Acrílico del maestro Gustavo Parra

 

De nuestros

Colaboradores

 


 

¡KAPUTI MENNONITA!

Por: Carlos Mario Ramírez R (1)

Permítame apreciado lector compartir una reciente y fascinante experiencia de mi labor como Consultor para la Descentralización del sector estatal de salud en el Paraguay, en la cual llevamos dos años tratando de convencer al gobierno nacional de las ventajas de dicho proceso.

Vale mencionarle antes de iniciar, que a inicios del presente año estuvieron en Colombia varios alcaldes, representantes de ONG y de Agencias Internacionales de Cooperación con sede en este hermoso y tranquilo país, conociendo nuestra experiencia descentralista en la gestión ambiental (disposición de basuras, y de excretas) a nivel municipal. A pesar de haber coincidido la visita con el terremoto del eje cafetero, y la ansiedad normal de cualquier extranjero al llegar a un país tan "inseguro", -es el único tema que envía nuestra prensa-, el informe de su visita no podría haber sido más halagador y estimulante de mi ego –aunque a los paisas nos lo agiganta cualquier estimulo-, "Que país, hospitalarios, sencillos, sinceros, dicen lo bueno y lo malo de su experiencia" Un gringo se deleitaba hablando de "RECUPERAR", del tratamiento de basuras en Cundínamarca, de nuestro "añorado" aguardientico", del limpio Medellín, (¡perdón!), en fin, todos coincidían en que a lo mejor nuestra adversidad y canibalismo, -escuchado en las noticias, porque en tres semanas no presenciaron ningún acto violento-, generaba a la vez un gran esfuerzo nacional por salir adelante.

Aprovechando tan positiva experiencia, me animé a sugerir una visita de parlamentarios Paraguayos a Colombia, y conocer nuestro sistema de salud, aún a pesar de haber llegado desde 1997 –antes que el suscrito-, el mensaje prematuro concluyendo que nuestros procesos de Descentralización y Aseguramiento habían fracasado. "Conozcan entonces las causas de nuestro fracaso", argumenté con humilde disgusto. A inicios de octubre, mientras los parlamentarios estaban en Colombia, viajé –700 kilometros- al Chaco Paraguayo, con el objeto de aportar un granito de arena para implementar un proyecto piloto de descentralización departamental en salud, esa es la experiencia que quiero compartir.

El remoto Chaco (Llamado por los indígenas Chacú, "gran lugar para cazar") está ubicado en el corazón de nuestra América del Sur, abarca mas de 260.000 kilómetros cuadrados entre el Pantanal de Brasil, las pampas herbosas de Argentina, el inicio de las montañas andinas del sur Boliviano, y las selvas semitropicales del Oriente Paraguayo. Tiene más animales silvestres por kilometro cuadrado que la Amazonía, la hostilidad de su clima (puede variar 44 grados en un día), donde es escasa el agua dulce, y a solo unos centímetros de la delgada capa vegetal abundante el agua salada, situación que causa muy fácilmente la desertificación de su tierra, cuando al "desmontarla" para proyectos agrícolas, se mezcla el agua lluvia con la salada. Por ello el Indígena vivía de la caza fundamentalmente. El Chaco Paraguayo, aporta el 60% del territorio nacional, y solo el 3% de su población.

A finales del siglo pasado, el Paraguay había sido devastado por la guerra contra Brasil, Argentina y Uruguay, llamada "la guerra de la triple alianza". Aprovechando dicha debilidad, Bolivia inicia en 1920, una disputa fronteriza por dicho territorio. Mientras ello ocurría, en Europa, y especialmente en la Rusia postzarista, se inició la persecución contra los grupos religiosos, entre ellos estaban los evangélicos "mennonitas", quienes buscaron desesperadamente refugio en cualquier parte del mundo, es así como el gobierno paraguayo los invita a colonizar el Chaco, tratando así de proteger su inhospito territorio de las ambiciones bolivianas.

En 1927, procedentes de Canadá, llegaron las primeras familias mennonitas, cristianos pacifistas, los primeros no-indígenas en habitar el Chaco boreal paraguayo, con excepción de los paraguayos que eran exiliados allí por criticar a los dictadores. En 1930 otros llegaron de Rusia; y en 1948, vinieron otros refugiados de la segunda guerra mundial. Independiente del país de origen, todos hablaban un alemán no muy puro, esperando llegar a la tierra prometida llamaron su nueva morada "El infierno Verde", encontraron solo 500 indígenas en vía de extinción. Los mennonitas siempre se han caracterizado por su vocación rural, desarrollando un fuerte espíritu de solidaridad de grupo, inicialmente muy cerrado.

Contaba un anciano de los primeros colonizadores, que ante un reclamo de los animales por ser desplazados por los humanos en todas partes, Dios les dijo, solo tengo un lugar donde los humanos no podrán sobrevivir....váyanse al Chaco y vivirán en paz, ........y así fue, ......... hasta que llegaron los mennonitas. Han despejado ecológicamente miles de hectáreas, produciendo el 65% de la leche paraguaya; carne vacuna para consumo nacional e internacional; sorgo, maní, trigo y todo lo que su constancia y creatividad pueda lograr en una tierra semiárida. Desarrollaron una gran red de "tajamares", depósitos poco profundos construidos con elementos naturales para recoger agua lluvia, las viviendas poseen depósitos subterráneos a los cuales conducen eficientemente también el agua lluvia. La Economía solidaria, el propósito de bienestar colectivo, la honestidad, y la equidad son valores que han desarrollado en su máxima expresión. Hay un reconocmiento mutuo, los mennonitas dicen: "Sin los indios no hubiéramos sobrevivido", los indígenas dicen: "sin los mennos nos hubiéramos extinguido"

Hoy viven allí, 18.000 indígenas de diversas etnias; 12.000 latinos, incluyendo inmigrantes brasileños y argentinos, 14.000 mennonitas distribuidos en tres cooperativas, a pesar de aportar gran proporción de los ingresos tributarios, el Estado paraguayo –excepto por los militares- esta prácticamente ausente. Pero ellos solos han logrado todo lo que cualquier ciudadano espera de un estado social. El mennonita aporta a la caja mutual o aseguradora de su cooperativa entre el 5 y el 10% de su ingreso, para los servicios sociales, educación, salud, jubilación, seguridad, y vías. Reciben sus servicios de salud en cualquiera de los 3 hospitales, que suman un centenar de camas, 2 de ellos especializados.

A su respectiva caja mutual, (hay 15, una por cada etnia, y tres adscritas a cada cooperativa mennonita), el indígena aporta el 5% de su salario o producción, que sumados a un 5% adicional aportado por la Cooperativa Mennonita, y en caso de ser asalariado, a otro 5% aportado por el patrón, le cubre un plan integral de salud, recibido en su misma comunidad y siendo referido en caso necesario a una clínica indígena, o al hospital mennonita. El promotor de salud indígena, tiene comunicación radiotelefónica permanente con la Clínica Indígena respectiva, aunque en reducción, la mortalidad indígena neonatal –parte posiblemente por causas culturales- sigue muy alta, estimada en cerca del centenar por cada mil nacidos vivos, las cifras de parto institucional es furstrante, aunque existe un esperanzador proyecto de "parto limpio" en la vivienda, que respeta la cultura nativa.

El 70% de la población del chaco central posee un seguro de salud, de ellos uno de cada diez están afiliados al I.S.S. paraguayo; un 10% reciben servicios subsidiados por demanda directa en los servicios del Ministerio de Salud, y especialmente en los de la gobernación, creada hace solo 6 años, los dos gobernadores electos hasta el momento son mennonitas; y el 20% restante no tiene acceso, por barreras económicas y geográficas especialmente, para la cual estudiamos la factibílidad de un aseguramiento, o un subsidio parcial a la demanda, esperando afianzar una transferencia de competencias y recursos desde el ministerio a la gobernación, quien puede llegar con servicios móviles.

Hemos estimado, que en 1998 las cajas mutuales de los mennonitas recibieron por contribuciones específicas para salud, cerca de 230 dólares percápita, yo espero obtener al menos una aproximación a la U.P.C. del gasto específico en prestación de servicios, puesto que con ello también financian, formación de promotores y auxiliares de enfermería y obstetricia, (en Paraguay los médicos no atienden mas del 10% de los partos); subsidios a las cajas mutuales indígenas; y atenciones a población latina e indígena no asegurada.

Por ultimo, le cuento que una asociación cooperativa Inter-etnica, mennonita e indígena, creada hace casi 40 años, financiada por los germano-parlantes, y dirigidas mayoritariamente por indios electos democráticamente, permite al indígena ser propietario de su propia chacra, recibir crédito y asistencia técnica agropecuaria y en el mercadeo de su producción. Todo esta sustentado en la economía solidaria.

Le soy sincero apreciado lector, que esperaba encontrarme una elite mennonita en excelentes condiciones de desarrollo y bienestar, y a los indígenas y latinos en una pobreza absoluta con subdesarrollados servicios de salud, y le aseguro que –excepto el hospital Regional del Ministerio, cuyo estado es deprimente, a pesar de ejecutar un presupuesto efectivo anual de 800 mil dólares- la red es ejemplo en Latinoamérica.

Su seguridad social es realmente integral, las cajas mutuales para salud a pesar de tener un promedio de solo 2.000 asegurados son sólidas financieramente, no hay animo de lucro, su preocupación es mantener excelentes servicios, el trabajador de la salud percibe los mejores salarios del cono sur, el prestador del servicio de salud tiene como único objetivo el paciente. Yo no me atreví ni a mencionar la palabra eficiencia, costo-efectividad, y tantos términos que han causado inequidad y disminución del gasto en los hospitales públicos de nuestros países. Salvo los recursos financieros del hospital del Ministerio, no encuentro nada descentralizable. Es algo tan ejemplar que uno piensa con envidia, no será posible replicar esta experiencia integral en 10 o 20 comunidades colombianas, como esperanzadores laboratorios de paz. Y que los actores de nuestro Aseguramiento social en salud, adquiriéramos un poco de sus valores.

Termino contándole, que los parlamentarios, médicos ambos, han llegado con un positivo aprecio por la experiencia colombiana, incluyendo claro, nuestro fracaso en la quiebra de los hospitales, en los problemas del subsidio cruzado hacia los menos pobres en el régimen subsidiado, y la no oportuna inversión de los recursos para la salud por parte de alcaldes y gobernadores. Esperanzados y deseosos de que corrijamos los defectos y potenciemos lo bueno, para lo cual no me ha quedado espacio.

Solo me falta decirle que es "kaputi". Kaputi Mennonita es él titulo de un libro escrito por un mennonita, es también un termino derivado del alemán, lo único que decían los soldados paraguayos a los mennonitas en la guerra del chaco contra Bolivia, en los años 30. Cuándo la escasa y valiosa agua se acababa en él ejercito paraguayo, bajaban a las colonias menno, y decían: "Kaputi agua mennonita", ¡Se acabó el agua! Literalmente en el lenguaje mennonita significa: ¡NO MAS! ¡Paraguay ganó la guerra, lo mennonitas les dieron agua! ¡Nosotros, los colombianos, ganaremos la PAZ! Solo tenemos que seguir su ejemplo.

(1) Carlos Mario Ramírez R. Consultor Salud USAID/Paraguay.


Regresar a Portada