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Proyecto del Genoma Humano estará listo para el 2000

El noventa por ciento del "plano del ser humano", el Proyecto del Genoma Humano, estará listo para el año 2000. El programa, que comenzó en 1990 y se esperaba fuera terminado en el 2005, tiene el objeto de identificar los 80.000 genes que constituyen nuestro ADN y elaborar una especie de "manual de instrucciones" sobre el funcionamiento de nuestro organismo.

El Proyecto del Genoma Humano (PGH) también tiene el objetivo de desarrollar medios para analizar los 3.000 millones de pares de bases químicas que forman el ADN, indicó el doctor Francis Collins, director del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos.

Un vez listo el genoma, vale decir el mapa de todo el ADN de un organismo, el análisis genético permitirá a los médicos detectar enfermedades graves como el cáncer o los transtornos coronarios, diagnosticarlos y tratarlos.

El PGH también ayudará a los investigadores a comprender por qué estas enfermedades, al igual que la esclerosis múltiple, la esquizofrenia y la hipertensión, pueden afectar de distinta forma a distintas familias, y contribuir a prevenirlas.

"Estos descubrimientos nos permitirán diseñar programas individuales de medicina preventiva para que la gente pueda mantenerse saludable", dijo Collins.

"Cada persona podrá saber cuánto riesgo corre de contraer ciertas enfermedades y podrán modificar su dieta, su estilo de vida y necesidades médicas según sea necesario", señaló.

Además, se le podría recetar el medicamento que funcione mejor según su constitución genética. Muchas personas tienen genes que hacen que ciertos medicamentos no sean efectivos, indicó Collins.

Los expertos afirman que el análisis genético hará que la gente viva más y en mejores condiciones de salud. Saber que uno corre riesgo de padecer cierta enfermedad ayudará a tomar las precauciones necesarias para prevenirla.

 

Guerra de sexos a escala microscópica

Por IGNACIO F. BAYO , El País de Madrid

El machismo y el feminismo más radicales no son privativos de la cultura humana; la naturaleza también contempla una guerra a muerte entre ambos géneros. Aunque lo normal es que en la mayor parte de las especies con reproducción sexual la proporción de machos y hembras ronde el 50%, en algunos casos se observan fuertes desequilibrios por la aparición de cromosomas sexuales "asesinos". El fenómeno se produce incluso antes de la fertilización, entre los espermatozoides que darán lugar a uno u otro sexo.

Anne Atlan, genetista del Instituto Jacques Monod de la Universidad de París, lleva más de diez años estudiando estas alteraciones y ha comprobado que se producen en especies tan dispares como mosquitos, moscas, ratones e incluso plantas. Atlan cree que el fenómeno también podría afectar a nuestra especie, aunque resulta más difícil comprobarlo. En su opinión, ello explicaría la constatada tendencia de algunas familias a procrear solo hijos o hijas, fenómeno que se produce con mayor frecuencia de lo que sería estadísticamente probable.

En la mayor parte de las especies, el factor que determina el sexo de un descendiente es un cromosoma presente en los espermatozoides (el gameto masculino), que puede ser X o Y. El óvulo femenino aporta siempre un cromosoma X, de forma que tras la fecundación las hembras tendrán cromosomas XX y los machos XY. Dado que los espermatozoides se forman por un proceso de división celular peculiar, llamado meiosis, en el que el número de cromosomas resultante es la mitad de los que portan las células normales del individuo de esa especie, se producen tantos espermatozoides con cromosoma X (los que dan lugar a una hembra) como con cromosoma Y.

Pero este equilibrio se rompe en ocasiones. Ocurre que algunos cromosomas X o Y se comportan como asesinos, disponen de un gen que induce la síntesis de una sustancia tóxica para los cromosomas contrarios. Al parecer, esta "distorsión meiótica", que es como se conoce el fenómeno, es más frecuente entre los X que entre los Y.

No está clara la ventaja evolutiva de este comportamiento, ya que si no mediaran elementos que los contrarrestaran, podrían llevar a poblaciones exclusivamente femeninas o masculinas, condenadas a la extinción. Lo que sí ha encontrado Atlan es que la aparición del fenómeno suele ser anulado en un plazo más o menos breve por el desarrollo de mecanismos de resistencia por parte de los cromosomas contrarios, de manera que al cabo de un tiempo vuelve el equilibrio.

Atlan inició sus trabajos sobre las irregularidades sexuales hacia 1988, investigando inicialmente con plantas angiospermas, que son las que se reproducen mediante flores. Estudió después los distorsionadores meióticos en la mosca del vinagre, la Drosophila melanogaster, y en otras especies, pero la situación ideal para la investigación llegó con la Drosophila simulans, al cruzar especímenes de dos poblaciones separadas, una en Túnez y otra en las Islas Seychelles.

En ambas poblaciones, por separado, las tasas de reproducción dan aproximadamente tantos machos como hembras. Sin embargo, al cruzar los machos de Túnez con las hembras de las Seychelles comprobó que la descendencia era mayoritariamente femenina, con unas tasas del 90%. Tras comprobar durante varias generaciones el fenómeno, Atlan descubrió el factor de resistencia que hace que algunas poblaciones sean insensibles al fenómeno, y tras estudiar a esta especie en varios continentes, ha establecido un mapa donde se comprueba la estrecha relación entre la frecuencia del cromosoma asesino y la aparición de dicho factor de resistencia. Al cruzar poblaciones con dicho cromosoma con otras sin el factor de resistencia se produce el desequilibrio entre descendientes femeninos y masculinos.

También comprobó que los descendientes masculinos, el restante 10%, eran estériles con una frecuencia mucho mayor que en los restantes. Este fenómeno se ha detectado también en los humanos, donde los varones de familias con predominio de descendencia femenina tienen una mayor tasa de infertilidad. "Continuamos trabajando en el estudio de este fenómeno en nuestra especie y hasta ahora todos los datos disponibles confirman la hipótesis", dice Atlan.

 

Hongo contra el narcotráfico

El hongo Aspergillus es ahora protagonista en el mundo de la droga. Este agente secreto microscópico, del tamaño de un grano de arena, es un adicto a la cocaína y podría llegar a convertirse en una herramienta para detectar el contrabando y el abuso de esta droga.

Unos científicos venezolanos han descubierto su capacidad para crecer y desarrollarse en cultivos de cocaína. La utiliza como fuente de nutrientes (carbono y nitrógeno) y de energía.

Así, puede delatar a un consumidor de coca porque crece en las fosas nasales y es capaz de permanecer en ellas muchos meses después de que se haya dejado de esnifar el polvo blanco. Del mismo modo, Aspergillus se engancha en los restos de droga que quedan en las manos de los traficantes, o también de los químicos que trabajen con este material, incluso mucho después de haberla manipulado.

La Organización Americana Antidroga —Drug Enforcement Administration— ya ha empezado a mostrar interés por este pequeño espía.

El biólogo Efen Andrade es el que ha llevado a cabo este estudio, junto con su esposa Cristina Grassi y cinco colaboradores más. De 48 años, el doctor Andrade dirige el Laboratorio de Biología Molecular en la Universidad los Andes, Mérida, Venezuela,

-Destructivo. Andrade ha desvelado las propiedades destructivas de Aspergillus. Este biólogo —que aisló de la coca a este parásito en 1996— ha comprobado en su laboratorio que este hongo es capaz de destruir rápidamente la planta de la coca, tanto las hojas como la raíz, sin dañar a otros vegetales vecinos, algo que no se había conseguido antes con ningún herbicida.

Esta relación entre la droga y el hongo fue presentada en el Primer Simposio de Investigadores Latinoamericanos en Ciencias Biomédicas, celebrado en San Juan de Puerto Rico. Los organismos que crecen y transforman las drogas de uso ilegal, como la cocaína, la marihuana y las anfetaminas están siendo claves en la investigación para el control de su consumo. Así, se ha visto que éste y otros hongos consumidores de droga, como Penicillium y Hialopus, tienen un potencial de gran interés biotecnológico y toxicológico.

Las aplicaciones potenciales no son sólo la detección específica de la droga, sino también la bioconversión de la misma para obtener otros productos derivados activos o inactivos. Además, estos microorganismos se investigan para crear sistemas de desintoxicación rápida. El objetivo es llegar a desarrollar sistemas enzimáticos metabólicos aislados de dichos microorganismos.

-Marihuana. Es frecuente encontrar especies patogénicas de este hongo —como Aspergillus fumigatus— contaminando las hojas de la marihuana (Cannabis sativa). La contaminación por Aspergillus ya ha causado infecciones graves en algunos enfermos severamente inmunodeprimidos. Las esporas del hongo pueden llegar a los pulmones de los consumidores y causar infecciones graves. Recientemente, se ha contemplado el uso terapéutico de la marihuana en enfermedades como el sida.


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