Editorial

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Editado en Bogotá D.C.

 

Competencia de verdad

Una de las condiciones inherentes al  modelo de sistema de salud puesto en marcha en nuestro país a partir de la Ley 100 de 1993,  denominado "pluralismo estructurado", es la libertad de elección por parte del consumidor y en consecuencia la competencia entre las distintas entidades responsables del aseguramiento y la prestación de los servicios.

"Las organizaciones para la articulación de servicios de salud (OASS en genérico y en Colombia EPS) tienen que alcanzar un delicado balance entre los incentivos para la contención de costos, implícito en los pagos por capitación, y el imperativo de satisfacer a los consumidores alentado por la libertad de elección", reza el documento original de Londoño y Frenk.

Pues bien, al parecer tan delicado balance está lejos de ser alcanzado por la ausencia de competencia real en los primeros años de desarrollo del Sistema General de Seguridad Social en Salud en Colombia, y las EPS se han concentrado en contener costos, sin mucha preocupación por la satisfacción de los consumidores.

Se puede afirmar lo anterior porque, en primer lugar, la competencia no existe realmente cuando el consumidor tiene poca o ninguna  libertad de elección. Según investigaciones recientes, como la Encuesta Nacional de Calidad en Salud, de la Defensoría del Pueblo,  el ciudadano no tiene en la mayoría de los casos opciones de escoger ni el prestador ni el asegurador.

Y cabe citar nuevamente el documento del "Pluralismo Estrcturado" donde señala: "Protección al Consumidor: La importante asimetría que existe en la información, característica del mercado de la atención en salud, hace necesaria la formulación de una estrategia explícita para la protección del consumidor. En este sentido, un primer instrumento consiste en ofrecer información pública acerca del desempeño de los aseguradores y los prestadores de servicios. Poner este tipo de información a la disposición de los consumidores y las OASS (como agentes en la compra de servicios de salud) servirá para impulsar una competencia efectiva". Es claro que la Dirección del Sistema no ha ofrecido a los consumidores colombianos información pública sobre el desempeño de aseguradoras y prestadores.

Igualmente se puede aseverar, en segundo lugar, que la competencia tampoco existe realmente en un negocio cuando no se da la condición -sin equa non- de que éste sea claramente rentable, de modo que el atractivo de dicha rentabilidad estimule a los inversionistas a formar nuevas empresas, capaces de ofrecer mejores servicios que los competidores, y de esta forma quitarles clientes y por tanto parte de las utilidades correspondientes a un mercado determinado. 

Destacados economistas señalan que cuando esta condición no es segura, las empresas tienden a asumir comportamientos especulativos precisamente para asegurar sus utilidades. Comportamientos tales como limitar previamente los gastos máximos de operación o trasladarlos a los distribuidores, asegurando con antelación los gastos de administración y utilidades, lo que se da en nuestro medio por parte de EPS y ARS mediante el abuso de la capitación, tanto en cobertura de servicios como mediante las manipulaciones especulativas de las tarifas. 

Esta última causa afortunadamente está en camino de desaparecer, pues los balances de las EPS privadas en Colombia al finalizar 1999 arrojaron muy importantes utilidades, incluso mucho mayores -en relación al patrimonio y al capital invertido- que el promedio de las empresas del país, lo que asegurará el interés de nuevos inversionistas y ojalá el inicio de una competencia real por el negocio, basada en la calidad, que va mucho más allá de la competencia sostenida sobre trucos publicitarios y de ventas.

Las excelentes utilidades no deben por tanto llamar a intentos de regulación sobre estas entidades para disminuir el margen de ganancia o "intermediación", tendencia que surge de inmediato, sino por el contrario debe llamar a una acción gubernamental urgente para impulsar la otra condición que garantiza la verdadera competencia, que es sin duda la información a los consumidores sobre el comportamiento de las aseguradoras en cuanto a calidad de la red de servicios y satisfacción de los usuarios, información que bien podría lograrse mediante la contratación de firmas externas independientes para la evaluación y la difusión amplia y permanente de los resultados.

Con negocios que permiten rentabilidad y consumidores muy bien informados las empresas compiten por eficiencia y mayor calidad de sus productos o servicios, ofreciendo cada día mejores oportunidades a los ciudadanos o, dicho de otra forma,  una mejor la relación costo beneficio. Es esta la función social de las empresas en todo el mundo, la que sólo garantiza la verdadera competencia, la que venció incluso a los estados comunistas.

Los consumidores llegan a ver con agrado que las compañías obtengan grandes utilidades cuando estas son resultantes del éxito basado en ofrecer la mejor relación costo-beneficio, pero no lo observan de esta manera cuando las empresas, en lugar de lograr importantes utilidades sobre la base una competencia real en eficiencia y calidad, las consiguen mediante mecanismos especulativos o intrigas alrededor de la facultad regulatoria de gobernantes incapaces de defender el interés ciudadano y por tanto de garantizar el verdadero desarrollo de la economía de mercado establecida en nuestra Constitución Política.

 


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