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Editado en Bogotá D.C.

 

El temido recorte del POS es ya una realidad legal

 

Es indispensable manifestar la preocupación que dejan las últimas políticas procedentes del Gobierno saliente, orientadas a dirigir todos los esfuerzos del Sistema General de Seguridad Social en salud a la atención de las enfermedades prevalentes. Si bien este enfoque resulta razonable en principio, el grave problema que traen consigo las normas propuestas (y ahora ya convertidas el Ley), es que al excluir otras atenciones, vulneran gravemente el derecho a la seguridad social. 

Desde hace año y medio se señaló públicamente que las enfermedades no prevalentes serían excluidas del Plan Obligatorio de Salud (POS). Sería extraordinario que se pudieran excluir enfermedades, pues de esta manera seriamos todos los ciudadanos más sanos, pero lamentablemente el resultado va a ser la exclusión y discriminación de los enfermos que no padezcan las mismas enfermedades que aquejan a la mayoría. 

Mediante el decreto 131 de la emergencia social, en buena hora declarado inexequible por la Honorable Corte Constitucional, el Gobierno quiso volver Ley esta política y reducir efectivamente el Plan Obligatorio de Salud. Nuevamente nos opusimos públicamente a este intento, junto con la mayoría del país. 

Pero hace poco más de un mes, cuando atendíamos al mundial del fútbol y al interesante debate por la Presidencia de la República, el Congreso aprueba la Ley 1392 de 2010, que es sancionada por el Presidente Uribe el 2 de Julio, ley denominada de enfermedades huérfanas, un verdadero gol olímpico de parte del Gobierno y Congreso salientes, que recorta el derecho a la salud y la seguridad social de todos los colombianos.

Señala la ley que estas enfermedades representan un problema de especial interés en salud, dado que por su baja prevalencia en la población, pero su elevado costo de atención, requieren dentro del SGSSS un mecanismo de aseguramiento diferente al utilizado para las enfermedades generales, dentro de las que se incluyen las de alto costo; y unos procesos de atención altamente especializados y con gran componente de seguimiento administrativo.

En suma salen del POS Contributivo y del Subsidiado. La definición señala que son aquellas con una prevalencia menor de 1 por 2000, y esta definición, tomada de la Comunidad Europea, incluye cerca de 6000 enfermedades, es decir prácticamente el 60% de la clasificación de enfermedades conocida, aunque la Ley permite al Gobierno Nacional ir creciendo la lista poco a poco.

La teoría de seguros señala que el aseguramiento es el mecanismo ideal para distribuir el costo de los siniestros o contingencias que suponen alto y baja frecuencia, entre un pool poblacional amplio, con lo cual todos los miembros de la sociedad quedan protegidos. Por el contrario los seguros no fueron hechos para manejar eventos de alta frecuencia y de bajo costo. Ni se compran ni se venden seguros de almuerzo.

En consecuencia, nuestras aseguradoras manejarán lo prevalente, aquello de interés en salud pública (lo no asegurable en esencia) y que se requiere crear otro aseguramiento diferente para lo contingente (lo verdaderamente asegurable), lo cual no es una verdad probada, ni lo ha sido en ningún país que maneje seriamente la seguridad social. En realidad con ello las aseguradoras, adversas al riesgo como la mayoría de las empresas que manejan los servicios públicos por delegación del Estado, devuelven el aseguramiento y el riesgo al Estado, Estado nacional o departamental con dudosos recursos ni organización aseguradora para este efecto.

La Seguridad Social, por otra parte, nació como un acuerdo tripartito para lograr crecimiento económico y estabilidad social en una sociedad, y este acuerdo está basado en la garantía de estabilidad y continuidad del ingreso de los trabajadores y sus familias, ante las contingencias de enfermedad, incapacidad, desempleo, invalidez, vejez y muerte. No la enfermedad de esta clase, ni la incapacidad de este tipo, ni la invalidez por estas causas, ni la vejez por estas condiciones, ni la muerte por estas patologías.

Esta ley pone en jaque el derecho a la seguridad social de los trabajadores y sus familias, segmenta y fracciona aún más el derecho a la salud y pone en riesgo la protección económica de la enfermedad. Como quiera, además, que no existen enfermedades sin enfermos y dado que nuestra población va en camino de un acelerado envejecimiento, de seguro coexistirán enfermedades cubiertas y no cubiertas en los mismos pacientes, que escucharán a diario la respuesta: esta parte no la trato yo...esta parte no la pago yo....

Y cabe la pregunta ¿Cómo se va a distinguir si una complicación obedece a una u otra de las patologías del paciente con enfermedades coexistentes? Tememos que este fraccionamiento genere  un nuevo y más grave paseo de la muerte, si esta ley se desarrolla y cumple con el alcance de su definición.

Luchar por el derecho a la seguridad social consagrado en la Constitución, el derecho a la protección integral contra los riesgos económicos que supone la enfermedad,  la discapacidad, la invalidez, la vejez o la muerte, es la tarea que debe proponerse el país.  Las prioridades en salud no pueden significar políticas contrarias a este derecho constitucional.

 


 

Agosto de 2010

 

 

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