Editorial

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Editado en Bogotá D.C.

¿Y del petróleo qué?

La Ley 100 de 1993 establecía en su Artículo 221 que "Para financiar con los entes territoriales los subsidios a los usuarios afiliados según las normas del régimen subsidiado, el Fondo de Solidaridad y Garantía contará con los siguientes recursos:" A continuación, entre varios literales, el f) señalaba "Los recursos provenientes del impuesto de remesas de utilidades de empresas petroleras correspondientes a la producción de la zona de cusiana y cupiagua", tal cual, sin mayúsculas.

La verdad es que el sector salud se ilusionó como niño pequeño ante la promesa de un caramelo, con la posibilidad de ser partícipe, aunque fuera en pequeña porción, de la enorme riqueza que generarían los más grandes yaciemientos de petróleo descubiertos en la historia del país. Funcionarios del más alto rango tragaron el cuento entero y acríticamente lo repitieron a lo largo y ancho del país para destacar las bondades de la reforma.

No sólo eso, por si hubiera dudas, el Artículo 214 de la Ley 100 establecía adicionalmente entre los recursos del Régimen Subsidiado "El 15% de los recursos adicionales que a partir de 1997 reciban los municipios, distritos y departamentos como participaciones y transferencias por concepto del impuesto de renta sobre la producción de las empresas de la industria petrolera causada en la zona de Cupiagua y Ciusiana", esta vez en mayúsculas.

Después de transcurridos más de seis años de aprobada la Ley, Cusiana y Cupiagua, con o sin mayusculas, no han significado recursos para el sector salud del país, pese a que se encuentran en el pico de producción y además el precio del petróleo atraviesa por la más importante bonanza de los últimos tiempos.

Las razones aducidas van desde "la redacción del artículo hace imposible liquidar el impuesto", pasando por "ya casi encontramos una forma de poder cumplir con lo que manda la Ley", siguiendo por "de ese artículo no nos acordábamos, pero algún municipio pone una platica", hasta incluso "es que las empresas petroleras mandan petróleo al exterior y no utilidades, pues estas se generan allá donde lo venden".

De una forma u otra, el sector salud ha sido timado hasta ahora con el cuento del petróleo, y millones de ciudadanos pobres que requieren con urgencia el subsidio de salud no logran acceder a el, como ordena la Ley, porque no se aportan entre otros recursos los provenientes de la gran riqueza del subsuelo que, como lo define la Constitución, es propiedad de la nación, es decir de todos los colombianos.

Al revisar los cálculos iniciales de la reforma, puede observarse que de haberse cumplido lo previsto en la Ley, los recursos estimados por este concepto para el año 2000 permitirían incluir a un millon de ciudadanos más en el Régimen Subsidiado.

Ante lo que ya amenaza con convertirse en despojo para el sector, y dada la grave crisis que este atraviesa, agudizada por la recesión económica, la dirigencia sectorial tiene que reclamar hechos y no más disculpas a las otras dependencias gubernamentales encargadas de liquidar el impuesto. Al mismo tiempo los organismos de control deben hacer algo más que simplemente mencionar la falta de dichos recursos en sus informes.


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