Editorial

Una publicación de Inversiones MARCHA Ltda
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Editado en Bogotá D.C.

¿Ya llegamos al fondo?

Resulta en verdad muy agradable leer y escuchar -por estos días- los primeros anuncios sobre el cambio positivo en la tendencia de los principales indicadores económicos, y el inicio consecuente de un lento proceso de reactivación.

Tan larga y severa crisis dejará sin duda como resultante un significativo deterioro, tanto del aparto productivo como de los sectores sociales, con el consecuente costo en tiempo y dinero de poner otra vez en plena marcha a la nación. Ello sin contar el rezago, es decir, la diferencia irrecuperable entre la situación actual y la que debieramos tener si no se hubiera presentado la crisis.

Además, el inicio de la aceleración, recibido como una bendición, no significa que todos los sectores productores de bienes o servicios despeguen a un mismo tiempo. El país y la economía no se comportan uniformemente, en sus distintos sectores, sino mas bien como el flujo de vehículos en una Avenida congestionada.

En nuestro enorme trancón, costoso en términos de tiempo y combustible, los sectores de vanguardia ya han comenzado a acelerar, mientras otros, como el de la salud, con sus problemas propios, aún se están deteniendo en la parte final del atasco, por lo que tardarán mucho más tiempo en recuperar la velocidad de crecimiento que traían.

El sector salud no ha tocado fondo en su propia crisis. Podemos estimar sin temor a equivocación que el año 2000 será el más difícil, antes de que se inicie un proceso de recuperación. En dicho año llegarán a condiciones inmanejables las crisis financieras de las EPS públicas y los hospitales del Estado, que desde hace años se han dejado avanzar con cierta indolencia.

La crisis de las EPS públicas, aunque no se origina ni mucho menos en la crisis económica, se ve agravada por la caida de la tasa de ocupación y el empleo formal. La crisis financiera de los hospitales públicos, que tampoco es consecuencia de la general, igualmente empeorará, pues a su propia inercia estructural se suman ahora contínuos recortes presupuestales que hacen parte del ajuste fiscal.

El sector salud llegará entonces a una situación insostenible, que forzará las consecuentes correcciones o rectificaciones de rumbo. Una toma de decisiones impostergable, pero realmente impredecible. Si a esta condición explosiva le agregamos la pérdida de liderazgo del sector, solo restará esperar que quienes nos dirigieron intencional y conscientemente a esta crisis, nos señalen con elocuencia la forma de salir de la misma.

Sí, intencionalmente, porque para proteger con seguridad social en salud a todos los colombianos, no era necesario ni conveniente llevar a la quiebra a la mayoría de los hospitales del país, ni tampoco ahogar a la mayor EPS pública. Tampoco es posible alcanzar la meta de universalidad, por supuesto, cuando se reducen progresivamente los recursos asignados al sector, como ha sucedido durante los últimos tres años.

 


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