Novedades



 

Vacuna para el Sindrome de Alzehimer


Por primera vez, se ha demostrado en ratones la extraordinaria eficacia de una técnica de inmunización que puede impedir la pérdida de memoria y el deterioro de las facultades cognitivas que padecen las víctimas de este trastorno.

«Los resultados que hemos logrado con esta vacuna nos han llenado de optimismo», declaró a SALUD Dave Morgan, el investigador estadounidense que ha encabezado uno de estos trabajos. «En los próximos dos o tres años, si su eficacia se confirma en pruebas clínicas, esta técnica podría convertirse en una estrategia eficaz para el tratamiento y la prevención del Alzheimer».

La idea de inmunizar a las personas contra este trastorno ya recibió un gran impulso en julio de 1999, cuando el doctor Dave Schenk y sus colaboradores de la compañía farmacéutica Elan, en San Francisco (EEUU), publicaron los resultados que habían obtenido con la primera vacuna diseñada para combatir este proceso neurodegenerativo.

En experimentos con ratones, los científicos lograron estimular una reacción del sistema inmune contra las placas de beta amiloide (una proteína que se acumula de forma anormal en el cerebro de las víctimas del Alzheimer). La vacuna estaba compuesta de pequeñas cantidades de beta amiloide que, al inyectarse en el organismo de los roedores, generaban anticuerpos contra esta proteína.

Los resultados de aquel primer trabajo abrieron una nueva puerta de esperanza contra el Alzheimer, ya que la vacuna logró erradicar casi por completo las placas de beta amiloide en el cerebro de los animales.

Sin embargo, lo que el estudio de Schenk no demostró es si este efecto podría frenar la pérdida de memoria y el deterioro de las facultades cognitivas que padecen las víctimas de la enfermedad de Alzheimer.

En el estudio conocido ahora, el doctor Morgan y sus colaboradores, de la Universidad del Sur de Florida (EEUU), engendraron unos ratones transgénicos con una mutación que provocaba el crecimiento de placas de beta amiloide en el cerebro.

Cuando cumplieron 7,5 meses, algunos de estos animales empezaron a recibir inyecciones mensuales de la vacuna experimental, mientras que otros no recibieron ningún tratamiento. De esta forma, en los roedores vacunados, el sistema inmune empezó a generar anticuerpos contra las placas de beta amiloide.

Más adelante, cuando ya tenían 15,5 meses, la memoria y las capacidades de aprendizaje de todos los animales se evaluaron en un laberinto acuático, una piscina en forma de círculo con seis pasillos que salían desde una zona central. Para escapar de allí, los animales tenían que encontrar una plataforma de salida que estaba oculta en alguno de estos pasillos.

Pero, además, para complicar la prueba, la posición de la plataforma se cambiaba cada día. Por lo tanto, los roedores tenían que volver a descubrir dónde estaba la salida y aprender un nuevo trayecto.

«Diseñamos la prueba para evaluar la memoria a corto plazo de estos animales, ya que ésta es la primera función cerebral que se deteriora en las víctimas de Alzheimer», explicó Morgan. «Cada día, los ratones tenían que descubrir nuevamente donde estaba la plataforma de salida, y retener esta información en su memoria».

El experimento demostró claramente que la técnica de inmunización había frenado la pérdida de memoria y el deterioro de las facultades cognitivas que desencadena el Alzheimer. Mientras los animales vacunados generalmente encontraban la plataforma de salida sin demasiados problemas, los que no habían recibido ningún tratamiento eran mucho más torpes y se perdían con mucha frecuencia.

El diseño del segundo estudio recientemente conocido, realizado por David Westaway y sus colaboradores de la Universidad de Toronto (Canadá), fue muy similar al primero. Inicialmente, también se engendraron unos ratones transgénicos con una mutación que provocaba el crecimiento de placas beta amiloide en el cerebro.

Cuando estos animales cumplieron seis, ocho, 12, 16 y 20 semanas, algunos de ellos recibieron inyecciones de una vacuna cuyo ingrediente fundamental era una pequeña dosis de beta amiloide, mientras que otros no recibieron ningún tratamiento. Gracias a esta intervención, el sistema inmune de los animales vacunados empezó a generar anticuerpos contra las placas dañinas de la enfermedad de Alzheimer.

Una vez más, los resultados del experimento demostraron claramente que la vacuna había detenido la pérdida de memoria y el deterioro de las funciones cognitivas en los ratones transgénicos que padecían Alzheimer.

En general, los animales que habían recibido este tratamiento preventivo encontraban la salida del laberinto con bastante facilidad, mientras que los del grupo control se desorientaban con mucha frecuencia.

Además, también es importante destacar que, en ambos trabajos, un análisis post mortem del cerebro de todos los animales reveló que, en los ratones vacunados, el tamaño de las placas de beta amiloide se había reducido de una forma muy significativa. Por lo tanto, esto demuestra que la eficacia de la vacuna frente a los síntomas del Alzheimer se debió fundamentalmente a la producción de anticuerpos que actuaron contra la acumulación de esta proteína.

Hasta ahora, no se había demostrado con claridad que la acumulación de beta amiloide fuese la causa fundamental del deterioro cognitivo que sufren las víctimas del Alzheimer.

Existía otra hipótesis rival, según la cual otra proteína llamada tau era la verdadera culpable de este proceso neurodegenerativo, o al menos desempeñaba un papel igual de importante. Sin embargo, estos nuevos trabajos parecen haber confirmado que las placas beta amiloide determinan la pérdida de memoria en estos enfermos.

De hecho, un tercer experimento que se ha publicado esta semana en Nature también ha vinculado la acumulación de beta amiloide a un deterioro gradual de las facultades cognitivas. En este caso, un equipo de investigadores de la Universidad de Edimburgo (Escocia) engendró a un grupo de ratones transgénicos con la mutación que genera las placas dañinas de esta proteína, y evaluó sus capacidades de memoria y aprendizaje cuando eran jóvenes (entre seis y nueve meses), maduros (entre 13 y 15 meses), y viejos (entre 18 y 21 meses).

Este experimento demostró que, cuanto más mayores se hacían los animales y más se expandían las placas beta amiloide en sus cerebros, más dificultades tenían para orientarse en un laberinto acuático. Por lo tanto, todo parece indicar que esta proteína es la diana clave contra la que se debe actuar para frenar el avance del Alzheimer.

Sin embargo, en ambos trabajos, las placas no se erradicaron por completo, incluso cuando los animales realizaban las pruebas del laberinto acuático sin sufrir problemas graves de orientación. Los científicos creen que quizás esto se debió a que la vacuna estimuló una reacción de anticuerpos que actuaron de una forma selectiva contra una versión dañina de beta amiloide, sin destruir otras variantes de esta proteína que no son nocivas.

Si la eficacia de esta vacuna experimental se confirmara en personas, varios grupos de riesgo podrían beneficiarse enormemente de este tratamiento. En primer lugar, las personas que nacen con defectos genéticos que provocan la aparición del Alzheimer podrían inmunizarse con tiempo para impedir los síntomas de esta enfermedad.

También las víctimas del síndrome de Down, que suelen padecer un deterioro progresivo de sus facultades cognitivas debido a una acumulación de la proteína beta amiloide en el cerebro, podrían vacunarse. Pero, además, las personas ancianas que se encontrasen en las fases iniciales del Alzheimer, y empezasen a sufrir las primeras pérdidas de memoria, podrían recibir el fármaco para bloquear el avance de la enfermedad.

En principio, los resultados con roedores sugieren que este objetivo podría lograrse. No obstante, lo más probable es que, en el caso de las personas que se encontrasen en las fases más avanzadas de la enfermedad, la vacuna ya no sería eficaz.

De momento, el investigador que creó la primera vacuna experimental contra el Alzheimer, Dale Schenk, ya ha iniciado una primera fase de pruebas clínicas con esta técnica para evaluar su seguridad. Un total de 100 pacientes en Estados Unidos y el Reino Unido han empezado a recibir dosis pequeñas de la vacuna.

En el último Congreso Mundial del Alzheimer, celebrado el pasado mes de julio en Washington (EEUU), Schenk anunció que hasta esa fecha no se habían detectado reacciones adversas en estos pacientes.

A lo largo del próximo año se prevé que estas pruebas clínicas pasen a una segunda fase de investigación, en la que se intentará verificar si la técnica de inmunización desarrollada puede detener el deterioro de la memoria y las funciones cognitivas que padecen las víctimas del Alzheimer.

 

Juez admite cámaras ocultas para vigilar quirófanos


Un juez de Barcelona ha dictado una sentencia en la que admite el uso de videocámaras ocultas en un quirófano de un centro sanitario para controlar a los empleados. Santiago Vidal, titular del Juzgado número 3 de lo Penal de Barcelona, llega a la conclusión de que se trata de una acción legal por llevarse a cabo en "espacios privados de uso público", como es el caso de un centro de trabajo.

El juicio contra dos miembros del antiguo equipo de oftalmología de la clínica Platón, de Barcelona, que dirigía el catedrático Demetrio Pita Salorio, da pie al magistrado para analizar en la sentencia el uso de la vídeo-vigilancia. La dirección de la clínica presentó denuncia contra el equipo de Pita Solorio por intrusismo profesional y aportó las grabaciones como supuesta prueba de que un enfermero realizaba operaciones. A raíz de esta denuncia, que se presentó en el contexto de un enfrentamiento entre la clínica y Pita Salorio, la Generalitat clausuró el servicio de oftalmología.

La dirección de la Platón inició la grabación para descubrir supuestos destrozos del material quirúrgico en ese servicio. Se grabaron 50 cintas, que captaron más de 800 intervenciones entre abril y junio de 1998, y ocho de ellas fueron aportadas al juez. La defensa de los acusados argumentó que estas pruebas atentaban contra el derecho a la intimidad.

El método de vigilancia, según el magistrado, "ha respetado los límites" de la intimidad y el honor de las personas captadas en la grabaciones, y el lugar donde se colocaron las cámaras ocultas "era de uso público para todos los empleados, colaboradores y directivos de la entidad hospitalaria". El juez Santiago Vidal considera que "el acceso sólo era restringido por razones de profilaxis sanitaria en orden a evitar la propagación de gérmenes contagiosos, y en su interior es evidente que no se desarrollaba ninguna actividad que podamos clasificar como íntima o personal".

En la sentencia, el magistrado deja bien claro que no entiende que se pueda atentar "contra el honor y la intimidad de los médicos, instrumentistas, anestesistas y ayudantes técnicos sanitarios" mediante la "grabación audiovisual de una intervención quirúrgica propia de su tarea habitual". Para el juez, en todo caso "sólo serían los pacientes los que tendrían derecho a oponerse a este tipo de filmaciones ordenadas por la empresa y no consta en la causa que ninguno de ellos haya manifestado nada en contra".

"Es muy frecuente", añade, "que por razones docentes se filmen multitud de intervenciones médicas y, atendido que -por motivos obvios- la cara del paciente no es objeto de grabaciones ni de interés, difícilmente éste se verá afectado en su intimidad personal". La filmación, según el juez, era "justificada, necesaria y proporcionada". El uso de cámaras ocultas, añade, es una de las "atribuciones de control de carácter laboral" al alcance la dirección del centro.

La sentencia absuelve, sin embargo, a Francisco Chiquillo y Manuel Gutiérrez, cirujano y ATS, respectivamente del desaparecido servicio oftalmológico del delito de intrusismo profesional por considerar que no hay pruebas fehacientes suficientes para condenarles, ya que no hubo quejas de pacientes y, además, la mala calidad de la imagen de los vídeos no permite identificar a quienes participan en las intervenciones.

      

Huevos con anticuerpos contra el cáncer

Edimburgo (R. Unido): Los científicos creadores de la oveja "Dolly" anunciaron que producirán gallinas genéticamente modificadas para que sus huevos contengan anticuerpos que permitan luchar contra el cáncer.

Los expertos del Instituto Roslin, de Edimburgo (Escocia), develaron  una asociación con la empresa de biotecnología estadounidense "Viragen" para desarrollar el proyecto.

Ambas instituciones pretenden la creación de gallinas genéticamente programadas para producir en las claras de sus huevos una proteína que permita la lucha contra el cáncer y aspiran a que la primera de estas aves exista el próximo año.

El Instituto Roslin, cuyos expertos produjeron la primera oveja clonada, "Dolly", en 1997, ya ha producido gallinas modificadas genéticamente, pero este proyecto será el primero en el que se emplee esta tecnología para la producción de medicinas.

La doctora Helen Sang, cabeza del equipo investigador, declaró que "la tecnología que creó a Dolly ha permitido que se encuentren proteínas valiosas para el desarrollo de medicamentos en la leche de algunos mamíferos".

"Tenemos la intención ahora de llevar esa tecnología un paso más adelante y desarrollar gallinas modificadas genéticamente que produzcan huevos ricos en medicinas de base proteínica para tratar el cáncer y otras enfermedades", agregó.

Muchos tratamientos de lucha contra el cáncer que se desarrollan en la actualidad tienen una base proteínica. Pero esas complejas medicinas son muy difíciles de producir en grandes cantidades y, en consecuencia, su suministro es limitado y su precio muy alto.

Aunque hasta ahora la modificación genética ha permitido incluir algunas de esas proteínas en la leche de mamíferos como las ovejas o las vacas, la aplicación de esa tecnología a las gallinas permitirá obtener esas sustancias de modo más rápido y barato, ante la abundancia con la que estas aves ponen huevos.

Según uno de los directores de Viragen, Bill Stimson, "este sistema permitirá que haya suficientes cantidades de medicinas proteínicas disponibles para tratar a los pacientes". Hasta ahora, explicó, el único sistema que permitía obtener esas sustancias era mediante la fermentación bacteriana "y sólo conseguíamos cantidades medidas en miligramos, muy diluidas" pero con los huevos "hablamos de cientos de miligramos por cada huevo, quizás incluso medio gramo".

En principio, el proyecto se centrará en la producción de un anticuerpo contra los melanomas del cáncer de piel. En una segunda etapa, los expertos aspiran a producir un medicamento contra cánceres tales como el de pulmón e intestino.

 

Una dieta con menos sodio reduce la presión sanguínea

Washington: Una dieta con menos sodio y grasas y más vegetales reduce la presión sanguínea, confirma un estudio del Instituto Nacional de Salud de EEUU que publica la revista New England Journal of Medicine.

Los resultados de esta investigación sobre el Enfoque Dietético para Contrarrestar la Hipertensión (DASH) desaconsejan los alimentos precocinados, las "comidas rápidas" y las bebidas gaseosas.

Esa es la dieta predominante en Estados Unidos, donde 50 millones de sus 281 millones de habitantes padecen de hipertensión y el 60 por ciento de la población tiene sobrepeso.

"El estudio del sodio en el DASH pone fin a la prolongada controversia acerca de si una reducción del sodio baja la presión sanguínea en personas que no sufren hipertensión", dijo el director del Instituto Nacional de Corazón, Pulmones y Sangre, Claude Lenfant. "Asimismo, tiene consecuencias importantes para el tratamiento de la hipertensión", agregó.

La investigación determinó que la presión sanguínea más baja corresponde a personas que ingieren cantidades de sodio muy inferiores al máximo recomendado de 2.400 miligramos por día y que siguen la dieta DASH.

Dicho régimen alimentario es escaso en grasas saturadas y colesterol y rico en potasio, calcio, magnesio, fibras y proteínas, y da preeminencia a las frutas, vegetales y lácteos desnatados sobre las carnes, dulces y bebidas con azúcar.

"Estos resultados invitan a los estadounidenses a que coman una dieta DASH y reduzcan su consumo de sodio, y a la industria de los alimentos a que disminuya los niveles de sodio en sus productos", dijo Lenfant.

Los investigadores tomaron 412 voluntarios a quienes se asignó al azar una dieta típica estadounidense o una DASH. Los participantes en el estudio siguieron el plan de alimentación asignado durante treinta días, con tres niveles de ingesta de sodio diaria: 3.300 miligramos (media de consumo de los estadounidenses), 2.400 (máximo recomendado por el Programa Nacional de Educación sobre Hipertensión) y 1.500.

Entre quienes siguieron la dieta DASH disminuyó la presión sanguínea en los tres niveles de ingesta de sodio, pero sobre todo entre los que tomaron menos. "La combinación de la dieta DASH con niveles de sodio más bajos tiene un efecto significativo, igual o mayor que el resultado que puede esperarse del tratamiento con un solo medicamento para la hipertensión", dijo Frank Sacks, profesor de medicina en el Hospital Brigham de Mujeres y la Facultad de Medicina de Harvard.

"Pero los beneficios de salud a largo plazo de la dieta DASH con bajo contenido de sodio dependerá de cuán dispuesta esté la población a los cambios duraderos en su dieta y a la disposición de la industria de alimentos a ofrecer productos con menos sodio", agregó.

El problema práctico es cómo reducir la ingesta diaria a 1.500 miligramos de sodio. "Compre variedades de alimentos y condimentos que no contengan sal, mantenga el salero lejos de la mesa y no use sal cuando cocine", aconseja la doctora Eva Obarzanek, del Proyecto DASH.

Una regla importante es que se consuman menos alimentos procesados, como las comidas congeladas, mezclas envasadas y sopas y caldos en lata, y en caso de comprar alguno, elegir los que, según la etiqueta, tienen menos del 5 por ciento de la cantidad de sodio diaria recomendada.

Por supuesto, según los dietistas, la comida no tiene por qué ser insípida, por lo cual la reducción de sal se puede compensar con el agregado de hierbas, especias, limón, lima y vinagre, entre otros condimentos.

La historia genética de Antioquia 

El Catálogo de Pasajeros a Indias, el registro de los emigrantes al Nuevo Mundo entre 1509 y 1559, revela que sólo el 10% de los 15.000 viajeros eran mujeres. La consecuencia de esto ha quedado grabada en los genes de los descendientes de aquellos indianos: los fundadores de la actual provincia colombiana de Antioquia fueron en su gran mayoría hombres europeos y mujeres indígenas, según una investigación de genetistas colombianos y británicos.

El trabajo, publicado recientemente en el American Journal of Human Genetics, indica además que los colonos venían sobre todo del sur de España, y en menor proporción del País Vasco y Cataluña. Se han identificado además rasgos genéticos típicos de la población judía, tal vez el legado de judíos sefardíes españoles que habrían emigrado, desafiando las leyes de los Reyes Católicos. La confirmación de este último dato supondría una novedad para los historiadores, señalan los autores del trabajo.

Los primeros asentamientos de colonos en Colombia datan de principios del siglo XVI. El mercado de esclavos introdujo después individuos de África occidental. La población criolla creció con tanta rapidez como declinaba la población indígena -algo que también se refleja en el estudio ahora publicado-, y la cordillera de los Andes hizo que los asentamientos permanecieran aislados entre sí hasta entrado el siglo XIX. Dos de las poblaciones más prósperas dieron lugar a la actual Antioquia.

El objetivo último de los autores del estudio es buscar genes implicados en enfermedades, tarea que podría resultar más sencilla en poblaciones mixtas. Pero antes hay que conocer la historia genética de la población. Los investigadores analizaron el cromosoma Y (masculino) y el ADN mitocondrial -que aportan las mujeres- de 80 descendientes de los fundadores de Antioquia. Para asegurarse de su procedencia completaron el árbol genealógico de cada uno hasta los tatarabuelos. En concreto señalaron once marcadores genéticos en el cromosoma Y, y otros cuatro en al ADN mitocondrial; la frecuencia con que se dan estos marcadores varía por etnias.

Así han podido determinar que el 94% de los cromosomas Y son europeos, el 5% africanos y sólo el 1% procede de los indígenas amerindios. En contraste, el 90% del ADN mitocondrial es amerindio. "Son resultados consistentes con los datos históricos, pero el gran desequilibrio de género entre fundadores indígenas y europeos es sorprendente", afirma Andrés Ruiz, del Imperial College (Londres).


       

        

 


Regresar a portada