Editorial

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Editado en Bogotá D.C.

Un año a la defensiva

El año que se fué, más que un período de avances importantes en el desarrollo de la seguridad social en salud para los colombianos, fué un año en que el Gobierno Nacional se colocó a la defensiva y pareció olvidar que la salud era la bandera que le quedaba de su gestión, una vez derrumbado estrepitosamente el propósito fundamental de mejorar las oportunidades de empleo.

Comenzó tristemente, desde finales de 1996, con la reducción de los aportes a la cuenta de solidaridad en la aprobación del presupuesto de 1997.

Arrinconado por un paro nacional de los trabajadores oficiales, en el mes de Febrero, el Gobierno acordó la nivelación salarial para el sector salud por los topes máximos de la norma, sin asegurar los recursos para dicha nivelación, lo que a la postre colocó al Ministerio de Salud a la defensiva del movimiento sindical y de las amenazas de paros hospitalarios durante todo el resto del año.

Comprometió el Instituto de Seguros Sociales con las fuerzas sindicales y permitió que este no cumpliera la Ley hasta que la Corte Constitucional y el Consejo de Estado pusieron fin a la ilegalidad y la competencia desleal.

Tuvo que echar mano de los excedentes del Fondo de Solidaridad más de una vez para cubrir el déficit hospitalario, aproximadamente 120.000 millones, que visto en cifras globales resultaba irrisorio frente al presupuesto nacional.

Ante el recorte de los aportes, disminuyó las metas de cobertura del Régimen Subsidiado para 1997 y 1998, hasta unas cifras muy lejanas de los doce millones de afiliados propuestos en el plan de Gobierno.

Tímidamente, a través del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, incrementó los beneficios del Plan Obligatorio de Salud Subsidiado, vistos los enormes excedentes que quedaban en manos de las Administradoras del Régimen, en una actitud más defensiva que ofensiva, ya que hasta los propios sindicatos exigían el aumento de los beneficios para la población pobre, aceptando la necesidad de acelerar la reforma.

Cercado por las decisiones de la Corte Constitucional, también el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud incluyó los medicamentos del SIDA en el Plan Obligatorio de Salud.

Finalmente, debido a la crisis fiscal, el Gobierno reduce en términos reales el situado fiscal correspondiente al sector salud para la vigencia de 1998.

Por el contrario, ante el descalabro de Caprecom, propone al Congreso y es aprobada su refinanciación con los dineros de los contribuyentes, hecho que más de medio país considera vergonzoso. La misma cuantía, aplicada a un incremento de la Unidad de Capitación y el Plan de Beneficios del régimen subsidiado, hubiera permitido fortalecer el Sistema y superar por vía de la demanda el problema financiero de los hospitales.

Si bien el año termina con un incremento de un millón y medio de afiliados en el Régimen Subsidiado, este se ha dado más por la inercia de la ley que por el compromiso firme del Gobierno con el desarrollo de la Seguridad Social en Salud.

Comienza un nuevo año, difícil para el propósito de que el Sistema cubra a todos los colombianos, difícil para el sector hospitalario público por los recortes de presupuesto y especialmente dificil, por tanto, para consolidar el Régimen Subsidiado.

Del que ya se fué, nos queda la certeza de que el Gobierno estuvo a la defensiva y no se comprometió con la reforma de la seguridad social, dejando al Ministerio de Salud cada día más solo en este propósito.

 


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