Editorial

Una publicación de Inversiones MARCHA Ltda
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Fotografía: Juan José Martínez Gonzalez
Consejo Editorial:

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Comunicaciones E.mail
Editado en Bogotá D.C.

Adiós Siglo XX. Gracias por las comunicaciones

Que se vaya el Siglo XX, que se vaya con toda la miseria y violencia que dejó sobre Colombia, para que llegue un SigloXXI más justo, más equitativo, más pacífico. Si no se vá el 31 de Diciembre de 1999, que se vaya el año siguiente. Por lo menos ya se van los mil novecientos.....

No deberíamos despedir así al Siglo XX, el siglo de las comunicaciones, el que nos llevó de la mula al jet, el siglo del automovil y sus problemas, el siglo de las grandes ciudades, el siglo en que nacimos y en el que millones de colombianos lograron incorporarse a la civilización, también el que creó la magia de la electricidad y la telefonía, los computadores y el Internet (en fin, todo aquello que nos hace posible existir). Pero queremos que se vaya porque, sin duda alguna, el próximo siglo será mejor para todos los colombianos.

Creemos que con el siglo XXI llegarán realmente las oportunidades para todos aquellos que tan sólo conocieron al hombre del siglo XX y sus posibilidades a través del televisor, cajita mágica que sin duda les generó grandes esperanzas o les creó fuertes resentimientos, o ambas cosas a la vez, porque no es posible esperar nada distinto de quienes, desde la pobreza, por primera vez pudieron ver tan claramente, y hasta en color, todo lo que se les niega.

Si señor, este fué el instrumento más subversivo del siglo, lo sigue siendo hoy en día y lo será aún por muchos años más. Quienes hoy no entienden la sublevación de los pobres (el irrespeto) y no aceptan sus "desmedidas exigencias" (derechos fundamentales) más les vale pensar en retirarles los televisores, para que así se reproduzca la forma de pensar de aquel famoso general del Estatuto de Seguridad, que captaran nuestros oídos en una ceremonía de graduación al finalizar los años 60: "A los campesinos no hay que darles educación, porque abandonan el campo y se van para la ciudad".

Es precisamente el desarrollo de las comunicaciones, junto con las posibilidades de transmitir y acceder masivamente a la información, el motor que genera nuestro optimismo en el futuro. Pero aclaremos que no se trata de la información acomodada al gusto de unos cuantos poderes económicos y políticos. Esa se queda con el siglo, al igual que la manipulación de la opinión pública como fórmula de democracia.

Igual sucedió con la invención de la imprenta: los libros llegaron primero a unos pocos, fueron controlados por otros pocos o prohibidos por determinadas autoridades. Sin embargo, el conocimiento difundido y generado a través de los libros se fué expandiendo como una epidemia incontrolable y al fín de este siglo sólo pueden considerarse como imbéciles aquellos que aún piensen en algún tipo de libros prohibidos o de censura a la palabra escrita.

Lo verdaderamente revolucionario, lo que verdaderamente posibilitó el mundo contemporaneo, fué el libro en sí mismo, el libro como instrumento de difusión y transmisión del conocimiento, sin importar qué pudiera estar contenido en él. El poder tener acceso al libro, en primer lugar, y el poder tener acceso directamente, sin intermediarios que nos explicaran el mundo a su manera, en segundo, fuéron los motores que impulsaron la dinámica económica y social.

Con las comunicaciones electrónicas sucede lo mismo. En un principio fueron pocos medios en manos de unos pocos, pero se fueron creando muchos más medios, y aunque fueran utilizados por otros pocos para su propio beneficio, el instrumento finalmente beneficiaba a todos. Finalmente, el desarrollo del computador y de la red mundial de información significan absoluto acceso al conocimiento mundial, independientemente de que en un principio se genere una brecha entre los primeros que tienen este acceso y los que no lo tienen. Igual fué en un principio con el libro.

El poder tener acceso a la información mundial, en primer lugar, y el poder escoger nuestra información (en lugar de que nos la transmitan como sujetos pasivos), en segundo, son realidades que significarán una nueva revolución económica y social. Lo verdaderamente revolucionario, lo que verdaderamente posibilita el mundo del futuro son las comunicaciones electrónicas, la informática y la telemática como instrumentos de difusión y transmisión del conocimiento, sin importar qué se difunda y se transmita a través de ellos. Todo estará contenido y todo será comunicado en este nuevo cerebro universal.

Y en ese mundo del futuro, donde la información estará al alcance de todos, no caben las mentiras ni los engaños, no caben las manipulaciones de la información, no caben las componendas entre unos pocos, no caben los acuerdos a puerta cerrada. Sólo cabe la democracia real, la discusión sobre el conocimiento exacto de los hechos y la verdad, pues en cuestión de segundos todos se pueden enterar de algún hecho o decisión inconveniente para la mayoría.

Que venga ese siglo XXI, que sin duda traerá la equidad como regalo, pues la inequidad se pondrá en evidencia; que de seguro traerá justicia, porque la injusticia se pondrá en evidencia; que de seguro traerá acceso real para todos los colombianos a los servicios de salud, porque la violencia que significa la exclusión de los modernos servicios de atención médica o de cuidado de la salud, también se pondrá en evidencia.

 


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