Oleo del maestro Demetrio Jimenez

 

Informe Especial

 

Estudio Nacional de Salud Bucal


 

III ESTUDIO NACIONAL DE SALUD BUCAL – ENSAB III

 

Tomado de SIVIGILA. Informe Ejecutivo Semanal No. 8 del 2000
Oficina de Epidemiología. Ministerio de Salud

Este estudio se constituye en la tercera investigación nacional en salud bucal en el país, luego de la Investigación Nacional de Morbilidad Oral (1) realizada entre 1965 y 1966 y el II Estudio de Morbilidad Oral (2) adelantado entre 1977 y 1980.

En 1980 el segundo estudio reportó un aumento en el número de personas con historia de caries en relación al primer estudio (al pasar de 95.5% a 96.7% en 1977/80) aunque el promedio de dientes afectados por persona se redujo de 15.4 a 12.7. El CPO-D de 4.8 a los 12 años llevó a la Organización Mundial de la Salud a clasificar a Colombia dentro de los países con alto índice de caries, es decir con un problema de importancia en salud pública, al comparar este resultado con el primer indicador mundial del estado de salud bucodental establecido como meta para el año 2000 (CPO-D de 3.0 a los 12 años).

De igual forma la enfermedad periodontal se presentó en mayor proporción dentro de la población (88.7% para 1965/66 y 94.7% para 1977/80) aunque la severidad de la enfermedad también se vio reducida; las demás condiciones analizadas se presentaron en proporciones bajas, de forma similar a lo ocurrido en el primer estudio.

Con estos antecedentes en mente se adelantó el III ENSAB, a fin de establecer la situación de salud y de morbilidad bucal, identificar el nivel de representaciones, conocimientos y prácticas en la población e identificar las necesidades de atención odontológica con el fin de orientar acciones de promoción y prevención y de prestación de servicios asistenciales, mediante información recolectada en una muestra constituida por 6.336 personas entre 12 y 69 años para la encuesta de representaciones, conocimientos y prácticas, y por 4.400 niños de 5, 6,7 y 12 años y 8.448 adultos de 15 a 44 y 55 a 74(3) años para el examen clínico de morbilidad bucal.

La información recopilada se analizó de forma descriptiva teniendo en cuenta diferentes niveles de desagregación de los resultados según las variables de edad, sexo, ubicación geográfica (por regiones y subregiones), categorízación de municipios por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), la zona de procedencia (urbana y rural), el nivel educativo, la afiliación a la seguridad social y el estrato socioeconómico.

1. REPRESENTACIONES, CONOCIMIENTOS Y PRÁCTICAS EN SALUD BUCAL

La encuesta buscó establecer el nivel de conocimientos formales e informales que tiene la población sobre la boca, la salud y la enfermedad bucal, sus causas y consecuencias, las prácticas terapéuticas y de autocuidado más frecuentes y la demanda y uso de los servicios de salud bucal, así como sobre el cuidado bucal que ejercen las mujeres entre 18 y 69 años en los niños que tienen a su cargo.

En relación con las representaciones sociales en salud bucal que tiene la población entre 12 y 69 años, se observó como "una boca sana" significa para el 64.9% de las personas "que no tiene caries" y para el 41.6% que es "tener los dientes blancos y/o parejos"; además el 38% estuvo de acuerdo con que "cuando los dientes están amarillos, están dañados". Estas afirmaciones y el que el 88% atribuye la aparición de la caries a "no cepillarse o a efectuar un mal cepillado" permite establecer una tendencia de la población hacia una representación estética de la boca. Se destaca además que el 77% de las personas consideró que los dientes permanentes deben durar toda la vida, siendo más frecuente esta convicción entre las mujeres que entre los hombres y que solo el 3.4% relacione la presencia de sangrado de la encía con no tener la boca sana.

En cuanto a las prácticas de higiene bucal, el 98.4% de la población manifiestó utilizar cepillo y crema dental para limpiar sus dientes con un periodo promedio de recambio de cepillo de tres meses; el 37.4% mencionó usar la seda dental y el 16.5% el enjuague bucal; otros implementos referidos en menor proporción fueron bicarbonato, palillos, carbón, ceniza, sal, hierbas entre otros. Del 37.4% de las personas que usan seda dental, el 45.1% la utilizan solo ocasionalmente para remover restos de comida entre los dientes y solo un 39% la utiliza habitualmente después del cepillado para completar su higiene oral, sin embargo, el 55.7% consideró que la seda es un elemento que previene el sangrado de la encía.

El 71.5% de las personas expresaron que los padres fueron quiénes les enseñaron a cuidarse la boca, seguidos en menor frecuencia por la enseñanza de los maestros y/o del odontólogo, por el autoaprendizaje o por el aprendizaje a través de mensajes de radio y televisión.

Con lo anterior se evidencia la apropiación del conocimiento respecto al papel del cepillado para la prevención de las enfermedades como la caries y la gingivitis, lo que sin duda puede atribuirse al incremento de mensajes y de campañas educativas y publicitarias de los últimos años que también ha generado cambio en los patrones estéticos, aunque este conocimiento todavía no alcanza a afectar suficientemente los hábitos y menos aún la destreza de las personas.

En relación con el cuidado bucal de los niños, entre otros aspectos se destaca que el 88.5% de las mujeres con niños a su cargo, estuvo de acuerdo con que "los niños son más propensos (que los adultos) a la caries dental", el 83.9% consideran que "el cuidado de la boca del bebé comienza con la salida del primer diente", el 94.5% es consciente que "es perjudicial o dañino para el niño dormir con el tetero en la boca" y que "la alimentación es un factor importante que influye en la formación de los dientes". Entre las prácticas que citan las madres para garantizar el cuidado de la boca de los niños, la más frecuente es cepillarles los dientes con crema dental (87%) y en segundo lugar llevarlos al odontólogo periódicamente (16.3%).

Respecto a la aplicación de flúor, el 36.8% de las mujeres refiere que los niños han recibido aplicaciones o enjuagues de flúor en el último año, con mayor frecuencia en la escuela o colegio (68%) y en el puesto o centro de salud (13%). El 72.1% de las mujeres consideró que es necesario el uso de flúor para los niños debido a "que evita la caries" y " por que endurece los dientes". Las mujeres que no lo consideraron necesario (10%), argumentan que "es suficiente con el cepillado", o que "el flúor es dañino por que mancha los dientes o les quita su brillo" y el 18.0% manifesta no saber si el flúor es necesario para los niños. Todas estas afirmaciones evidencian que si bien se ha alcanzado un mayor conocimiento acerca de los riesgos para la salud bucal y se ha logrado un mayor interés sobre el cuidado de la dentición de los niños desde los primeros años de vida, es necesario continuar el proceso educativo sobre aspectos fisiológicos normales que las madres pueden monitorear como las etapas de erupción y de recambio dentario.

En relación con la demanda y utilización de servicios de salud bucal, del 82.9% de la población que refiere haber sentido alguna vez dolor en una muela o diente, solo el 66% consulto al odontólogo, el 32% tomo analgésicos, el 16% utilizo remedios caseros y el 7% uso antibióticos, llamando la atención los niveles de automedicación y el que sólo se consulta al odontólogo cuando la enfermedad se torna incapacitante.

El 22.2% de los encuestados refiere haber tenido algún problema dental o en la boca en el último mes (urgencia), siendo el problema más frecuente el dolor de muelas o dientes (60.5%) seguido por la presencia de caries dental, sangrado de la encía, pérdida de obturaciones y dientes, fracturas dentales y de prótesis, inflamación de la cara, dificultad para abrir la boca y otros. De estas personas, sólo consulto el 45%, principalmente por la pérdida de dientes y por la fractura de prótesis y el 12.3% dejó de asistir a su trabajo o al estudio, o no pudo realizar sus actividades ordinarias durante un tiempo promedio de 3 días, situación que aumenta el ausentismo escolar y laboral impactando negativamente la productividad del individuo.

Como causas de no consulta se reportaron la falta de dinero, la dificultad en el acceso a los servicios para consultas regulares ya sea por vivir en zonas rurales o por no tener afiliación a la seguridad o pertenecer al régimen subsidiado; además por la deficiencia en la oportunidad y en la organización de los servicios para responder a las diferentes percepciones y representaciones de las personas tanto de la boca como de la enfermedad bucal y la credibilidad de la población frente a la profesión odontológica.

2. MORBILIDAD BUCAL

Con el objeto de identificar la morbilidad bucal y las necesidades de atención odontológica se realizo el examen clínico, previa calibración de los odontólogos a fin de asegurar la interpretación, entendimiento y aplicación de criterios uniformes en la observación y registro de las patologías y condiciones incluidas en el estudio.

Las variables de morbilidad se analizaron con los datos originales tomados del examinado o por medio de índices, cruzados con las variables independientes que en algunos casos fueron reagrupadas para darle mayor cualificación a los resultados y evitar errores de muestreo altos en el caso de fenómenos de baja frecuencia.

 

2.1. PLACA BLANDA

El 81.6% del total de las personas presentaron placa al momento del examen, con una mayor proporción en las personas menores de 20 años (95%) hasta alcanzar menores proporciones en personas de edad avanzada (26.9%) debido básicamente a la pérdida dentaria.

Mediante el Indice de Placa Blanda (IPB), componente del Indice de Higiene Oral Simplificado(4) se determinó la presencia de placa encontrándose valores muy similares en los niños de 5, 6, 7 y 12 años (1.6 a los 7 años y de 1.2 (95% L.C. 1.1 – 1.3)(5) a los 12 años). En los adolescentes (15 a 19 años) y adultos de 20 a 44 años el índice bajó a 0.8 (95% L.C. 0.7 – 0.8) y entre las personas de 55 años y más se observaron valores entre 0.3 y 0.5.

Dado que el IPB clasifica finalmente los niveles de remoción de placa en bueno, regular y malo, se pudo determinar un nivel regular de remoción en las 2/3 partes de los niños corroborándose la apreciación sobre los insuficientes hábitos de higiene oral en este grupo. El nivel de remoción fue bueno para en el 49.5% de los adolescentes y en el 60% de los adultos.

La reducción del IPB de 1.08 en 1977/80 a 0.8 en el presente estudio indica una reducción cercana al 25% en el valor del índice, sugiriendo una leve mejoría en los niveles clínicos de higiene para la población general. La reducción es más evidente entre las personas de 15 años y más pues aunque debe tenerse en cuenta que en este estudio se evaluaron edades diferentes (5, 6, 7 y 12 años), los datos no sugieren mejoría en índice de placa blanda que oscilan entre 1.2 y 1.6 en comparación con un índice de 1.45 de los niños de 5 a 14 años en 1977-80.

2.2. CARIES DENTAL

Se emplearon para determinar el estado de la dentición temporal y permanente los índices ceo-d y CPO-D. Además se estableció la proporción de personas con historia de caries(6), la prevalencia de caries dental(7) y la necesidad de tratamiento.

En la dentición primaria, se encontró que el 60.4% de los niños de 5 años tenia historia de caries, proporción que aumento a 73.8% a los 7 años y descendió a 13% a los 12 años como efecto de la exfoliación dentaria; la prevalencia de caries fue de 54.8% a los 5 años y de 63.8% a los 7 años en tanto el índice ceo-d fue de 3.0 a los 5 años sin incrementos importantes a los 6 y 7 años presentándose un promedio de dientes temporales sanos de 16.3 a la misma edad.

En los niños de 5 años, edad índice para la dentición temporal, se observó una reducción del 30% en el promedio de dientes con historia de caries y el ceo-d paso de 4.2 en 1977–80 a 3.0 en 1998. Aunque el país no alcanzó la meta OMS/FDI de salud bucodental para este grupo de población(8), el que 39.6% de estos niños estén sin historia de caries, muestra un impacto moderado de los niveles de salud en la dentición primaria.

Dentro de las necesidades de tratamiento de los niños de 5, 6, 7 y 12 años, la operatoria ocupó el primer lugar (10.8%), seguido por las extracciones indicadas (1.7%) y las endodoncias (1.1%).

En la dentición permanente, el 19.9% de los niños de 7 años presentó historia de caries, porcentaje que se incrementó a 71.9% a los 12 y a 89.5% en la adolescencia (15 a 19 años), es decir que 9 de cada 10 adolescentes tiene experiencia de caries. Llama la atención sin embargo la reducción lograda en la historia de caries en los niños, principalmente a los 12 años al pasar de 82.6% en 1977/80 a 71.9% en la actualidad.

La prevalencia de caries presentó una tendencia muy similar a la historia; a los 12 años el 57% de los niños presentó una o más lesiones cavitarias no tratadas y el máximo valor (76.0%) se alcanzó en el grupo de 30 a 34 años, edad en la cual todas las personas presentaron experiencia de caries.

Al comparase la historia de caries con la prevalencia, se observa una relación de 3:2, lo que significa que de cada tres personas con historia de caries, dos tienen lesiones no tratadas al momento del examen.

Aunque el número de personas afectadas por caries, sigue siendo alto, el número de dientes afectados por persona ha experimentado un descenso sensible en relación con los datos del estudio de 1977/80 (Cuadro 1).

Cuadro 1. Indice CPO-D según edad.

Datos comparativos. Colombia 1977-80 / 1998

Edad

1998

Promedio

1977-80

Promedio

5

0.1

0.1

6

0.2

0.4

7

0.3

1.1

12

2.3

4.8

15-19

5.2

9.4

20-24

7.9

12.9

25-29

10.0

14.3

30-34

12.2

16.3

35-39

14.1

16.6

40-44

16.0

17.7

55-59

18.6

19.5

60-64

19.9

20.8

65-74

20.4

21.9

REGION    
Atlántica

9.2

10.2

Oriental

11.3

14.1

Occidental

9.7

14.3

Central

10.6

13.0

Santafé de Bogotá

10.8

12.7

TOTAL

10.3

12.7

El índice CPO-D presentó valores de 0.1 a los 5 años y 2.3 a los 12 años (95% L.C. 2.0 – 2.6) resaltándose que en esta edad el índice se redujo en más del 50% al pasar de 4.8 en 1977-80 a 2.3 en 1998 quedando por debajo de la meta establecida por la OMS de 3.0 para el año 2000. El número promedio de dientes permanentes sanos a los 12 años llegó a 23.3 es decir, el 90% de los dientes presentes, cifra que también mejoro en comparación con el 20.2 de 1977-80.

A partir del grupo de 15 a 19 años, el índice CPO-D presentó incrementos permanentes al aumentar la edad, pasando de 5.2 (95% L.C. 4.9 – 5.5) en esta edad a 10.0 (95% L.C. 9.6 – 10.4) en los adultos jóvenes (20 a 34 años), a 15.0 en la edad adulta (35 a 44 años) y a 19.6 en las personas de 55 años y más. El CPO-D general (todas las edades estudiadas(9) es de 10.3, siendo de 9.6 (95% L.C. 9.2 – 9.9) para los hombres y de 11.0 (95% L.C. 10.6 – 11.4) en las mujeres.

Los componentes del CPO-D(10) también presentaron comportamientos diferentes a través de las edades: en el grupo de 15 a 19 años el 80.4% de los dientes se encuentra sano, el 8.9% con caries, el 6.8% obturado y el resto perdido o con indicación de extracción por caries. Entre los adultos jóvenes la duplicación de la historia de caries respecto a los adolescentes recae principalmente en el número promedio de dientes perdidos, el cual fue cuatro veces mayor. En la edad adulta (35 a 44 años) la pérdida dentaria se vio aumentada significativamente a 8 dientes por persona y en los mayores de 55 años la perdida vuelve a duplicarse con respecto a los adultos alcanzando a ser de 16.2. Sin embargo, cabe resaltar que en todas las edades se presentó reducción del CPO-D con respecto a lo encontrado en 1977/80 debido principalmente a una redución de la perdida dentaria.

La caries radicular, mostró valores bajos (entre 0.3 y 0.5 raíces cariadas por persona) dentro del grupo de 35 a 44 años con un aumento muy leve entre los mayores de 55 años, siendo para la población general de 0.6.

Las necesidades de tratamiento se aumentan paulatinamente con la edad. Los niños de 5, 6 y 7 años requieren principalmente de sellantes y obturaciones; a los 12 años la necesidad de sellantes se reduce en tanto se aumenta la necesidad de operatoria y aparecen las necesidades endodónticas, de extracciones y coronas, con una proporción total de dientes con necesidad de tratamiento de 11.5%. Entre los 15 y 34 años las principales necesidades son de operatoria, exodoncia y endodoncia y a partir de los 35 años se reduce paulatinamente la necesidad de operatoria y de endodoncia a expensas del aumento de las exodoncias. En la población general la proporción de dientes con necesidad de tratamiento es de 11.7% (Cuadro 2).

Cuadro 2. Necesidad de tratamiento en la dentición permanente, según edad. Colombia, 1998

El índice de extensión y severidad (IES) en la población general fue de (16,1.2)(16) es decir que en promedio la población presentó un 16% de superficies afectadas (pérdida localizada) con un promedio de pérdida de inserción de 1.2 mm (leve). En la población con pérdida de inserción, el índice específico fue de (32,1.4) aumentándose con la edad la proporción de personas con pérdida de inserción (32.8% de las personas de 15 a 19 años y 87.0% de las personas de 55 años y más).

La presencia de al menos un marcador periodontal se observó en el 92.4% de las personas; de estas el 8.8% presentó sangrado al sondaje, el 53.3% (95% L.C. 53.27 – 53.32) presentó sangrado y cálculos simultáneamente llamando la atención que 60.9% de los niños de 12 años presenta este marcador; las bolsas pandas (menores de 6 mm) se diagnosticaron en el 26.5% de las personas (95% L.C. 26.88 – 26.91) y las profundas (de 6 y más mm) en el 3,8% (95% L.C. 3.78 – 3.81).

De acuerdo con la situación encontrada, el 7.6% de las personas, principalmente los niños, no requieren de tratamiento. Del 92.4% con necesidad de tratamiento, el 88.6%, principalmente los niños, requieren de detartraje, profilaxis y refuerzo en las medidas de higiene oral y un 3.8%, principalmente los mayores de 30 años requieren de tratamiento complejo debido a la presencia de bolsas profundas.

La prevalencia actual de 50.2% refleja una situación diferente a la reportada en 1977-80, cuando se afirmó que el 94.7% de la población tenía enfermedad periodontal en alguna de sus fases (Cuadro 3). La explicación de esta diferencia se basa principalmente en los cambios que se produjeron en los parámetros que definen la enfermedad y en el método de diagnóstico, en la década de los 80’s. Esto sumado a que el estudio de la enfermedad periodontal, por sus características debe hacerse a través de diseños longitudinales de largos periodos, dificulta evaluar con claridad la tendencia de este problema.

Cuadro 3. Enfermedad periodontal. Datos comparativos.

Colombia 1977-80 / 1998

Edad

Con pérdida de inserción 1998

%

Con enfermedad periodontal 1977-80

%

15 a 19

32.7

92.8

20 a 24

37.0

94.1

25 a 29

42.9

93.4

30 a 34

57.9

95.3

35 a 39

65.8

95.0

40 a 44

68.5

94.4

55 a 59

83.3

93.8*

60 a 64

88.3

 
65 y más

90.6

 
Regiones    
Atlántica

49.8

94.8

Oriental

54.8

96.1

Occidental

42.3

95.6

Central

46.9

93.5

Santafé de Bogotá

58.9

93.6

TOTAL

50.2

94.7

*Personas de 45 años y más

2.4. FLUOROSIS DENTAL

Los hallazgos de fluorosis se realizarón aplicando los criterios del Indice de Dean (17,18) en las edades de 6, 7, 12 y 15 a 19 años. La proporción de personas con fluorosis en estas edades fue de 11.5%, principalmente en los niveles muy leve y leve y solo el 0.8% presentó lesiones consideradas como moderadas o severas (Cuadro 4). Esta prevalencia debe ser analizada cuidadosamente, debido a que no existe consenso de la tasa de prevalencia que puede tolerarse, lo que ha conducido a debates de orden internacional y nacional sobre la inocuidad o efecto adverso de este elemento (19,20,21).

La prevalencia presentó diferencias según la edad: la proporción de niños de 6 y 7 años con fluorosis fue de 25.7% en tanto que a los 12 años fue de 18.7% y en los adolescentes (15 a 19 años) de 5.3%. Estos resultados permiten establecer la hipótesis sobre una exposición diferente a los fluoruros para cada edad, aunque no debe olvidarse el efecto de la pérdida de la huella de la fluorosis a medida que aumenta la edad, por pérdida del esmalte afectado.

No existen en el país estudios anteriores que aporten evidencia para hablar de las tendencias del problema, sin embargo las prevalencias por encima del 20% en los niveles dudoso y leve, encontradas en el presente estudio en algunas regiones y en algunas edades obligan a preguntarse por una posible sobre exposición de los niños en las etapas de formación dentaria a diversas fuentes y concentraciones de flúor.

Cuadro 4. Prevalencia de fluorosis en niños y adolescentes en dentición permanente. Colombia, 1998

El examen de fluorosis se hizo en los dientes incisivos, caninos y primeros premolares superiores (15, 25, 13, 23, 12, 22, 11 y 21) y se observó que el 90% de los dientes permanentes de los niños y adolescentes (de las edades evaluadas) se calificaron como sanos para fluorosis dental, el 9% están afectados por fluorosis muy leve o leve y solo el 1% presenta fluorosis moderada o severa.

2.5. ARTICULACION TEMPORO MANDIBULAR

Mediante el Indice de Helkimo, se estableció que el 47.4% de las personas mayores de 15 años reportaron síntomas subjetivos de disfunción de la ATM; el 18.7% de los casos presentarón síntomas leves y el 28.7% severos. De los signos y síntomas estudiados el más frecuente fue el ruido articular que se presentó en el 25.4% de las personas, 12.4% de forma unilateral y 13.3% de forma bilateral de forma similar a lo reportado en otros estudios.

2.6. MUCOSA ORAL Y ANOMALIAS DE LA OCLUSION Y DENTOFACIALES

La prevalencia de las patologías de mucosa incluidas en este estudio es de 11.4%, presentándose con mayor frecuencia los aumentos tisulares asociados a prótesis y a otros hábitos que pasaron de 1.8% en 1977-80 a 5.4% en el presente estudio debido principalmente a la presencia de prótesis desadaptadas. Las demás condiciones como ulceras, fístulas, leucoplasias, aumentos tisulares no asociados a prótesis y demás entidades evaluadas presentaron prevalencias inferiores incluyendo la prevalencia, tanto de labio como de paladar fisurado, que llego al 0.2% en el total de las personas examinadas.

En la comparación de las anomalías de la oclusión es importante tener presente que se tienen poblaciones diferentes, debido a que en el estudio de 1977-80 se evaluó sobre el total de examinados en tanto en 1998 se evaluó en grupos específicos (niños de 12 años y personas de 15 a 19 años). Teniendo presente lo anterior se observa un aumento en la presencia de apiñamiento, principalmente en el maxilar inferior (36.6% a los 12 años y 38.2% en el grupo de 15 a 19 años) y de mordidas cruzadas posteriores posiblemente debido a la mayor conservación dental en las edades jóvenes.

2.7. PROTESIS

En el maxilar superior el 51.9% de las personas de 15 a 44 años y de 55 años y más mantienen la dentición completa y en el maxilar inferior el 46.4%, es decir no necesitan del uso de ningún tipo de prótesis.

La presencia de prótesis en el maxilar superior se observa en el 25.8% de las personas y en el inferior en tan solo el 7.0%, siendo más frecuente en los mayores de 55 años. La necesidad de elaboración de prótesis por presencia de espacios edéntulos sin uso de prótesis al momento del Estudio llega al 22.3% para el maxilar superior y a 46.6% para el inferior con una mayor necesidad de prótesis parcial que de prótesis total, en tanto que entre las personas que ya utilizan prótesis, el 56.4% requiere cambio de la prótesis superior y el 51.7% de la inferior.

3. CONCLUSIONES

En general, se observó que las representaciones, conocimientos y prácticas en salud bucal se han visto afectadas positivamente como resultado en alguna medida de las actividades adelantadas en promoción de la salud y prevención de la enfermedad, de las campañas educativas o publicitarias y de los programas asistenciales de las últimas décadas conllevando a una disminución de la morbilidad oral de la población colombiana que sin embargo es más evidente en los niños y adolescentes. Los principales logros han estado relacionados con las practicas de cepillado a pesar de lo cual es necesario que otras actividades complementarias de la higiene oral deben ser reforzadas con instrucciones sobre su correcta realización y vigilancia.

El análisis de los resultados de la evaluación clínica en las diferentes edades, permite apreciar que existen diferencias en el perfil de salud bucal de la población joven, en comparación con el de los adultos y los adultos mayores lo cual debe tenerse en cuenta al considerar las necesidades de atención en salud bucal. Igualmente al comparar los datos obtenidos en los dos estudios anteriores, los valores de los indicadores de salud bucal estimados en el presente estudio, expresan una mejoría, presumiblemente como consecuencia también de un mayor acceso a la asistencia odontológica.

A pesar de esta situación general, es evidente que los cambios son más significativos en la población joven, que muestran diferencias importantes al compararlos con los del mismo grupo en el estudio pasado y con los de la población adulta dentro de este mismo estudio; no cabe duda que esto es un reflejo del impacto de múltiples medidas que han interactuado para dar este resultado: la educación a las nuevas generaciones de madres que posiblemente se inició desde cuando ellas mismas estaban en la escuela, el programa de fluorización de la sal de consumo humano, las pastas dentales fluoruradas, la publicidad de las casas de productos dentales a través de los medios masivos de comunicación, los programas escolares de educación y protección específica, entre otros.

A fin de mejorar los indicadores actuales y cumplir con las metas trazadas en salud bucal a nivel nacional y mundial, es necesario ajustar las actividades de promoción, prevención y asistencia al perfil de morbilidad oral así como a las representaciones, conocimientos y prácticas en salud bucal descritos en el presente estudio y orientarlas prioritariamente hacia aquellas regiones del país, grupos de edad y estratos más afectados de la población.

  1. Mejía, R. et. al. Morbilidad Oral. Investigación Nacional de Morbilidad. Estudio de Recursos Humanos para la Salud y la Educación Médica en Colombia. Minsalud, ASCOFAME. Bogotá, 1971.
  2. Moncada, O Ministerio de Salud. Estudio Nacional de Salud. Colombia, 1977-1980
  3. Se tomaron en cuenta estas edades por ser consideradas las más representativas de las variaciones en la frecuencia y severidad de los problemas bucales, así como de las necesidades de tratamiento, ante la necesidad de disminuir los costos y reducir el tiempo de realización del Estudio.
  4. Green,J y Vermillion, J The simplified oral hygiene index. Jouranl of American Dental Association 68:7-13, 1964.
  5. Se expresa con un 95% de confianza los límites superiores e inferiores en los que se encuentra el valor reportado.
  6. Proporción de personas con uno o más dientes cariados y/o perdidos por caries y/o obturados por caries. Debe tenerse en cuenta que en el presente Estudio sólo se diagnosticaron las lesiones cavitarias, es decir no se tuvieron en cuenta las lesiones no cavitarias o manchas blancas.
  7. Proporción e personas que presentan una o más lesiones cavitarias de caries dental no tratada, en el momento del Estudio.
  8. El 50% de los niños de 5 años tendrán en el año 2000 un ceo-d igual a cero (sin experiencia de caries en la dentición primaria)

  9. No puede considerarse Nacional por cuanto no se contemplan todas las edades.
  10. Componentes d el CPO-D: dientes cariados, obturados y perdidos

  11. Carlos, JP. Wolfe MD and Kingman A: The extent and severity index: a simple method for use in epidemiologic studies of periodontal disease. J Clin Periodontol 1986; 13:500-505.
  12. Papapanou PN, Wenstrom JL, Johnsson T: Extent and Severity of periodontal destruction based on partial clinical assessments. Community Dent Oral Epidemiol 1993; 21:181-4
  13. Ainamo J, Barmes DE, Beagrie G, Cutress T, Martin J and Sardo-Infirri J. Development of the World Health Organization (WHO) Comumunity Periodontal Indes of Treatment Needs (CPINT). Int. Dent J 32:281-291, 1982.
  14. Papapanou PN: Periodontal diseases: epidemiology. Ann Periodontol 1996;1:1-36
  15. American Academy of Periodontology: Epidemiology of periodontal diseases (position paper). J Periodontol 1996;67:935-945
  16. El índice de extensión y severidad se expresa por medio de dos cifras entre paréntesis. La primera representa la extensión y la segunda la severidad.
  17. El índice de Dean determina la presencia clínica de manchas intrínsecas compatibles con fluorosis, la corroboración definitiva requiere de análisis histológico.
  18. Dean, HT. Classification of mottled enamel diagnosis. JADA, August, 1934.
  19. Pendrys, D.G., Stam, J.C.: Relationship of total fluoride intake to beneficial effects and enamel fluorosis. J.Dent. Res. 69 (Spcs Iss): 529-538; 1990
  20. Levy, S.M., Kohout, F.J., Kiritsy, M.C., Heilman, J.R., Wefel, I.S.: Infants fluoride ingestion from water, supplements and dentrifice. Jada. 126: 1628-1632; 1995
  21. Lalumaundier, J.A., Rozier, R.G.: The prevalence and risk factors of fluorosis among patients in a pediatric dental practice. Ped. Dent. 17:19-25; 1995

 


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