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¿Se acerca el fin del Instituto de Seguros Sociales?

Cada día son más evidentes los síntomas de una crisis total del Instituto de Seguros Sociales, al menos en lo que concierne a la parte de la institución que maneja la salud, bien como aseguradora, bien como prestadora de servicios, y tales síntomas anuncian, por lo pronto, que el Gobierno intentará una reestructuración tan radical cuando menos como la de la Caja Agraria.

La cifra dada a conocer por la Contaduría General de la Nación, de 777 mil millones en pérdidas durante la vigencia de 1999, seguida por el reconocimiento de parte del propio presidente del ISS, Jaime Arias Ramirez, de que la Empresa Promotora de Salud perdió un millon y medio afiliados el año anterior, con lo cual la cifra total se redujo de seis a cuatro millones y medio, no dejan duda alguna sobre la caída en picada de la institución y la llegada a un punto de no retorno.

Posteriormente, el anuncio de la Superintendencia en el sentido de que no levantaría la sanción que prohibe al ISS vincular nuevos afiliados, (ya que las cuentas por pagar a las IPS ascienden a 206.000 millones de pesos, de las cuales más de 80.000 millones se encuentran en mora), seguida de la reacción del presidente de la institución solicitando a la Superintendencia que intervenga entonces la EPS, y de nuevo la respuesta de la Superintendencia negando la posibilidad de intervención por parte de la entidad de control, y solicitando la intervención del Gobierno al más alto nivel, simplemente señalan que nadie quiere cargar con la responsabilidad del golpe final a la institución.

Previamente, tras un pronunciamiento del el Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES) que planteaba "desmontar las clínicas y otros centros de costos que no generen lo necesario para su sostenimiento financiero", el Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Hacienda dieron un plazo perentorio a las clínicas del Instituto para su reestructuración, es decir para que dejaran de perder cientos de miles de millones al año, pérdidas contabilizadas una vez se descargaron en estas instituciones la carga prestacional, sobre todo las jubilaciones anticipadas de la convención colectiva, siempre negoaciadas centralmente. Con posterioridad, el presidente del ISS anuncia en el Congreso de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas que la EPS sólo se quedará con los Centros de Atención Ambulatoria o Básica y las clínicas intermedias.

Las conclusión de todos estos hechos y pronunciamientos no es otra que la crisis financiera del área de salud del I.S.S. ha llegado a tornarse insostenible. El ingreso correspondiente a las unidades de capitación del total de afiliados, cuyo número es ahora inferior al que contaba la institución antes de la reforma de la seguridad social, resulta cada día más insuficiente para soportar los gastos inelásticos de la nómina. Los ingresos totales de la EPS se han reducido cerca de un 50% desde 1997, es decir más de un billon de pesos anuales.

La reestructuración, si es que así pueda llamarse el drástico ajuste en el gasto, sin duda comenzará por el cierre de las grandes clínicas del ISS y la liquidación del personal de las mismas. En círculos de expertos, se comenta ya que se avanza en las negociaciones para dar estas clínicas en administración a empresas internacionales.

Sean o no ciertas estas últimas versiones, la realidad es que no se puede señalar a este Gobierno como el único responsable de acabar con la EPS o las IPS del ISS, pues si bien no ha hecho esfuerzos significativos por salvar la institución, es evidente que esta tocó fondo como consecuencia de decisiones tomadas en gobiernos y administraciones anteriores. Así lo deja ver el último informe de la Contraloría General de la República.

De esta forma, el gobierno actual se ve abocado a enfrentar una quiebra indeseada y muy costosa, tanto en términos económicos como políticos. Al fin y al cabo el Instituto de Seguros Sociales no sólo es, en cuanto al número de empleados, la empresa más grande del Estado, sino la empresa más grande del país.

Informe de la Superintendencia

La Superintendencia Nacional de Salud presentó al Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud un informe sobre la situación de la EPS del ISS en reciente reunión del máximo organismo del sector, en el cual se destaca el siguiente cuadro sobre los estados financieros de los años 1996 a 1999.

Información de Balance y Estado de Resultados Comparativo de la EPS del ISS en millones de pesos

Balance General

1996

1997

1998

1999

Total Activos 1.169.033 776.651 730.564 697.050
Total Pasivos 549.352 650.849 1.101.979 1.228.173
Total Patrimonio 619.681 125.802 -371.416 -531.122
Estado de Resultado        
Ingresos UPC 1.320.188 1.503.328 1.562.484 1.782.794
Otros Ingresos 370.845 410.574 424.082 683.409
Total Ingresos 1.691.033 1.913.902 1.986.566 2.466.203
Gastos Médicos Reg. Contrib. 591.848 1.008.229 1.402.814 1.462.872
Otros Gastos 1.123.204 952.244 1.046.245 1.139.828
Total Egresos 1.715.052 1.960.544 2.449.059 2.602.701
         
Utilidad del Ejercicio -30.181 -46.642 -452.492 -136.497

Anota la Superintendencia en el informe que "la entidad viene registrando pérdidas del ejercicio desde 1.995, incrementándolas anualmente en forma considerable, mostrando para 1.999 una recuperación al presentar una pérdida inferior al año anterior."

Igualmente señala que "En 1998 se incrementa el pasivo, aumentando su indicador al 150.8% frente al total del activo...En 1999 sigue incrementándose el pasivo llegando al 176.2% frente al total del activo, lo que incide en el resultado de participación patrimonial".

Agrega finalmente que "Las pérdidas acumuladas a Diciembre 31 de 1.999, ascienden a $839.050 millones, lo que hace disminuir el patrimonio de la entidad, el cual se encuentra a dicha fecha en saldo negativo de $531.122 millones, incumpliendo con el principio contable de la empresa en marcha y con el requisito para operar como Entidad Promotora de Salud como lo establece la Ley 100 de 1.993."

Quiere decir la Superintendencia en el anterior párrafo, que de conformidad con las normas que rigen el comportamiento de las empresas, el ISS se encuentra en causal de disolución, pues sus pasivos superan la suma de los activos y el patrimonio.

Del anterior cuadro tambien se puede deducir que la disminución de las pérdidas presentada en 1,999 sólo fué posible mediante la disminución del gasto médico, que pasó de representar el 70.6% de los ingresos en 1.998 a significar únicamente el 59.32% en 1.999.

 

 

Mejora la salud oral de los colombianos

La Oficina de Epidemiología del Ministerio de Salud ha dado a conocer en el octavo Informe Semanal de este año, el III Informe Nacional de Salud Bucal (ENSAB III). Este estudio se constituye en la tercera investigación nacional en salud bucal en el país, luego de la Investigación Nacional de Morbilidad Oral realizada entre 1965 y 1966 y el II Estudio de Morbilidad Oral adelantado entre 1977 y 1980.

En 1980 el segundo estudio reportó un aumento en el número de personas con historia de caries en relación al primer estudio (al pasar de 95.5% a 96.7% en 1977/80) aunque el promedio de dientes afectados por persona se redujo de 15.4 a 12.7. El CPO-D de 4.8 a los 12 años llevó a la Organización Mundial de la Salud a clasificar a Colombia dentro de los países con alto índice de caries, es decir con un problema de importancia en salud pública, al comparar este resultado con el primer indicador mundial del estado de salud bucodental establecido como meta para el año 2000 (CPO-D de 3.0 a los 12 años).

En relación con la demanda y utilización de servicios de salud bucal, del 82.9% de la población que refiere haber sentido alguna vez dolor en una muela o diente, solo el 66% consulto al odontólogo, el 32% tomo analgésicos, el 16% utilizo remedios caseros y el 7% uso antibióticos, llamando la atención los niveles de automedicación y el que sólo se consulta al odontólogo cuando la enfermedad se torna incapacitante.

El 22.2% de los encuestados refiere haber tenido algún problema dental o en la boca en el último mes (urgencia), siendo el problema más frecuente el dolor de muelas o dientes (60.5%) seguido por la presencia de caries dental, sangrado de la encía, pérdida de obturaciones y dientes, fracturas dentales y de prótesis, inflamación de la cara, dificultad para abrir la boca y otros. De estas personas, sólo consulto el 45%, principalmente por la pérdida de dientes y por la fractura de prótesis y el 12.3% dejó de asistir a su trabajo o al estudio, o no pudo realizar sus actividades ordinarias durante un tiempo promedio de 3 días, situación que aumenta el ausentismo escolar y laboral impactando negativamente la productividad del individuo.

Indice de Placa Blanda (IPB):

El estudio mostró que el 81.6% del total de las personas presentaron placa al momento del examen, con una mayor proporción en las personas menores de 20 años (95%) hasta alcanzar menores proporciones en personas de edad avanzada (26.9%) debido básicamente a la pérdida dentaria.

Dado que el IPB clasifica finalmente los niveles de remoción de placa en bueno, regular y malo, se pudo determinar un nivel regular de remoción en las 2/3 partes de los niños corroborándose la apreciación sobre los insuficientes hábitos de higiene oral en este grupo. El nivel de remoción fue bueno para en el 49.5% de los adolescentes y en el 60% de los adultos.

La reducción del IPB de 1.08 en 1977/80 a 0.8 en el presente estudio indica una reducción cercana al 25% en el valor del índice, sugiriendo una leve mejoría en los niveles clínicos de higiene para la población general. La reducción es más evidente entre las personas de 15 años y más pues aunque debe tenerse en cuenta que en este estudio se evaluaron edades diferentes (5, 6, 7 y 12 años), los datos no sugieren mejoría en índice de placa blanda que oscilan entre 1.2 y 1.6 en comparación con un índice de 1.45 de los niños de 5 a 14 años en 1977-80.

Caries Dental:

En la dentición primaria, se encontró que el 60.4% de los niños de 5 años tenia historia de caries, proporción que aumento a 73.8% a los 7 años y descendió a 13% a los 12 años como efecto de la exfoliación dentaria; la prevalencia de caries fue de 54.8% a los 5 años y de 63.8% a los 7 años en tanto el índice ceo-d fue de 3.0 a los 5 años sin incrementos importantes a los 6 y 7 años presentándose un promedio de dientes temporales sanos de 16.3 a la misma edad.

En la dentición permanente, el 19.9% de los niños de 7 años presentó historia de caries, porcentaje que se incrementó a 71.9% a los 12 y a 89.5% en la adolescencia (15 a 19 años), es decir que 9 de cada 10 adolescentes tiene experiencia de caries. Llama la atención sin embargo la reducción lograda en la historia de caries en los niños, principalmente a los 12 años al pasar de 82.6% en 1977/80 a 71.9% en la actualidad.

La prevalencia de caries presentó una tendencia muy similar a la historia; a los 12 años el 57% de los niños presentó una o más lesiones cavitarias no tratadas y el máximo valor (76.0%) se alcanzó en el grupo de 30 a 34 años, edad en la cual todas las personas presentaron experiencia de caries.

Al comparase la historia de caries con la prevalencia, se observa una relación de 3:2, lo que significa que de cada tres personas con historia de caries, dos tienen lesiones no tratadas al momento del examen.

Aunque el número de personas afectadas por caries, sigue siendo alto, el número de dientes afectados por persona ha experimentado un descenso sensible en relación con los datos del estudio de 1977/80.

Enfermedad periodontal:

Del total de personas incluidas en la valoración periodontal, el 50.2% presentaron pérdida de inserción, siendo mayor la tasa en hombres (52.6%) que en mujeres (47.6%) lo cual coincide con las tendencias mundiales. El 42.0% de las personas presentaron pérdida localizada (menor al 50% de las superficies examinadas) y el 8.2% generalizada (mayor al 50% de las superficies). La pérdida fue leve en el 41.1% de las personas (perdida de inserción entre 1 y 2.9mm), en el 7.7% fue moderada (entre 3 y 4.9mm) y en el 1.2% severa (5 mm y más).

De acuerdo con la situación encontrada, el 7.6% de las personas, principalmente los niños, no requieren de tratamiento. Del 92.4% con necesidad de tratamiento, el 88.6%, principalmente los niños, requieren de detartraje, profilaxis y refuerzo en las medidas de higiene oral y un 3.8%, principalmente los mayores de 30 años requieren de tratamiento complejo debido a la presencia de bolsas profundas.

La prevalencia actual de 50.2% refleja una situación diferente a la reportada en 1977-80, cuando se afirmó que el 94.7% de la población tenía enfermedad periodontal en alguna de sus fases (Cuadro 3). La explicación de esta diferencia se basa principalmente en los cambios que se produjeron en los parámetros que definen la enfermedad y en el método de diagnóstico, en la década de los 80’s. Esto sumado a que el estudio de la enfermedad periodontal, por sus características debe hacerse a través de diseños longitudinales de largos periodos, dificulta evaluar con claridad la tendencia de este problema.

Prótesis:

En el maxilar superior el 51.9% de las personas de 15 a 44 años y de 55 años y más mantienen la dentición completa y en el maxilar inferior el 46.4%, es decir no necesitan del uso de ningún tipo de prótesis.

La presencia de prótesis en el maxilar superior se observa en el 25.8% de las personas y en el inferior en tan solo el 7.0%, siendo más frecuente en los mayores de 55 años. La necesidad de elaboración de prótesis por presencia de espacios edéntulos sin uso de prótesis al momento del Estudio llega al 22.3% para el maxilar superior y a 46.6% para el inferior con una mayor necesidad de prótesis parcial que de prótesis total, en tanto que entre las personas que ya utilizan prótesis, el 56.4% requiere cambio de la prótesis superior y el 51.7% de la inferior.

Conclusiones:

El estudio concluye que, en general, se observó que las representaciones, conocimientos y prácticas en salud bucal se han visto afectadas positivamente como resultado en alguna medida de las actividades adelantadas en promoción de la salud y prevención de la enfermedad, de las campañas educativas o publicitarias y de los programas asistenciales de las últimas décadas conllevando a una disminución de la morbilidad oral de la población colombiana que sin embargo es más evidente en los niños y adolescentes. Los principales logros han estado relacionados con las practicas de cepillado a pesar de lo cual es necesario que otras actividades complementarias de la higiene oral deben ser reforzadas con instrucciones sobre su correcta realización y vigilancia.

A pesar de esta situación general, es evidente que los cambios son más significativos en la población joven, que muestran diferencias importantes al compararlos con los del mismo grupo en el estudio pasado y con los de la población adulta dentro de este mismo estudio; no cabe duda que esto es un reflejo del impacto de múltiples medidas que han interactuado para dar este resultado: la educación a las nuevas generaciones de madres que posiblemente se inició desde cuando ellas mismas estaban en la escuela, el programa de fluorización de la sal de consumo humano, las pastas dentales fluoruradas, la publicidad de las casas de productos dentales a través de los medios masivos de comunicación, los programas escolares de educación y protección específica, entre otros.

El documento señala finalmente que, a fin de mejorar los indicadores actuales y cumplir con las metas trazadas en salud bucal a nivel nacional y mundial, es necesario ajustar las actividades de promoción, prevención y asistencia al perfil de morbilidad oral, así como a las representaciones, conocimientos y prácticas en salud bucal descritos en el presente estudio y orientarlas prioritariamente hacia aquellas regiones del país, grupos de edad y estratos más afectados de la población.

Vea Informe completo de la ENSAB III en Informe Especial de esta Edición

 

Disminuyen las muertes violentas en Colombia pero aumentan las lesiones

En contra de lo que pudiera pensarse, la cifra anual de muertes violentas disminuyendo en Colombia, tendencia contínua desde el máximo histórico de 1991, cuando el total de muertes violentas distintas de los accidentes se situó cerca a las 29.000, pero continúan muy por encima de las 10.000 muertes violentas como promedio anual que mostraba el país hasta 1984.

El estudio "Lesiones de Causa Externa Colombia 1998" realizado por el Centro de Referencia Nacional sobre Violencia, del Instituto de Medicina legal y Ciencias Forenses, indica que en 1998 se registraron 35.575 muertes violentas, de las cuales 22.182 fueron homicidios, 7.595 muertes en accidentes de tránsito, 2.046 suicidios, 3.343 muertes por otros accidentes y otras muertes violentas 409.

Entre las 240.314 lesiones intencionales no fatales registradas por el Instituto de Medicina Legal, 109.998 coorespondieron a violencia común, 62.147 a violencia intrafamiliar, 52.965 a accidentes de tránsito, 11.791 a delitos sexuales y 3.413 a otros accidentes.

Señala el estudio que, con relación a los años anteriores, se observó un incremento proporcional de los accidentes de tránsito (pasaron de 19% de las muertes violentas en 1996 a 21% en 1998) y en los suicidios (de 4% en 1997 a 6% en 1998); de manera contraria se observó un descenso en los homicidios (de 67% en 1996 a 62% en 1998) y permanecieron estables las otras muertes accidentales.

Muertes Violentas. Colombia 1996 -1998

Manera de muerte 1996 1997 1998
Homicidios 25.665 24.306 22.182
Accidentes de Tránsito 7.445 7.607 7.595
Suicidios 1.613 1.692 2.046
Otros accidentes 3.502 3.402 3.343
Otras muertes violentas 269 293 409
Total 38.494 37.300 35.575

Lesiones no fatales. Colombia 1996 - 1998

Lesiones personales 1996 1997 1998
Violencia común 99.463 102.468 109.998
Accidentes de Tránsito 50.630 49.312 52.965
Violencia intrafamiliar 51.451 58.044 62.147
Delitos sexuales 10.847 11.219 11.791
Otros accidentes 3.241 3.386 3.413
Total 215.632 224.429 240.314

Homicidios y lesiones intencionales:

La tasa de homicidios por 100.000 habitantes también ha descendido paulatinamente; de 65 muertes por cada 100.000 habitantes, registradas en 1996, pasó a 60 homicidios por 100.000 habitantes en 1997, y a 54 homicidios por 100.000 habitantes en 1998.

Según el presunto móvil de los homicidios, el 39% (8.522) de los casos fué debido a ajuste de cuentas y venganzas, 21% a riñas, 17% a atracos, 13% a enfrentamiento armado, 6% a posible intolerancia social, 2% a violencia intrafamiliar, 2% a intervención legal y el restante 10% a otros móviles. Es de anotar que con relación a los años anteriores se nota un incremento en las muertes por enfrentamiento armado, mientras que en los homicidios por atracos, intolerancia social y ajustes de cuentas o venganzas, se observa una leve disminución.

El móvil de los homicidios presentan variaciones según los grupos de edad. En los menores de edad existen dos franjas bien diferenciadas: los menores de 14 años, quienes fallecieron principalmente por violencia intrafamiliar y los jóvenes de 15 a 17 años, quienes perecieron principalmante en riñas y ajustes de cuentas. Los jóvenes de 18 a 24 años, murieron especialmente por ajustes de cuentas y enfrentamiento armado; los adultos de 25 a 44 años murieron con más frecuencia por ajustes de cuentas y riñas; los adultos maduros de 45 a 59 años fallecieron por ajustes de cuentas y atracos; los ancianos de 60 y más años murieron principalmente en atracos. Por sexos, el 93% de las víctimas pertenecían al sexo masculino, para una razón hombre a mujer de 14:1

Durante 1998, ingresaron al Instituto de Medicina Legal 1.142 cuerpos con lesiones causadas por varias armas o mecanismos, posiblemente causadas postmortem, cuadro éste que sugiere sevicia; adicionalemnte entraron 253 cadáveres con signos de maltrato, presuntamente ocasionado antes de la muerte.

Por departamentos, Antioquia registró el mayor número de homicidios, con un total de 5.775, número sin embargo muy inferior a los 7.309 de 1997, seguido del Valle del Cauca, con 3,464, que superó los 3.463 de 1997 y Santafé de Bogotá con 2.682, inferior a los 2.962 de 1997y Risaralda con 987, superior a los 960 de 1997. En tasas, la más alta corresponde al departamento del Guaviare, con 136 por 100.000, seguido de Antioquia, con 108 por 100.000, Risaralda con 107, Casanare con 105, Arauca con 101 y Valle del Cauca con 86. Todos los departamentos señalados muestran una reducción de la tasa con respecto a años anteriores, excepto Risaralda, que muestra un aumento en los dos últimos años.

En cuanto a las lesiones no fatales por violencia común, los 109.998 casos representaron un incremento del 7% (7.530) en el número de víctimas respecto del año anterior, resultando el número más alto de lesionados de la década, pues supera en 2.509 casos el máximo registrado en 1995.

El 67% de los casos correspondió al género masculino, por lo que la relación hombre mujer fué de dos a uno. El 63% de las lesiones fueron causadas por armas o elementos contundentes, el 15% con elementos cortocontundentes, 13% con armas cortopunzantes, 5% por arma de fuego y 4% con otras armas o mecanismos.

El 76% de las lesiones por violencia común se origina posiblemente en riñas y discusiones, 9% en atracos, 4% en ajuste de cuentas, 4% en intervención legal y 7% en otras causas. El 70% de las agresiones son causadas por personas conocidas de la víctima, el 25% por personas desconocidas y el 5% por la fuerza pública.

Muertes y lesiones en accidentes de tránsito:

Las muertes por accidente de tránsito continúan constituyendo la segunda causa de muerte después de los homicidios y la primera dentro de las muertes no intencionales. Las 7.595 muertes registradas en 1.998 equivalen a 21 muertes diarias o una muerte cada 69 minutos. La tasa nacional fué de 18.6 por 100.000 habitantes, con un ligero descenso no significativo respecto al año anterior.

Dentro del total de muertes violentas, los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte en los menores de 5 a 14 años y en los mayores de 59 años, y la segunda causa de muerte en todos los demás grupos, excepto los menores de un año. La razón hombres mujeres es de 4:1.

En 1998 el 39.7% de los fallecidos fueron peatones, seguidos por motociclistas (22.9%), pasajeros (19.2%), conductores (8.8%), ciclistas (5.9%) y otros (3.5%). En las ciudades capitales la proporción de peatones asciende al 44.4% y los motociclistas al 24.4%. En el transcurso de los últimos tres años se observa un notorio aumento de la proporción de motociclistas (18.5% en 1996 a 22.9% en 1998), así como descenso de la proporción de peatones y conductores.

De los 3.019 peatones muertos por accidente de tránsito, el 75% era del género masculino y el 29.6% mayores de 59 años. A pesar de tener una de las tasas de mortalidad de peatones más altas del mundo, en relación con el número de vehículos, la tasa global de muerte de los colombianos como peatones atropellados por vehículo automotor continúa disminuyendo desde el 8.3 por 100.000 en 1996, hasta el 7.4 por 100.000 en 1998.

Por cada muerte en accidente de tránsito, se registraron en 1998 siete lesionados, para un total de 52.965 personas, 3653 o 7.4% más que el año anterior. Entre ellas predominan las lesiones no fatales a peatones, con el 32% de los casos y motociclistas 29%.

Los 16.978 patones lesionados en accidente de tránsito representan el número más alto registrado hasta la fecha e igualmente la tasa más alta registrada, que alcanzó el 41.6 por 100.000 frente al 40.1 de 1996 y al 39.2 de 1.997. Por grupos de edad muestra un constante ascenso, desde el 31.6 en el grupo de 5 a 14 años hasta el 79.7 por 100.000 en mayores de 59 años.

Lesiones por violencia intrafamiliar

El estudio destaca igualmente las lesiones conocidas por violencia intrafamiliar, que en 1998 alcanzaron 62.147 casos, de los cuales el 68%, o 42.182 casos, correspondió a violencia conyugal, seguido por el 16% (10.135 casos) relacionados con maltrato al menor y otro 16% (9.835 casos) atribuible a violencia entre otros familiares.

La tasa de violencia intrafamiliar, de 152 por 100.000 muestra un incremento del 5% respecto a 1997. Se observa un importante incremento de la tasa de hombres lesionados en los dos últimos años por violencia intrafamiliar total, con crecimiento del 20 y el 26% respectivamente y una reducción en la relación de maltrato conyugal de 14 mujeres por un hombre en 1996 a 11 mujeres por hombre en 1998.

Las mujeres, sin emargo, representan aún el 92% de los lesionados por violencia conyugal y los hombres tan sólo el 8%. La tasa de mujeres con maltrato conyugal, además, continúa en aumento, desde 420 por 100.000 en 1996 hasta 469 por 100.000 en 1998. El número total de casos registrados en 1998 fué de 38.802, frente a 3.380 casos de hombres lesionados por su conyuge.

El maltrato a menores de edad arrojó un total de 10.135 víctimas registradas en 1998, con un importante incremento del 9% respecto al año anterior. La tasa de menores maltratados alcanzó el 25 por 100.000 en 1998, contra un 23 en 1997 y un 21 en 1196. Adicionalmente, las tasas específicas para los menores de cuatro años alcanzaron el 43 por 100.000 y para el grupo de 5 a 14 el 60 por 100.000 en 1998.

Otros tipos de lesiones:

El estudio "Lesiones de Causa Externa Colombia 1998" también demuestra un importante aumento de la tasa de suicidios de 4 a 5 por 100.000, o de 1692 casos en 1997 a 2046 en 1998, de los cuales un 76% correspondieron al género masculino. Las mayores tasas correspondieron como en años anteriores al grupo de 15 a 24 años, con 14 por 100.000 para hombres y 5 por 100.000 para mujeres.

Incluye igualmente una sección dedicada a las lesiones por agresión sexual, que ocasionaron 11.791 reconocimientos médicos en 1998, para un incremento de la tasa de 27 casos por 100.000 en 1996 a 29 casos por 100.000 en 1998. El 86% de las personas evaluadas correspondieron al género femenino.

La tasa más alta para ambos géneros, 72 por 100.000 corresponde al grupo de 5 a 14 años, seguido por los menores de 5 años, 29 por 100.000. Del total de los dictámenes realizados en el país, sin incluir a Bogota, a menores de 15 años, el 33% de las agresiones corresponde a un familiar, el 46% a otro conocido y el 21% a desconocidos.


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