y se administran tratamientos que son de uso exclusivamente hospitalario y que también suelen ser de precio elevado", afirma Eduardo Echarri Arrieta, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH).

A ello hay que añadir, según Echarri, otros tres factores determinantes: constantemente se diagnostican nuevas enfermedades; ahora se controlan procesos que antes no tenían tratamiento, y la población está experimentando un progresivo envejecimiento. Todo ello genera un alto número de pacientes crónicos y con múltiples patologías.

Para Echarri, es evidente que en el hospital "no se puede gastar ad infinitum y los costes vienen determinados por el número de camas y la oferta asistencial de cada centro". Este especialista distingue entre el gasto farmacéutico en pacientes ingresados y el gasto en pacientes ambulatorios tratados en el hospital. Echarri considera que actualmente en muchos hospitales del Sistema Nacional de Salud el 45% del gasto farmacéutico se destina a los enfermos ingresados, mientras que el 55% es para los que reciben tratamiento ambulatorio.

En los mismos términos se expresa Alfonso Domínguez-Gil Hurlé, catedrático de Farmacología Clínica de la Universidad de Salamanca, al afirmar que los enfermos oncohematológicos y los pacientes con sida, ambos ambulatorios, copan una gran parte del gasto farmacéutico hospitalario.

"Los nuevos medicamentos anticancerosos, algunos de ellos obtenidos por biotecnología, suelen tener unos precios muy elevados. Otro tanto sucede con el sida, que ha pasado a ser una enfermedad crónica y se trata con un cóctel de fármacos antirretroviarales muy caros. Además, tanto en estos dos grandes grupos de pacientes como en otros muchos se tiende a tratamientos combinados, es decir, a más de un fármaco, con lo que los costes necesariamente se disparan", asegura Domínguez-Gil. Se calcula que los tratamientos ambulatorios oncológicos suponen aproximadamente el 33% de todo el presupuesto farmacéutico del hospital. Otro 20% corresponde a los tratamientos antirretrovirales para pacientes de sida.

Precio y prescripción

Los nuevos tratamientos son además muy caros. El año pasado, por ejemplo, se registró en España un anticuerpo monoclonal para el cáncer de mama metastásico, que se administra asociado con otros anticancerosos, cuyo coste por tratamiento y paciente se eleva a tres millones y medio de pesetas anuales.

Y, como advierte Domínguez-Gil, no sólo se ha registrado un incremento del precio de estos grupos terapéuticos, sino que además ese aumento se ha producido en otros muchos, de tal modo que para una misma patología los medicamentos actuales son mucho más caros que los de antes. Esto se observa, por ejemplo, en "fármacos antipsicóticos comercializados recientemente, que están desplazando a los neurolépticos clásicos y que explican en gran medida el aumento experimentado en el gasto de agentes terapéuticos del sistema nervioso", añade.

Un hospital de tamaño medio, con 700 camas, como el Clínico de Salamanca, según Domínguez-Gil, gasta al año unos 2.000 millones de pesetas, con un crecimiento anual en los tres últimos años de entre el 16% y el 18%. Este centro destinó a pacientes tratados de forma ambulatoria 157 millones de pesetas en 1996, cifra que ascendió en 1999 a 392 millones. La quimioterapia anticancerosa endovenosa, los tratamientos combinados para el sida y los interferones para la esclerosis múltiple justifican gran parte de ese aumento.

Ha aumentado el gasto, pero no necesariamente la prescripción, advierten los expertos. Es decir, que se han introducido fármacos más caros, no más medicamentos. Por lo mismo, no se correlacionan los mayores gastos farmacéuticos (anticuerpos monoclonales, nuevos citostáticos, factores de crecimiento hematopoyético, antirretrovirales, interferones) con los grupos terapéuticos más prescritos (sueros intravenosos, antiinfecciosos, principalmente antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios).

Para los próximos años se prevé un crecimiento exponencial de los medicamentos biotecnológicos de alto coste. Si en 1982 se registró el primero de ellos, la insulina humana recombinante, sólo en los últimos tres años se han aprobado más de 28. En la actualidad, según cifras proporcionadas por la industria farmacéutica, 350 nuevos fármacos biotecnológicos se encuentran en las últimas fases en desarrollo.

La relación coste-beneficio y el criterio de eficiencia

Los medicamentos llegan al hospital por medio de los servicios de Farmacia Hospitalaria y los laboratorios farmacéuticos son los encargados del suministro directo. Existe un documento oficial de pedido que se tramita según las necesidades, generalmente con una periodicidad mensual. La Comisión de Farmacia y Terapéutica, órgano vinculado a la dirección del centro y compuesta por un equipo facultativo multidisciplinar, es responsable de los criterios de selección de los fármacos que entran en el hospital.

Como explica Eduardo Echarri Arrieta, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, se trabaja con criterios de eficiencia, esto es, se intenta conseguir fármacos con la mejor relación coste-beneficio. "Para ello", dice, "a igualdad de calidad elegimos el medicamento más barato. Pero no podemos mirar sólo el precio aisladamente, sino según las repercusiones económicas. Por ejemplo, si tratamos una neumonía con un antibiótico muy barato, es posible que surjan complicaciones, con lo que se prolonga la estancia y hay que recurrir a otros tratamientos para esas complicaciones. De este modo, el coste de esa neumonía se ha multiplicado y nos ha podido llegar a costar tres millones de pesetas en lugar de 300.000, si desde un principio hubiésemos elegido un antibiótico más caro, pero con mejor relación coste-beneficio".

Según Esperanza Jiménez Caballero, vocal nacional del Consejo General de Colegios Farmacéuticos y jefe de Farmacia Hospitalaria de La Paz, en Madrid, se tiende a hacer análisis farmacoeconómicos, que "no sólo recogen criterios de calidad, o sea, de efectividad y seguridad de los medicamentos, sino que cada vez se consideran más los criterios de eficiencia".

Los servicios de Farmacia Hospitalaria, además de estudiar el comportamiento de un fármaco en condiciones ideales, como es el caso de los ensayos clínicos, también lo estudia en la realidad cotidiana del centro. Por ello es fundamental el seguimiento que hacen de los medicamentos en su empleo dentro del hospital. A juicio de Echarri Arrieta, la colaboración entre farmacéutico hospitalario y médico es muy relevante "para elegir las pautas posológicas óptimas, prevenir efectos adversos evitables, limitar la duración excesiva de algunos tratamientos o no caer en la duplicidad de medicación".

La farmacia hospitalaria es una especialidad FIR (farmacéutico interno residente), que se realiza durante cuatro años de formación en el hospital.



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