Reportaje

 

Herman Redondo

Representante de los profesionales de la salud

en el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud

 

Nuestro Personaje en la XLVI Edición de Salud Colombia es el Dr. Herman Redondo, miembro del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud. El Dr. Redondo comenzó su carrera sindical con ASMEDAS en 1975, como Presidente del Comité Regional de Fusagasugá. Posteriormente en 1980 llegó a la Junta Directiva de Asmedas Cundinamarca como vocal. Tesorero de la misma en 1981, Fiscal en 1986, Vicepresidente en 1987 y Presidente los años 1993 y 1994. De allí pasó a representar a los profesionales de la salud en el máximo organismo del sector, donde ha sido reelegido en dos oportunidades.
El Dr. Redondo representa en el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud a un gremio y a un sector sindical que se sienten actualmente fuertemente golpeados por la reforma, tanto como para generar una gran alianza de las organizaciones sindicales en procura de evitar la extinción del ISS y de las entidades públicas. Por ello es nuestro invitado en Salud Colombia

SC.- Después de los anuncios del Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES) y de los plazos, que ya se vencieron, para que las clínicas del ISS se reestructuraran y superaran el problema de sus pasivos, se ve inminente una decisión de Gobierno, probablemente el cierre de las Clínicas del I.S.S., lo que podría significar el comienzo del fin del Instituto. ¿Usted que opina?

HR.- Ciertamente, en el Foro de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, el presidente del Seguro, Dr. Jaime Arias Ramirez, a mi modo de ver lanzó un mensaje muy claro, en el sentido de que la intención de la actual administración es fortalecer el primer nivel, que le sirva de filtro a sus usuarios, en sacrificio del segundo y el tercer nivel, en particular el tercer nivel. Eso significa que está dentro de los planes de la Administración y el Gobierno la reestructuración o la liquidación de las clínicas del tercer nivel, que es donde se encuentra la mayor población, la mayor concentración de trabajadores y por supuesto de carga laboral. Con esa intencionalidad estarían propiciando prácticamente la desvinculación de las dos terceras partes de los trabajadores del Seguro Social, que son quienes laboran en esas instituciones.

Pero el problema no solamente hay que verlo estrictamente desde el punto de vista laboral y la masacre que a este nivel se podría presentar. Hay que verlo desde el punto de vista de la integralidad de la prestación de servicios, porque lo que hemos visto del actual Gobierno es que existe la intencionalidad de cercenar, de disminuir el contenido del plan de beneficios del Plan Obligatorio de Salud (POS). Eso se trasluce en el anteproyecto de Ley estatutaria que escinde, que separa el derecho a la vida del derecho a la salud, con el objetivo de frenar las tutelas que las cortes han venido fallando a favor de los usuarios del Seguro Social y de todas las EPS, que se ha denominado muy comunmente el POS judicial. Si ese proyecto de Ley fuera Ley de la República facilitaría el camino de que la máxima aquella, que tanto conocimos, de que equidad significa "cada quien aporta según su capacidad económica y recibe el servicio según su necesidad", sería cambiada por una máxima nueva, de corte neoliberal, que significa "cada quien aporta según su capacidad y recibe los beneficios según el POS, el POS que haya establecido el Gobierno Nacional".

 

SC.- Continuando con el futuro inmediato del Instituto de Seguros Sociales. ¿Qué otra alternativa podría existir frente a un déficit que la Contaduría General de la Nación estableció para 1999 en 777 mil millones?

HR.- Nosotros siempre hemos planteado que en el Seguro Social debería establecerse un período de transición que nunca se le dió, porque por Ley el Seguro se transformó inmediatamente en una Empresa Promotora de Salud (EPS). En ese período habría de transición habría que adaptar el Seguro Social en el sentido de que toda la cotización fuera parte de sus ingresos, todo el 12%; que el Seguro Social se cambie el sistema de autoliquidación de aportes por un sistema de cobro directo, y que, en una forma inmediata y perentoria se le levante la sanción impuesta por la Superintendencia Nacional de Salud, que ha ayudado a que las gentes salgan de su afiliación al Seguro Social y que este no pueda afiliar, lo que genera una curva inevitable de decrecimiento de afiliación, de decrecimiento de ingresos, y por tanto el Seguro Social está en un camino irremediable de marchitamiento y de desaparición.

 

SC.- Una de las cosas que es evidente, es que el porcentaje de pacientes de alto costo que viene atendiendo el ISS sigue siendo muy superior al porcentaje de población afiliada en el Régimen Contributivo, y la Ley dice que el Sistema debe compensar esa distribución del alto costo. Esto significaba el año pasado cerca de 300.000 millones de pesos de gasto en exceso para el ISS. ¿Cual es su opinión?

HR.- Usted tiene toda la razón. El Seguro Social más o menos aglutina hoy un poco menos del 60% de la población afiliada al Régimen Contributivo, porque ha venido decreciendo; sin embargo, tiene niveles de atención de las patologías catastróficas, ruinosas o de alto costo, del 92%, lo cual significa que hay una selección adversa en contra del Seguro Social, y eso a su vez significa que las EPS privadas, necesariamente, en forma más o menos en forma sutil, están evitando la afiliación de esa población, porque en esto siempre debe haber una EPS expulsora y otra receptora. Eso sí le ocasiona un gran sobrecosto al Seguro Social, y no se ha puesto en práctica lo que estableció el Plan Nacional de Desarrollo, por propuesta de las organizaciones sindicales, que es el reaseguro único nacional, que favorecería la distribución del riesgo. Entonces, por eso, nosotros decimos que pareciera que hay una confabulación, mirando todas las dificultades que tienen el Seguro, para decir olímpicamente que el Gobierno le cumplió al país al no liquidar al Seguro Social, sino que el Seguro Social se consumió por su propia ineficiencia, y que no lo acabaron por una Ley o un decreto, sino que lo que lo acabó fué la competencia; pero en el fondo hay un plan maestro, perfectamente dirigido, para producir la obsolescencia de este Instituto, que es patrimonio de los trabajadores colombianos.

 

SC.- Pero eso pasa en alguna forma por el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, al que usted pertenece...

HR.- Ciertamente el Consejo ha estado bastante preocupado con el tema. Hemos visto con mucha preocupación la inasistencia del presidente del Seguro Social y, en la última reunión, precisamente se tomó la decisión de convocarlo oficialmente, para que diera una explicación del estado actual del Seguro Social, de los planes del Gobierno Nacional, y está programada para el próximo 7 de Abril una reunión a la cual debe asistir el señor presidente del Seguro Social, pra que le de una explicación amplia a los miembros del Consejo sobre en que va el problema del Seguro Social, cuyo desmonte necesariamente afectaría prácticamente a todo el Sistema y podría llevarse por delante también la red pública de servicios.

 

SC.- Si el desmonte del ISS se convierte en una realidad, ese alto costo va a ser asumido necesariamente por las EPS privadas. No puede ser conveniente para estas, por tanto, un traumatismo brusco del Instituto de Seguros Sociales...

HR.- Las EPS privadas tienen sus mecanismos para hacer selección adversa, que en la práctica lo cumplen. Lo hemos visto por ejemplo con las empleadas del servicio doméstico, donde cualquier persona particular que va a afiliar su empleada a una EPS privada, terminan rechazándola con argumentos de distinta índole. Igual sucede con los pacientes de enfermedades catastróficas, que son relegados y finalmente no son admitidos en este tipo de Empresas Promotoras de Salud. Eso demuestra que ellas no tienen afán de servicio sino deseo de lucro. En el escenario hipotético del desmonte del ISS sería muy probable esperar que el Plan Obligatorio de Salud sea recortado, de tal forma que las enfermedades de alto costo sean atendidas a través de planes adicionales, con costos igualmente adicionales a cargo del usuario.

 

SC.- Hemos sabido que ASMEDAS con los otros sindicatos del sector, inquietos ante todos estos cambios, han decidido formar un sindicato de industria. ¿Podría comentar al respecto?

HR.- Todas las organizaciones sindicales que están en el Seguro Social, once en total, incluyendo el sindicato nacional de base y los diez sindicatos gremiales, para dar una respuesta frente al embate que hay sobre la seguridad social y sobre el Seguro Social en particular, han tomado la decisión de organizar un sindicato nacional de industria de la seguridad social, que aglutina absolutamente todas esas organizaciones sindicales, sin perjuicio de que el día de mañana inclusive hagamos un proceso de alianza o de fusión con sindicatos como SINDESyo ANTHOC, para constituir un sólo sindicato de la salud y de la seguridad social en el país, el cual aglutinaría a más de 100.000 trabajadores, lo que daría una visión mucho más general, como es el concepto de seguridad social integral que nosotros defendemos.

 

SC.- ¿Tienen alguna esperanza todavía en el proyecto de ley 144 que cursaba en el Congreso?

HR.- Si se refiere al proyecto que presentó el Honorable Senador Eduardo Gechen Turbay, ese proyecto ha sido presentado en dos oportunidades, y lo han archivado porque toca intereses muy sensibles. Esencialmente es un proyecto que anula la cadena de intermediación y hace que los recursos fluyan más espontáneamente del Ministerio a los entes territoriales y de estos directamente a los hospitales; pero eso toca uno de los grandes paradigmas del modelo, que es el modelo de aseguramiento por intermediación, lo cual ha generado en la práctica, la evidencia, el resultado final... es que los recursos se quedan por el camino, se quedan en el proceso de intermediación y no llegan a las instituciones públicas de salud y mucho menos a los proveedores, a los usuarios y, desde luego, tampoco para los salarios de los trabajadores.

 

SC.- ¿Cual es, en su opinión, la situación actual de los grandes hospitales del país, del sector público?

HR.- La situación sigue siendo absolutamente crítica. Con el proceso seguido de planes de desempeño y reestructuración, en los cuales se invirtieron más de 200 mil millones de pesos, de los cuales 147 mil millones fueron aprobados en el Congreso por la Ley 530 de 1999, alcanzaron para reestructurar 27 hospitales en el país. El resultado de esa reestructuración es que el 40% de los trabajadores de esas instituciones (sus cargos fueron suprimidos) hoy no tienen empleo. Y lo peor de todo es que el problema de los hospitales sigue sin solución, porque el problema de fondo, como siempre lo hemos señalado, no era la carga laboral ni el sobredimensionamiento de los hospitales, sino que el problema de fondo es la intermediación, es la demora en los pagos, el problema de fondo es un modelo que le está quitando los recursos de oferta a los hospitales, que tienen la obligación de atender la población vinculada, y mientras los recursos de la oferta disminuyen, está aumentando la población vinculada, en razón del desempleo, en razón de los desplazamientos y en razón de la recesión económica misma.

 

SC.- ¿Si se cierra el espacio del I.S.S. y se cierra también el espacio de los hospitales públicos para los médicos y los profesionales de la salud, y dado que parece no anda muy bien tampoco el espacio creado por ellos en su propia EPS, con la intención de no ser simplemente utilizados en un mercado manejado por terceros. ¿Que perspectiva le ve al gremio médico?

HR.- Muchas personas creen que nosotros estamos únicamente preocupados por el aspecto del trabajo para el médico y la verdad es que, independientemente de cualquier modelo ,enfermos seguirán habiendo y se necesitarán los médicos para que los atiendan. La preocupación nuestra es más desde el punto de vista de la salud pública. En ese escenario que se vislumbra, donde se liquida el Seguro Social, Caprecom y Cajanal, que son las grandes EPS públicas, y se liquida la red pública de servicios paulatínamente, únicamente queda un escenario de medicina privada o privatizada, la cual, tenemos que admitir, generará enormes costos para el usuario. Entonces estaremos en una "civilización incivilizada", en el sentido de que las gentes para enfermarse tendrán que tener recursos, y eso necesariamente producirá una selección adversa de la población más pobre y vulnerable, que irremediablemente tendrá que prescindir de la atención de los servicios de salud que la Constitución ordena.

 


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